Sevilla
David Roberts. 1833. Óleo sobre lienzo. 40 x 48 cm. Museo del Prado. Madrid
foto: wikimmedia

Alcalá de Guadaíra ha sido siempre un lugar importante para paisajistas que pintaban sus obras en las riberas del río Guadaíra, que da nombre a la localidad.

Ya desde el siglo XVIII tenemos constancia de muchos pintores, nacionales y extranjeros, que venían a pintar a nuestro país atraídos por los paisajes andaluces, sus gentes y el exotismo de la naturaleza salvaje que allí encontraban.

Esta obra es un magnífico ejemplo de ello. Su autor, uno de las principales paisajistas del romanticismo, David Roberts, es considerado por muchos como un pionero de la escuela de pintores que se fundaría en Alcalá de Guadaíra durante el último tercio del siglo XIX.

David Roberts era, al igual que muchos de sus contemporáneos, un pintor que buscaba inspiración en sus numerosos viajes a tierras exóticas, especialmente de oriente próximo y el norte de África. Esta obra pertenece a su viaje a España entre 1832 y 1833.

Sus inicios como pintor de escenografías teatrales le sirvió para aprender muy bien la técnica de la perspectiva, con la que compondría unos cuadros de composiciones muy efectistas en las que potenciaba determinados elementos gracias a los puntos de vista que nos ofrecía de ellos, así como a su dominio de la luz y el uso de colores fuertes y vivos.

En el cuadro se incluyen los principales motivos utilizados después por los pintores de la escuela de Alcalá de Guadaíra: el río Guadaíra, con sus antiguos molinos de trigo, los pinares del Oromana con la mezquita de San Roque -a la izquierda y que en realidad no se vería desde esta perspectiva-, el pueblo de Alcalá de Guadaíra en el promontorio y finalmente el castillo dominando toda la ribera del río Guadaíra.

Tenía cierta tendencia a la idealización romántica de las escenas que pintaba. Se tomaba licencias, añadía vegetación inexistente en los cuadros, altera la escala e idealiza las vistas, lo que potenciaba el halo evocador de sus cuadros, y los alejaba de la realidad “fotográfica” de las vistas.

Esta obra se conserva en e Museo del Prado junto a otra que debió realizar casi al mismo tiempo, una vista de Sevilla con la Torre del Oro.