Cristo de pasión el jueves santo
Juan Martínez Montañés. 1615. Madera policromada. 164 cm de altura. Convento grande de la Merced. Sevilla. Foto: Wikimmedia

Esta obra del escultor jienense Juan Martínez Montañés es uno de los pasos procesionales de la Semana Santa Sevillana que mayor pasión y devoción genera y el único que sale en procesión del genial escultor andaluz.

Jueves santo
Los brazos son articulados
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Aunque no hay documentación que acredite con seguridad la autoría de la obra, son tempranas las alusiones a la misma y muchas las pistas que nos permiten asegurar la misma, como el hecho de que el cuñado del escultor, Fray Juan de Salcedo y Sandoval, prior de la Orden Mercedaria, hizo de intermediario y promotor del encargo de la que es una de las obras maestras de Juan Martínez Montañés.

La obra es una escultura de madera policromada de las que se denominan como del tipo “de vestir”, es decir, que están talladas sólo en sus partes fundamentales (cabeza, manos y antebrazos, piernas y pies), estando todo lo demás -torso, brazos, etc.- apenas esbozado.

En este caso además las articulaciones del hombro y el codo son móviles para permitir diferentes posturas, portando la cruz o con las manos entrecruzadas.

Pero lo que destaca sobre todo lo demás es el rostro de este Cristo, que inclinado hacia la derecha en un gesto que genera gran sensación de nobleza y dignidad.

Semana santa
Apoya casi todo el peso en el pie izquierdo
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La figura se apoya completamente en su pierna izquierda, ligeramente flexionada. La derecha apenas roza el suelo en una postura no exenta de cierto manierismo al rozar apenas con un dedo el suelo.

Estas dos últimas características -rostro ligeramente ladeado con expresión contenida y postura ligeramente inclinada apoyando el peso en una pierna- son consecuencia del encargo de la obra para ser una imagen procesional y no una imagen devocional para estar en un altar.

El detallismo anatómico de la figura, los detalles de la expresión del rostro, la piel o el cabello son de un realismo extremo, hasta el punto de parecer en algunos momentos que se trata de una persona de verdad.

La cabeza con los cabellos mojados es un recurso que iniciaría el propio Montañés en este Cristo de Pasión y que luego fue una fórmula que se extendió a muchas obras barrocas similares y que le sirve para demostrar serenidad y aplomo frente a expresividad extrema.

Es sin duda una de las mejores obras procesionales de todas las que recorren las calles de Sevilla durante la Semana Santa.

Más información

Web de la Hermandad: http://www.hermandaddepasion.org/