Procesión de los Salzillos
Francisco Salzillo. 1754. Museo Salzillo. Murcia
Foto: Wikimmedia

Este paso procesional de Francisco Salzillo es uno de los nueve pasos que integran la famosa procesión de viernes santo de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, más conocida como la procesión de “los salzillos” en la que ocho de los nueve pasos que la componen son obra del citado autor.

La oración en el Huerto es el segundo de los pasos que talló para el encargo y es considerado como la obra maestra del escultor, que aún tardaría 23 años en completar el conjunto.

Procesión de los Salzillos de Murcia
El apóstol santiago durmiendo
Fotografía

Representa el momento en el que Jesús se retira a rezar junto a Pedro, Santiago el Mayor y Juan al huerto de los olivos -huerto de Getsemaní- y se le aparece un ángel que le reconforta ante el inminente final que se le avecina a Jesucristo.

La composición la resuelve en dos grupos de figuras con los que quiere representar la soledad de Cristo en este momento de su historia: un primer grupo con los tres acompañantes dormidos y un segundo en el que nos muestra a Jesucristo con el ángel.

Con las figuras de los tres personajes dormidos Salzillo quiere representar los diferentes estados de la vida: la juventud de Juan, la madurez de Santiago y la vejez de San Pedro.

Entre las tres figuras destaca la de Pedro, que en una actitud de duermevela se muestra vigilante con la espada dispuesta para intervenir en caso necesario. La serenidad de su rostro contrasta con la tensión muscular del brazo que sujeta la espada y que nos indica la posición de alerta del personaje.

Procesión de los Salzillos
San Pedro dormido
Fotografía

El segundo grupo lo resuelve con un Cristo que representa arrodillado y hundido ante el final que se le avecina y que le provoca un gesto de sufrimiento en el rostro que contrasta con la belleza del ángel que viene a reconfortarlo en el momento de mayor abatimiento de Cristo.

El Ángel sostiene la cabeza de Cristo con una mano y con la otra señala el cáliz, que se encuentra sobre los dátiles de una palmera y que contiene la sangre de Cristo, símbolo de su sacrificio para salvar a todos los hombres.

Más allá de la plasticidad del conjunto y la indudable belleza de la obra, el verdadero mérito de Salzillo fue la capacidad para trasladar al conjunto escultórico cualidades narrativas de la pintura, diferenciando planos compositivos -Ángel y Jesucristo vs San Pedro, Santiago y Juan-, integrando diferentes atmósferas -palmera vs olivo- y haciendo referencia a temas que no están incluidos en la representación -el ángel señalando el cáliz que hace referencia a la última cena-.