Nocturne in Black and Gold: The Falling Rocket
James Abbot McNeill Whistler. 1874. Óleo sobre tabla. 60 x 46 cm. Detroit Institut of Arts
Foto: Wikimmedia

Este cuadro de James Abbot McNeill Whistler es una de sus obras más polémicas e interesantes para la historia del arte, en el camino de los artistas del siglo XIX que sirvieron de base a los movimientos artísticos abstractos y conceptuales del siglo XX.

Aunque es estadounidense, Whistler vivió la mayor parte de su vida como artista entre Francia e Inglaterra, donde entró en contacto con el mundo artístico de la época, concretamente de los pintores impresionistas.

Al visualizar esta obra podemos hacernos a una idea del carácter provocador del artista, no sólo en la abstracción formal del cuadro sino también en el título de la obra, en el que hace referencia únicamente a los colores del cuadro y a una representación más sugerida que pintada y que si no fuera por la información que nos ofrece no podríamos conocer el tema de la obra.

Este tipo de títulos, muy frecuentes en épocas posteriores, resultaron provocadores para una época en la que el academicismo imperante en los salones -que eran los lugares principales para vender cuadros- adoptaba posturas muy conservadoras respecto a propuestas artísticas tan rompedoras e innovadores como la de Whistler.

El cuadro fue pintado en 1874 aunque no fue expuesto por primera vez hasta tres años después en la galería Grosvenor de Londres, donde fue adquirido inmediatamente por los patronos del Detroit Institut of Arts, donde se expone en la actualidad.

La obra es casi abstracta. Representa unos fuegos artificiales a orillas del río Támesis y pretende reflejar el momento exacto en el que explota un cohete y miles de luces salpican el cielo nocturno que se refleja en el agua del río.

Con motivo de la exposición de esta obra John Ruskin -teórico de la hermandad Prerrafaelita y crítico de arte- escribió un artículo criticando la obra de Whistler del que escribió cosas como “pedía doscientas guineas por lanzar un bote de pintura al rostro del público”.

Ante tales acusaciones Whistler denunció a Ruskin reclamándole 1000 libras por difamación. Ganó, aunque se condenó a Ruskin a pagar únicamente un cuarto de penique. Las costas del juicio arruinaron a Whistler que se vio obligado a vender todas sus pertenencias y abandonar Londres.

El artista sostuvo que su intención fue la de buscar una armonía formal en el cuadro en lugar de representaciones fieles de la realidad. Su idea era sugerir las luces que provoca la explosión de un cohete de forma arbitraria sobre el lienzo utilizando colores verdes y amarillos sobre un fondo negro, simulando los pequeños toques y destellos de luz que provocan las chispas de la explosión del cohete.

Aunque la obra de Whistler está relacionada con el Impresionismo, con el Simbolismo y con el Esteticismo, en realidad su aportación a la Historia del Arte destaca sobre todo en su importancia para el desarrollo del movimiento moderno en Inglaterra.