Le Désespéré
Gustave Courbet. h. 1841. Óleo sobre lienzo. 45 x 54. Colección particular
Foto: Wikimmedia

Este cuadro es un autorretrato del pintor francés Gustave Courbet. Es un retrato del artista en su juventud en el que mira directamente al espectador con una expresión de ansiedad e impaciencia que casi se contagia a quien lo contempla.

Courbet se enmarca dentro de la corriente realista del siglo XIX, de la que fue sin duda el mejor exponente y el más conocido gracias a sus continuos escándalos y provocaciones a otros pintores y sobre todo a los académicos y críticos de arte que controlaban el mercado y condicionaban las decisiones de la burguesía a la hora de invertir en arte.

Durante toda su carrera artística Courbet demostró gran habilidad haciendo retratos y autorretratos especialmente en la primera etapa de su obra. Pintó a sus parientes y amigos cercanos en numerosas ocasiones, así como autorretratos en diferentes posturas y actitudes.

En autorretrato como hombre desesperado lo que más destaca de la imagen son los ojos que, desorbitados, miran fijamente al espectador y que junto a una de sus manos agarrándose con fuerza el pelo nos muestran la desesperación del personaje que parece querer empezar a gritar pero que todavía no lo ha hecho.

La nariz dilatada y el codo de la mano que tiene levantada apuntando hacia el espectador dan sensación de proximidad del artista a la persona que tiene enfrentada -el espectador- lo que refuerza con la iluminación de la obra que acentúa estos apéndices y que parecen “agredir” a quién se coloque enfrente, al tiempo que le sirve para dar mayor profundidad psicológica a su rostro.

La concepción del autorretrato es en cierta medida romántica, aunque le viene de su admiración y conocimiento de Rembrandt. El artista en el centro del cuadro exaltando su ego y su genio creador. En este caso abusa en cierta medida de la teatralidad resultando en este caso una pose y expresión un tanto artificiales.

Courbet era considerado como un personaje arrogante, creído de sí mismo y poco tolerante con las opiniones contrarias a su concepción realista del arte, lo que a la postre le daría una fama y reconocimiento que luego rentabilizaba a la hora de vender sus cuadros, muy apreciados en todos los países europeos en los que exponía.

Para algunos autores este cuadro muestra al artista como genio loco que representa al pintor en un momento de personal y crisis artística de su juventud en torno a los años 1840 y 1845.