Michelangelo's Moses
Miguel Angel Buonarroti. 1515. San Pietro in Vincoli. Roma
Foto: Oneras

Esta escultura es una de las obras de Miguel Ángel más conocidas y visitadas de Roma. Forma parte del complejo mausoleo del papa Julio II que puede contemplarse en la basílica de San Pietro in Vincoli.

El mausoleo, encargado en vida de Julio II fue probablemente el encargo más fastuoso y complejo que recibió Miguel Ángel. Sin embargo tras la muerte del papa y el transcurrir de los años al final el proyecto original se redujo hasta llegar a lo que vemos hoy.

Aunque el Moisés fue terminado hacia 1513, el conjunto no se terminaría hasta 1542, año en que la familia della Rovere encargan la finalización del mausoleo, reduciéndolo de las más de 40 esculturas del plan original a las 6 que vemos en la actualidad.

Miguel Ángel representó la figura del Moisés con cuernos tal y como se le había representado hasta el momento debido a un error de traducción del libro del éxodo -confundiendo “cuernos” con “rayos”-. Miguel Ángel, a pesar de ser consciente, prefiere mantener la iconografía antigua.

Moisés se nos presenta sentado con las tablas de la ley bajo un brazo al tiempo que con el otro acaricia su larga barba y que pretende representar el momento en que el profeta regresa con su pueblo tras 40 días, en los que recibe las tablas de la ley de manos de Dios en el monte Sinaí y se da cuenta de que el pueblo judío ha traicionado a Dios cayendo en la idolatría.

Los detalles anatómicos del Moisés son de gran realismo, al igual que los pliegues de sus ropajes y la expresión de su rostro, dan sensación de que Moisés se va a levantar y va a empezar a moverse con el único objetivo de descargar su ira violentamente contra el pueblo al que acaba de liberar de la opresión en Egipto.

Terribilitá
Terribilitá
Foto: esmas

El enfado que esta situación le produce lo representa Miguel Ángel en el gesto de ira contenida de su rostro, como ya hiciera con el David, con la cabeza girada y concentrando sus sentimientos en una expresión facial que conocemos como terribilitá.

Esta terribilitá es precisamente esa capacidad de concentrar y contener un sentimiento psicológico en la imagen, que es representada justo en el momento en que esa tensión psíquica alcanza su máximo nivel y se levante para arrojar sobre su pueblo las tablas de la ley.

Actualmente podemos visitar la estatua fuera del contexto para el que fue diseñada -que nunca llegó a materializarse- por lo que a pesar de todo lo que la admiremos y nos asombre, lamentablemente nunca podremos apreciar qué impacto tendría sobre nosotros.

El moisés fue diseñado para estar en el centro de una macroestructura de mármol de más de tres pisos de altura, en cuyo centro estaría el Moisés contemplándonos desde arriba -y nosotros a él desde abajo-, como si fuéramos los judíos idólatras que lo traicionaron en el desierto.

Hoy la vemos al mismo nivel y, aunque es una de las esculturas más impresionantes que pueden verse en Roma, estamos seguros de que si pudiéramos verla tal como la concibió Miguel Ángel en su cabeza, todavía nos parecería mejor.