Musée de l'Orangerie
Claude Monet. 1927. Museo de l’Orangerie. París
Foto: LWY

Esta obra es la obra culminante de la carrera de uno de los grandes genios del Impresionismo: Claude Monet. Situada en el museo de L’Orangerie, en el Jardín de las Tullerías, es para muchos autores e investigadores la primera pintura formalmente abstracta de la historia del arte.

Abstracta no porque no represente nada reconocible. Representa un estanque de nenúfares, el motivo sobre el que mayor numero de cuadros pintó el artista. Es considerada abstracta porque si únicamente analizamos los trazos y pinceladas nos daremos cuenta que considerados de forma aislada, no representan nada.

Les Nymphéas
Claude Monet. 1927.
Foto: LWY

Es su unión visual en el cerebro de las personas la que compone, gracias a los colores, las formas reconocibles que podemos ver: un estanque con nenúfares y vegetación propia de una laguna o río.

Es la última obra del artista, que además la pintó para el lugar en el que se exhibe actualmente. En esta época Monet muestra mucho interés por las pinceladas de color y sus posibilidades para captar momentos de luz dejando de lado las formas y la temática de los cuadros.

La obsesión del pintor por los nenúfares y su plasmación pictórica fue posible gracias a la casa con jardín que se compró en Giverny.

Poco a poco le fue añadiendo terrenos, jardines y hasta un estanque en el que el propio pintor criaba plantas acuáticas, especialmente nenúfares, que se convertirían en el tema principal de las obras de esta última etapa de su carrera pictórica.

El espacio no sigue el esquema tradicional de la perspectiva tradicional. Lo que nos muestra es un espacio en el que el agua lo ocupa todo y sobre ella representa los reflejos de los nenúfares flotando. En algunos momentos llegamos a ver briznas de hierba de la orilla o los troncos y las hojas de de unos sauces llorones.

Las ninfeas del museo de L’Orangerie es la principal obra del museo y se compone de unos murales curvilíneos en los que representó el agua y los nenúfares de su estanque de Giverny.

Su idea era que el espectador se sintiera de alguna manera “sumergido” en la contemplación de unos murales que lo rodean completamente, como podemos ver en la organización de los mismos en las salas elípticas del museo.

Hacia 1922 Monet decide donar su obra al estado francés. Entre este año y el año de su muerte un Monet “rejuvenecido” por la ilusión que tenía en ver este proyecto acabado, luchaba contra sus problemas de visión hasta que tras ser operado de cataratas en 1925 pudo recuperar su visión y dedicarse completamente a pintar la obra, que sería expuesta un año después de su muerte en este museo parisino.

El conjunto de lienzos lo componen ocho paneles de grandes dimensiones -desde 6 m hasta 17m de largo y unos 2 metros de altura-. Todos los paneles están pintados al óleo sobre lienzo y están compuestos por paneles de menor tamaño -hasta 4 metros- que el artista pintaba en un estudio cercano a su estanque y que luego compuso en l’Orangerie.

les nymphéas
Claude Monet. 1927.
Foto: Wikimmedia

Esta obra es sin duda un perfecto corolario a una de las carreras pictóricas más brillantes de todos los impresionistas.

El abandono total del dibujo y la aplicación del color como responsable de la construcción de la imagen en la mente del espectador, a través de unas pinceladas sueltas, dinámicas y cargadas del color, provocan el efecto buscado por el artista de representar la realidad como un conjunto de matices de color, tanto en las zonas iluminadas como en aquellas que están en sombra.