Thomas Cole
Thomas Cole. 1828. Óleo sobre lienzo. 91 x 122 cm. Museo Thyssen Bornemisza. Madrid
Foto: Wikimmedia

Este paisaje es obra del pintor de origen británico Thomas Cole, uno de los mejores paisajistas noteamericanos, que a pesar de su origen europeo aprendió el oficio de pintor en Estados Unidos y tras conocer el ambiente artístico europeo decidió desarrollar su carrera en américa, donde tuvo mucho éxito comercial con paisajes más o menos pintorescos del río Hudson.

Con esta obra inicia un nuevo tipo de paisajes en los que el naturalismo y lo pintoresco de sus vistas de los paisajes del Hudson por otros en los que la alegoría y lo sugerido aportaban más al tema de la obra que la imagen representada.

En este caso el pintor recrea el escenario en el que fueron expulsados Adán y Eva del paraíso.

A primera vista lo que mas llama la atención es precisamente la ausencia de los personajes, que se supone deben de estar en el interior de la gruta iluminada que vemos a la derecha y que se corresponde con el paraíso.

Al salir de la gruta iluminada -el paraíso- los expulsados se dirigirán por ese puente de piedra, que con la cascada del fondo componen una cruz, hacia la parte de la izquierda del cuadro que representa al mundo terrenal.

Thomas Cole diferencia ambos espacios con la luz incandescente de la gruta a la que da un carácter divino, frente a la penumbra de la parte izquierda que representa al mundo terrenal.

El artista, que aprendió su técnica pintando los paisajes agrestes y vírgenes en la rivera del río Hudson tenía un miedo unido a su forma de pensar.

Cole tenía las mismas inquietudes que compartirá con muchos de los que luego se constituirían en la Escuela del Hudsor River: la industrialización de Estados Unidos empezaba a amenazar con acabar con los paisajes y la naturaleza salvaje del entorno del río Hudson.

Con este cuadro además intenta representar una metáfora de ese mundo al que fueron expulsados Adán y Eva desde el paraíso, que en este caso simbolizaría a la naturaleza salvaje norteamericana antes de la industrialización.

El acusado contraste entre la luz incandescente del arco y la penumbra que lo rodea acentúa el carácter sublime del escenario.

Cole, temeroso de los efectos de la industrialización acelerada de los Estados Unidos, representa aquí el paisaje norteamericano industrializado en el que la oscuridad, los árboles sin hojas y las rocas desnudas de las montañas dan un aspecto lúgubre que contrasta contrasta con el paisaje que queda a la derecha de la gruta, cubierto de vegetación y vida.

Esta obra, junto a “la expulsión del Jardín de Edén” y “El jardín del edén”, son obras en las que predomina el tema bíblico proyectado en una composición natural inventada por el propio artista, un paisaje idílico creado por el artista para plasmar su idea sobre el lienzo y proyectar su visión idealizada de la naturaleza.