Alberto sanchez perez
Alberto Sánchez.. 1937. 12,5 m
Foto: wikimmedia

Esta obra del escultor español Alberto Sánchez Pérez fue, junto al “Guernica” de Picasso y al “payés” de Joan Miró, las obras que la república española llevó a la exposición Universal de París -durante la guerra civil- en 1937.

Cómo en otras obras del propio autor la composición consta de un conjunto de formas más o menos orgánicas que parecen surgir de la tierra de una forma natural. El título de la obra, plenamente cargado de optimismo y esperanza contrasta con las propuestas de Picasso y Miró, mucho más pesimistas, sin duda a tenor de los acontecimientos que estaban teniendo lugar en España desde julio de 1936.

La propuesta plástica de Alberto sánchez va en este caso unida también a lo que estaba ocurriendo en España, solo que vista desde una óptica más positiva y con una cierta carga ideológica de corte socialista, en una línea parecida a las utopías ideológicas y arquitectónicas de entreguerras.

Pabellón de la república española en 1937
J.L. Sert Pabellón de España en París. 1937
Foto: artecreha

Esta obra de algo más de 12 metros de altura se situó en la entrada del pabellón, al igual que hoy está en la entrada del Museo Centro de Arte Contemporáneo Reina Sofía.

En esta exposición, que llevaba el título: “Exposición Internacional de Artes y Técnicas en la vida Moderna” y un lema: “Por el progreso, el trabajo y la paz”, se pretendió mostrar al mundo los avances técnicos y los trabajos artísticos más importantes del momento.

Entre todo el elenco de grandes artistas de los que España llevó obras, Alberto Sánchez no es de los artistas más conocidos, aunque fuera un magnífico escultor. Con una calidad parecida a la de artistas como Pablo Gargallo o Julio González, Alberto Sánchez simplemente tuvo una vida artística más breve debido a su exilio a Moscú, lo que sin duda condicionó su trascendencia e importancia en los círculos artísticos.

Iniciado en el cubismo que parecía invadir a todo el espectro de las artes españolas, conforme avance en su trayectoria se irá decantando por el surrealismo, estilo en el que algunos han querido enmarcar esta obra en la que lo onírico y la estética de fantasía adquieren gran importancia.

Para algunos autores se trata de un cactus que se estiliza conforme asciende y que no se deforma a pesar de las condiciones adversas del medio natural en el que vive y que Alberto Sánchez con la situación de la república española luchando contra el fascismo y la aparente inoperancia del resto de potencias europeas frente al levantamiento del general Franco.

La escultura sigue una composición helicoidal en su ascenso hacia la paloma que sitúa en la parte superior y que es un canto a la esperanza de una paz que el pueblo español podrá alcanzar, no sin antes haber sorteado todas clase de inconvenientes.