Mariano Barbasán
Mariano Barbasán. 1921. Óleo sobre lienzo. 50 x 73 Museo del Prado. Madrid
Foto: el poder de la palabra

El Castaño es una obra del pintor aragonés Mariano Barbasán que da mejor idea de cómo fue su obra y su estilo, poco conocidos en nuestro territorio por haber trabajado la mayor parte de su vida fuera de España.

Nacido en Zaragoza y formado en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, tuvo contacto directo con Joaquín Sorolla y Salvador Abril antes de marchar al extranjero, a Roma, donde desarrolló la mayor parte de su obra y su vida.

Este cuadro fue pintado el mismo año que regresó a su tierra para ocupar un puesto en la Academia de Bellas Artes de San Luis en Zaragoza, tras la vacante que dejó Francisco Pradilla.

Aunque inicialmente cultivó el género de la pintura histórica, con obras como “ Pedro III en el collado de las Panizas”, por lo que destacó fue por sus obras costumbristas y paisajes con un estilo marcadamente realista influenciado por el impresionismo y las obras de Fortuny -en el colorismo- y los preimpresionistas italianos.

Tanto para los paisajes como para las escenas costumbristas se inspiró en los pueblos de la campiña romana.

Mariano Barbasán representó a una pastora de ovejas conduciendo su rebaño bajo un castaño centenario, en el que el artista demuestra su capacidad para captar los colores y la luz otoñal con infinidad de matices de color que consigue gracias a pinceladas de color muy breves y con diferentes “cargas” de pintura que le ayudan a generar una textura y aspecto característico del pintor.

El vestido de la pastora se mueve por la acción del viento en la misma dirección hacia la que caminan las ovejas, en lo que es un sutil recurso técnico para reforzar la idea del movimiento de la pastora con las ovejas.

Al fondo vemos un cielo azul en el que se vislumbran ciertos nubarrones que quizá preludian una tormenta que es el motivo por el que la pastora busca refugio.

Esta obra, al igual que las muchas del pintor aragonés nos muestra su maestría para el dibujo, su detallismo y la utilización del color y la luz de forma coordinada para conseguir una representación atmosférica muy limpia y característica de este pintor y una de sus mayores influencias: Mariano Fortuny.