Esta obra de Gustave Doré es uno de esos cuadros no demasiado conocidos y sorprendentes que tuvimos la suerte de descubrir casi por casualidad durante nuestra visita al Museo de Orsay.

Nunca veréis mucha gente apelotonada para ver esta obra, como si ocurre con otras de este museo. Sin embargo si observáis a los visitantes que pasen delante de ella apreciaréis cómo la mayoría se detienen ante este cuadro más tiempo que con otros.

Su autor, Gustave Doré, que sobre todo se dedicó a hacer grabados, consigue con esta obra llamar la atención del espectador, que curioso ante la misteriosa imagen que contempla intenta descifrarla. Lee el titulo, que todavía le genera mayor curiosidad, e intenta escudriñarla para descifrar su significado.

Un enigma es un misterio, algo que desconcierta o que tiene una difícil comprensión o explicación. En este caso el autor ha pretendido representar ese misterio y lo consigue utilizando la atmósfera oscura y vaporosa que queda en un campo de batalla tras la lucha. Oscuridad y sombras monocromáticas que hacen difícil interpretar lo que vemos.

La imagen está llena de soldados caídos en combate y en el fondo hogueras todavía humeantes de París arrasado por la artillería enemiga, que nos indica que la lucha continúa.

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En el centro y en lo alto de una colina cubierta de cadáveres de soldados caídos, las figuras principales del cuadro y que refuerzan todavía más si cabe el misterio de lo que vemos: una figura alada que parece representa una mujer alada -Francia- y una esfinge -Prusia- que lo sostiene entre sus patas delanteras.

Para algunos estudiosos es una representación de una rendición o una petición de tregua de la figura alada que implora clemencia a la esfinge advirtiéndole que ante tal destrucción va a ocupar un territorio arrasado en el que no va a quedar nada por someter a su gobierno.

La obra es una clara alusión a la derrota de Francia en la Guerra contra Prusia por la que el país galo pierde los territorios de Alsacia y Lorena, que causó gran sentimiento de aflicción a los franceses. La visión de Doré, natal de Estrasburgo (Alsacia), es la visión triste y abatida propia del derrotado.

Para Doré es una visión apocalíptica, el fin del mundo. Para ello se inspiró en los versos de Víctor Hugo del poema “El arco de Triunfo”.