Santiago de Compostela
Maestro Mateo. 1188. Santiago de Compostela
Foto: porticodelagloria

Tras unas jornadas en las que Santiago de Compostela ha sido noticia por la tragedia ferroviaria, más allá del día 25 de julio, día del Apóstol, cuyas celebraciones se han visto condicionadas por la magnitud de la tragedia, vamos a comentar una de las obras más impresionantes que atesora la catedral dedicada al apóstol: el Pórtico de la Gloria.

“Escondido” tras la impresionante fachada del Obradoiro, en el lado oeste de la Catedral de Santiago de Compostela, está situada la obra cumbre de la estatuaria románica en España. Tal es su magnitud que, a diferencia de la mayoría de los casos de la época, en este caso conocemos incluso al artista que la materializó: el Maestro Mateo.

La complejidad del programa iconográfico se ve engrandecida por la intención del artista de que las figuras perdieran su hieratismo y cobraran vida haciéndolas un poco más naturalistas.

En esta portada hay figuras que cantan, hablan y se relacionan entre ellas, lo que sin duda es un hito para la estética medieval románica, anticipándose parcialmente a los logros de la misma en época gótica.

El pórtico que da acceso a la catedral consta de tres arcos: dos laterales y de menor tamaño y uno central cuyo tímpano está dividido en dos partes gracias a un parteluz en el que el maestro esculpió una efigie del Apóstol Santiago sentado en actitud de acoger a los peregrinos.

Pórtico de la Gloria
San Pedro, San Pablo, Santiago y San Juan

El Maestro Mateo concibe el pórtico como una representación de la Jerusalén celeste inspirada en las escrituras de Apocalipsis de San Juan y de otros textos de profetas como Isaías, Ezequiel y Daniel, tal y como se solían esculpir an las portadas románicas.

La escena está presidida por una imagen de Cristo en majestad rodeado del tetramorfos o símbolos de los 4 evangelistas. A cada lado esculpió 4 ángeles con los instrumentos de la pasión de Cristo: columna, cruz, corona de espinas, clavos, lanza, pergamino, jarra, caña, esponja y pergamino con la inscripción INRI.

En el interior del arco y colocados transversalmente situó 24 figuras que representan a los cantores y sacerdotes del antiguo templo de Jerusalén sentados y con instrumentos musicales.

Encima de los ángeles y aprovechando el resto del espacio libre del tímpano, en las partes curvas, representó 38 figuras que se corresponden entre otros con las 12 tribus de Israel.

Las columnas sobre las que asientan los arcos que configuran el pórtico están concebidas como el “sustento” de la Jerusalén celeste. En ellas vemos representadas las siguientes figuras: Moisés, Isaías, Daniel y Jeremías a a izquierda -Antiguo testamento- y a la derecha –Nuevo Testamento- San Pedro, San Pablo, Santiago y San Juan.

En los arcos laterales representa un tema del antiguo testamento: la expectación mesiánica, mientras en el derecho esculpe una representación del juicio final.

El pórtico e la Gloria es un complejo programa iconográfico típico del románico que trascendió, no sólo por la importancia del templo en el que se ubica, sino por las novedades estilísticas y de representación de algunas de las figuras, especialmente las que están en las columnas, que parecen estar vivas, hablando e interactuando entre ellas y con su entorno, sino por su influencia en el naturalismo que caracterizará a la escultura románica y gótica posteriores a esta magnífica obra del Maestro Mateo en Santiago de Compotela.