Marie Denise Villers
Marie Denise Villers. 1801. Óleo sobre lienzo. Metropolitan museum of art. Nueva York
Foto: Wikimmedia

Este cuadro de Denise Marie Villers es una de sus obras más conocidas. Conservado en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York, se cree que podría tratarse de un autorretrato de la artista.

Marie-Denise Villers fue una pintora francesa especializada en retratos que fue alumna del pintor francés Louis Girodet, uno de los discípulos más aventajados del Jacques Louis David.

La obra, que en un primer momento estuvo atribuida a Jaques Louis David, representa a una joven pintora dibujando al lado de una ventana. En ese momento se creía además que representaba a una mujer burguesa: Charlotte du Val d’ Ognes.

Hoy sabemos que su autora fue Marie-Denise Villers y que el personaje que representa es con bastante probabilidad ella misma.

Por la postura encorvada de la joven y sobre todo por su mirada de pintora escudriñadora de los más ínfimos detalles y reflejos de luz, da la sensación de estar pintando al espectador, lo que reforzaría la hipótesis del autorretrato.

Esta obra fue exhibida en el salón como obra de una estudiante discípula de un maestro y obtuvo muy buenas críticas.

Destaca la utilización de la luz que entra por la ventana y que “baña” su vaporoso vestido blanco, que contrasta con el paño rojo sobre el que está sentada la artista.

A través de la ventana rota vemos un edificio bajo un cielo neutro y una pareja de enamorados cortejándose en el borde de un puente. Algunos autores han querido ver en este cristal roto una alegoría de la fragilidad del amor.

Marie-Denise Villers ha omitido cualquier referencia decorativa y espacial interior que pueda desviar la mirada del espectador hacia cualquier otro lugar que no sea la muchacha, especialmente sus grandes ojos penetrantes y tristes.

Para algunos estudiosos este vacío sirve para expresar las ideas de la pintora sobre el papel social de la mujer, que para ella debía de estar alejado del sometimiento a los hombres -representado en la escena del cortejo tras la ventana- y ser las dueñas de su propio destino haciendo y experimentando cosas por su propia cuenta, como por ejemplo pintar, que es lo que está haciendo la artista en ese momento.