Diego de Siloé
Diego de Siloé. 1519. Catedral de Burgos
Foto: Wikimmedia

Esta escalera renacentista es es una de las joyas que atesora la catedral de Burgos. Obra de Diego de Siloé es considerada una de las obras pioneras del arte renacentista en la península ibérica.

Construida para salvar el desnivel que genera la falda del monte entre el lado norte y el sur.

La puerta de la Coronería, en el lado norte de la catedral, está sobreelevada bastantes metros respecto al nivel en planta debido a la fuerte pendiente de la colina. El objetivo era minimizar el desnivel de forma que la estructura de la escalera no se prolongara demasiado hacia el interior de la catedral.

El encargo de la obra tuvo lugar en 1519 cuando el obispo Juan Rodriguez de Fonseca decidió acometer un nuevo proyecto de escalera que sustituyera a la anterior, de fábrica románica y derruida unos años antes, que estuviera más en la línea estilística de las últimas realizaciones de la catedral, como el Cimborrio de Juan de Vallejo o la capilla del Condestable.

Diego de Siloé, hijo de Gil de Siloé, fue el elegido para ejecutar una obra que ya incorporaría elementos iconográficos inspirados en el renacimiento italiano.

La escalera comienza con un primer tramo de nueve escalones que termina en un rellano al que abre un espacio abovedado enmarcado a modo de portada o arco de triunfo que serviría para albergar sepulturas. Tras este descansillo la escalera se bifurca en dos tramos divergentes que tras otro descansillo vuelven a converger hacia la puerta Coronería.

Otros dos nichos abovedados se abren bajo los primeros tramos divergentes de la escalera, “rompiendo” el vacío que quedaría en este muro de soporte de la obra.

La elección de Diego de Siloé para materializar esta obra no pudo ser más acertada ya que el tiempo lo consagraría como uno de los grandes escultores del arte español por la capacidad de combinar las influencias góticas aprendidas de su padre, Gil de Siloé, con la tradición hispanomusulmana y el clasicismo renacentista que ya habñia penetrado en España a finales del siglo XV.