San Sebastián
Monasterio de Santo Domingo de Silos en Burgos
Foto: Wikimmedia

El origen del monasterio de Santo Domingo de Silos en Burgos se remonta a época Visigoda (s. VII) aunque el grueso de la construcción, tal como la podemos contemplar hoy, se inició en el siglo XI y se fue completando en siglos posteriores.

Santo Domingo de Silos
Plano monasterio
Foto: Wikimmedia

De todo el conjunto actual destacamos el claustro románico, anejo a la actual iglesia neoclásica que sustituyó a la original de época románica para satisfacer las crecientes necesidades de espacio del templo primitivo.

El claustro del monasterio de Santo Domingo de Silos se compone de dos galerías superpuestas en dos pisos. Es de planta casi cuadrada y fue construido entre los siglos XI y XII.

Las columnas del claustro son dobles y soportan arcos de medio punto que descansan sobre capiteles historiados. En cada lado encontramos en la parte central un fuste formado por cinco fustes, a excepción del del lado norte que es cuádruple y torsado (retorcido sobre sí mismo), un ejemplo único y de gran singularidad dentro del románico en la península ibérica.

Santo Domingo de Silos
Columna cuádruple retorcida sobre sí misma
Foto: wikimmedia

Los arcos se asientan directamente sobre capiteles ricamente tallados con motivos vegetales, animales y escenas de la vida de Cristo. Se han identificado hasta 6 maestros de dos talleres distintos en las tallas de los capiteles.

Los más famosos de todos, el llamado “primer maestro de silos” y el maestro Fruchel son los responsables de las escenas de muerte y resurrección de Cristo y La anunciación respectivamente.

Las tallas de los capiteles del claustro de Santo Domingo de Silos son considerados obras maestras de la iconografía románica, con representaciones que van desde las escenas bíblicas o evangélicas, hasta los figurativos de animales, grifos, centauros, aves y toda clase de ornamentación vegetal.

El monasterio de Santo Domingo de Silos fue un centro religioso y cultural de primer orden. Su biblioteca era un lugar fundamental en la elaboración y copia de códices miniados como el Beato de Silos que se conserva en el Museo Británico.