María Magdalena
Donatello. 1453. Madera policromada. Museo dell’Opera del Duomo
Foto: Wikimmedia

Cuando hablamos de Donatello nunca pensamos en esculturas como esta Magdalena Penitente, más bien todo lo contrario, imaginamos obras en las que el ideal de belleza es la excusa para diseñarlas y moldearlas.

Esta Magdalena se aleja completamente de esto y por eso la hemos seleccionado de entre la magnífica y extensa producción escultórica de Donatello.

La obra se enmarca en el final de la producción del artista, en una época en la que se replantea sus ideas sobre la religión, la riqueza, el humanismo y la estética, que trasladará a sus obras finales.

Se trata de un encargo que le hizo uno de los arzobispos más respetados y famosos de Florencia, el futuro San Antonio, más conocido como Antonino.

El objetivo del encargo era el de intentar revivir los auténticos valores del cristiansimo primitivo. Su voluntad se tradujo en su apariencia. Vestía como un harapiento intentando que los habitantes de Florencia siguieran su ejemplo y abandonaran la riqueza y el decoro en sus actitudes y su moral.

Esta estética y esta actitud es la que le sirvió a Donatello de inspiración para modelar su Magdalena Penitente, que nos presenta como una mujer demacrada debido a las privaciones a las que se sometía.

La escultura está hecha en madera policromada. Donatello nos la presenta con el pelo largo y las manos en actitud de oración y unos ojos profundos cuya mirada casi “hiela” al espectador por la expresividad que confieren a su rostro, tanto los ojos como la dentadura estropeada de la mujer

Donatello no rechaza la belleza del ideal clásico, sino que evoluciona hacia una escultura más expresiva y naturalista que le sirve para transmitir otros valores morales y que muchos estudiosos han comparado con la evolución de le escultura de Miguel Ángel y su terribilitá.

El artista florentino ya apuntó su expresionismo con un San Juan Bautista que realizó en su anterior etapa veneciana y que le sirvió de experimento o primer eslabón hacia un mayor expresionismo que culminará en la Magdalena penitente.