Palacio de Santa María del Naranco
Palacio real de Alfonso XI. Siglo IX. Oviedo
Foto: Wikimmedia

Este conocido edificio situado sobre el monte “Naranco”, a las afueras de la ciudad de Oviedo, es uno de los edificios que todavía se conservan del conjunto que el rey Ramiro I mandó construir en el año 842 en la capital del entonces reino de Asturias.

Lo que hoy conocemos como iglesia de Santa María del Naranco fue concebido en origen como capilla palatina. La iglesia del complejo era San Miguel de Lillo. Tras derrumbarse ésta en el siglo XII la capilla palatina fue reconvertida en iglesia, de ahí que la conozcamos como tal y no como capilla palaciega.

El edificio tiene dos plantas de 20 x 6 metros y una altura total de 9 m. Al edificio se accede por unas escaleras en el lateral Norte que dan acceso directo a la planta principal.

El interior de la planta noble se cubre con una bóveda de cañón peraltada sobre arcos fajones visibles al exterior y recorrida por una arquería ciega que se apoya sobre columnas dobles de inspiración celta.

En los fustes encontramos además del típico sogueado, representaciones de animales como caballos o aves, e incluso algunos caballeros luchando. Es una decoración básica con una cierta influencia oriental.

Los capiteles son de dos tipos: corintio de inspiración clásica y troncopiramidales de influencia bizantina.

La fachada principal del edificio está en uno de los lados menores y está estructurada en tres pisos, correspondiéndose el central con la planta noble del edificio. Se abren tres arcos de medio punto peraltados de los que el central es mayor que los que lo flanquean.

La fábrica de la iglesia de Santa María del Naranco es de sillarejo típico de las construcciones asturianas, especialmente en edificios prerrománicos.

Aunque no se ha conservado nada sabemos que la iglesia, al igual que todas las iglesias medievales, contaba con decoración pictórica en el interior y el exterior que complementaría la decoración escultórica de los fustes y los capiteles, a los que se cree que contribuiría dando un mayor naturalismo.

Se trata de un edificio excepcional por la época en la que fue construido y por la elegancia de la estructura que nos sirve para conocer hasta que punto de virtuosismo técnico llegaron los arquitectos prerrománicos en el siglo IX.