Servetus
Clotilde Roch. 1908. Bronce. 150 x 75 x 131 cm. Hospital Miguel Servet. Zaragoza
Foto: Wikimmedia

El 27 de octubre de hace 460 años que murió Miguel Servet quemado en la hoguera tras ser juzgado por Calvino al pasar por Ginebra camino de Italia.

En 2003 el Gobierno de Aragón, a través del Departamento de Salud y Consumo, contribuyó con esta escultura situada en la puerta de acceso del Hospital Miguel Servet a los actos que se celebraron con motivo de la conmemoración del 450 aniversario de su muerte en Ginebra.

La escultura original fue modelada por Clotilde Roch, una escultora francesa,, que con esta obra pretendió homenajear al humanista que descubrió la circulación menor de la sangre en el organismo: Miguel Servet.

Esta es considerada la obra maestra de la artista que realizó en la plena madurez artística de su carrera gracias a la cual recibió la condecoración oficial de la Academia de Bellas Artes de manos del Ministro de Bellas Artes francés.

Además una copia de la misma en yeso fue a parar al Ayuntamiento de Zaragoza en 1909. Este modelo en yeso pintado con una pátina de color que simula la piedra nunca fue fundido en bronce y se pasó algo más de 94 años entre almacenes, sótanos y pasillos de dependencias municipales como la escuela de artes aplicadas o el Museo de Zaragoza.

La obra que se colocó en Anemasse en torno a 1960 es de menor tamaño que el modelo de yeso de Zaragoza, lo que nos hace pensar que se trataría de otro modelo similar.

Michel Servet
Escultura de Miguel Servet en Ginebra
foto: wikimmedia

Clotilde Roch representa a Miguel Servet sentado y abatido por su circunstancia mientras esperaba en su prisión ginebrina a ser conducido a la hoguera en la que va a morir.

La escultura nos presenta a Servet con una iconografía que nos recuerda a la imagen de Cristo, como un ecce homo sentado y doliente, con gesto abatido y las manos juntas cayendo sobre la pierna izquierda en una imagen que genera desasosiego y piedad en el espectador que observa directamente la obra.

El pedestal sobre el que se colocó la obra, situado a los pies de la entrada principal del Hospital Miguel Servet, tiene perfil en talud y sobre él se incluyó también una inscripción del teólogo y humanista Sebastián Catellio en su obra libellum calvini, coetáneo de Miguel Servet y también perseguido por Calvino, que reza lo siguiente: “matar a un hombre no es defender una doctrina sino matar a un hombre”