The scream
Edvard Munch. 1893. Óleo, temple y pastel sobre cartón. 91 x 74 cm. Galería Nacional de Oslo
Foto: Wikimmedia

El grito de Munch es la obra más conocida del artista y uno de los iconos más reproducidos y conocidos de toda la historia universal del arte.

Esta obra es una de las cuatro que pintó Munch con el mismo título y pequeñas variaciones. La más conocida y reproducida es la que está fechada en 1893, que se conserva en la Galería Nacional de Noruega. De las otras tres, dos están en el museo de Munch en Oslo y la cuarta es propiedad de un coleccionista particular.

El cuadro representa en primer plano la figura de una persona gritando. Un grito con el que el artista pretendió representar un sentimiento de desesperación y dolor.

La persona está andando por lo que parece ser un puente o un camino vallado con un paisaje al fondo, que se cree que puede ser la ciudad de Oslo desde la colina Ekeberg.

Los colores del fondo del cuadro representan la angustia del alma atormentada de la persona que grita, sirviendo al artista como medio para “ilustrar” su dolor. Para ello utiliza colores cálidos aplicados en gruesas líneas de color onduladas que contrastan con la luz oscura que ilumina las figuras.

Al final del camino que recorre una diagonal en la parte inferior izquierda del cuadro se aprecian las siluetas de dos figuras con sombrero que apenas están bosquejadas.

El cuadro, al igual que la mayoría de las obras de la producción del artista, se ha relacionado con su propia vida. Una vida marcada por la muerte de seres queridos desde que era muy pequeño. Primero su madre y una hermana en una epidemia de tuberculosis. Años después otra de sus hermanas, la que era su favorita, fue internada en un psiquiátrico.

Aunque muchos han querido ver en el personaje que grita un autorretrato del artista no hay nada que refrende esta teoría, aceptándose por los expertos que se inspiró en una momia que pudo ver en la Exposición Universal de París de 1889.

Sin embargo si que se relacionarían con la vida del propio artista lo que intenta representar con los colores y líneas del fondo, que es muy probable que pretendan representar su estado de ánimo ante tanta desgracia, y que el mismo dejó escrito en su diario.

El cuadro no tuvo mucho éxito en la época e incluso se recomendó que los visitantes tomaran precauciones ante la reacción que un cuadro tan perturbador podría causar en aquellos que fueran más sensibles.

Lo cierto es que más allá de las teorías y especulaciones sobre la obra y la vida del propio artista, la obra es un icono y una de las primeras obras expresionistas que incorporan el color como medio para expresar sentimientos, más allá de servir para reflejar con verosimilitud la naturaleza y la realidad que pretendía representar el artista.