Frank Gehry
Frank Owen Gehry. 1997
Foto: Wikimmedia

No descubrimos nada si afirmamos que el Museo Guggenheim de Bilbao, de Frank O. Gehry, es un hito en la arquitectura moderna y uno de los edificios más impactantes de finales del siglo XX.

El edificio es uno de los museos de Solomon R. Guggenheim y fue diseñado por el arquitecto canadiense Frank Gehry a principios de los 90. Cuenta con una colección permanente de piezas de arte contemporáneo de la Solomon R. Guggenheim Foundation y superficie expositiva para la realización de exposiciones temporales.

Inaugurado el 18 de octubre de 1997 y 16 años después sigue siendo un icono de modernidad y el símbolo de la ciudad de Bilbao desde entonces.

Levantado a orillas de la ría de Nervión, el edificio dispone de más de 10.000 metros cuadrados de exposición -de los 24.000 construidos-, en una estructura que tiene forma de barco que recuerda el pasado portuario de esta zona de la ciudad.

Para su construcción se utilizaron diversos materiales, como piedra caliza, placas de titanio o vidrio, en una estructura que se organiza en torno a un atrio central que conecta las diferentes partes del edificio y que además es la principal fuente de iluminación gracias a su cubierta de vidrio.

El edificio es tan complejo en sus volúmenes y estructuras que no hay dos vistas iguales. Desde la ría parece un barco y destaca por la modernidad de las formas, y desde el aire parece una flor abierta. El proyecto pretendía renovar y “limpiar” la cara de esta parte deprimida de la ciudad, donde estaba la antigua industria portuaria de Bilbao, algo que consiguió el arquitecto con estas formas modernas.

Con el objetivo de integrarlo mejor en la ciudad Gehry concibe la fachada que da a la ciudad con volúmenes y formas más clásicas y sencillas, para no desentonar con los edificios antiguos de la ciudad. Es en esta parte donde encontramos la plaza principal de acceso al edificio donde se encuentra la escultura Puppy de Jeff Koons.

El interior resulta menos complejo, aunque predominen también los elementos curvos. Los espacios interiores son muy diáfanos y destaca la Gran Sala que es una de las salas expositivas más grandes que existen y que al exterior se le identifica como una cola de pez, que es como se le llama a esta sala por su aspecto exterior.

No es difícil clasificar la obra de Gehry, aunque si que podemos destacar su gusto por contraponer formas orgánicas casi imposibles con otras más rectas como en las ventanas. Este gusto por la contraposición le viene de su pasión por la música.

El Museo Guggenheim de Bilbao recibe desde que fue inaugurado en 1997 más de un millón de visitantes anuales, causando un impacto notable en la economía y cultura vasca, impulsando el turismo y revitalizando una zona deprimida de la ciudad, además de poner a Bilbao en el circuito internacional de las grandes exposiciones de arte.