Maman
Louise Bourgeois. 1999. Bronce, acero y mármol. Exterior del Museo Guggenheim de Bilbao
foto: Wikimmedia

Mamá (Maman en francés) es el nombre que recibe una gran escultura de la artista Louise Bourgeois que representa una araña y que podemos encontrar en el patio -bajo el puente de la salve- del Museo Guggenheim de Bilbao, del que forma parte de su colección permanente.

La escultura está fundida en bronce, al que se le añaden algunos elementos de otros materiales como el acero inoxidable y mármol. Mide 10 metros de altura y 10 de diámetro en un inquietante y “arácnido” conjunto que pesa más de 22 toneladas.

El nombre de la escultura se lo dio la propia artista y tiene su explicación en la profesión de su madre: tejedora de la fábrica de tapices de Saint Germain en París.

Louise Bourgeois
Araña en el exterior
Foto: Wikimmedia

Louise siempre manifestó que sus influencias artísticas tienen su origen en sus vivencias de infancia y juventud en París, donde conoció la vida bohemia de los barrios de Montmartre y Montparnasse.

En sus obras se aprecia claramente la incluencia del impresionismo abstracto y el minimalismo, aunque será el surrealismo el estilo que la artista manifestó que se sentía más suyo.

En este caso representa una araña de tamaño monumental que el espectador puede “recorrer” bajo su cuerpo, entre el intrincado espacio que delimitan sus patas.

La artista se sirve de las patas para crear unos ritmos controlados por las articulaciones de sus patas, que aunque sean de diferentes tamaños mantienen esas articulaciones en el mismo nivel.

Bajo el cuerpo de la araña representó rejillas, oquedades y nervios que crean un conjunto de formas indeterminadas que pretenden coaccionar la percepción del espectador y sobrecogerlo ante la imposibilidad de explicarlas, aunque en realidad sean una interpretación del insecto desde su interior.

De esta forma Louise Bourgeois expresa su pensamiento femenino, al representar las cosas desde un punto de vista femenino e intimista, y lo traslada a un mundo donde predomina la visión masculina de las cosas, basada en las apariencias externas.

La artista coloca la pieza en un lugar que se integra pefectamente con el conjunto que forman el museo y su entorno, pudiendose ver desde determinados untos de vista como el agua de la ría parece fluir por las entrañas “transparentes” de la araña, una de las atracciones del Museo que más sorprenden al visitante.