Un enterrement à Ornans
Gustave Courbet. 1849. Óleo sobre tela. 315 x 668. Museo de Orsay. París
Foto: Wikimmedia

Esta obra que se conserva en el Musée d’Orsay y cuyo título original es “ Un enterrement à Ornans”, es la obra maestra del maestro de la pintura del realismo Gustave Courbet.

Como en otras obras del pintor la provocación y el desafío a los convencionalismos que dictaban la academia y los salones forma parte de la historia del cuadro. En este caso Courbet presenta una escena cotidiana y vulgar en un formato reservado entonces para la pintura de historia, algo que causó gran revuelo cuando la presentó en el salón de 1850.

El cuadro fue pintado en un momento en que la sociedad europea está en plena efervescencia con continuos cambios en los sistemas de gobierno y un alza en el estatus de la burguesía como clase social destinada a sustituir a la aristocracia, la nobleza y el clero de las decisiones a nivel político de los estados.

Los cambios en la economía y la sociedad derivados de la revolución industrial fueron el impulso necesario que necesitó este grupo de hombres para “conquistar” los órganos de decisión política y económica de los países.

Courbet hizo en esta obra una magnífica “fotografía” de la sociedad de la época.

Representa con el máximo realismo un funeral, para lo que se sirvió de lo que pudo ver en el propio funeral de su abuelo materno.

Al sepelio acuden todos los representantes de la comunidad: hidalgos, plañideras oficiales, la familia del pintor, representantes del Ayuntamiento de Ornans y un total de 46 personas más, para lo que posaron vecinos del pueblo y de Besançon -pueblo natal del pintor-.

Courbet coloca a las figuras en medio de un campo en diversas actitudes y posturas que tienen en común una actitud hacia la muerte de cierta naturalidad, que se evidencia ante la falta de expresiones de dolor en los rostros de los asistentes.

En total representó a 27 figuras, cuyos retratos hizo uno a uno en su propio taller, a dónde fueron a posar muchos de sus familiares y asistentes al entierro, a los que da volumen gracias a una utilización Caravaggiesca de la luz, aunque en este caso en lugar de acentuar el dramatismo de los personajes contribuye a dar corporeidad y volumen a sus cuerpos.

Más allá de la maestría del pintor al incluir una galería de retratos única en toda la historia del Arte, Courbet pretende pintar un acontecimiento social con el máximo realismo, lo cual era una provocación al no “esconder” las injusticias sociales.

En este sentido ha querido relacionarse con la Coronación de Napoleón de Jacques Louis David, que fueron obras que se limitaron a recoger un acontecimiento real, algo que en esta época causó problemas a ambs pintores.