the nightmare
Johann Heinrich Füssli. 1781. Óleo sobre lienzo. 101 x 127. Institute of Fine Arts. Chicago
Foto: Wikimmedia

Conocida con el título de “el íncubo” es con toda seguridad su obra más conocida y conseguida. Existe otra versión del cuadro con algunas diferencias que se conserva en el Frankfurter Göete-Haus.

Gozó de gran éxito en su época, razón por la cual se hicieron numerosas ediciones de grabados sobre la misma, algunos de ellos realizados por el propio pintor.

La obra, como tantas obras del pintor, muestra su gusto por la literatura -era un gran admirador de Shakespeare– representando un tema de una forma bastante literaria.

El íncubo
Segunda versión de la pesadilla
Wikimmedia

Representa a una mujer desmayada o dormida ataviada con un vestido de gasa muy ceñido que permite adivinar toda su anatomía, dando como resultado una imagen muy sugerente y cargada de erotismo.

Para focalizar todavía más la atención sobre la mujer, Füssli hizo que toda la luz incidiera directamente sobre su cuerpo. Encima de su cuerpo sitúa al demonio íncubo (ser fantástico masculino que se pinta encima de la víctima durmiente, generalmente mujeres), y que tiene aspecto de gárgola o ser infernal cuyo aspecto contrasta con la belleza de la joven sobre la que se sienta.

Emergiendo del fondo un caballo con los ojos fuera de órbitas que sirve al pintor para representar la pasión sexual que despierta la joven.

La escena transcurre en un espacio oscuro que simula la habitación de la joven y pretende ahondar en el objetivo principal del artista, que no era otro que representar un género literario que se puso muy de moda en época romántica: el género de terror que tanto éxito tuvo en la literatura, el grabado o, como en este caso, en la pintura.

Algunos autores han querido hacer una interpretación biográfica de la obra, tratándose la mujer de una de las amantes de Füssli: Anna Landolt, cuya fisionomía está pintada en el reverso del cuadro.

Con este cuadro Füssli ocupa una posición destacada en el mundo cultural londinense, gracias al éxito que tenían todas las representaciones de este género, en el que la noche, el erotismo, el terror, la simbología y la tradición popular articulan una imagen sencilla y muy efectista que se estuvo reproduciendo en grabados desde 1782 hasta bien entrado el siglo XIX.

Figuras como la mujer se convirtieron plásticamente en un icono de este tipo de pintura, que tomará este tipo de representaciones como arquetipo de mujer en muchas obras simbólicas de su época y épocas futuras.