Las consecuencias de la guerra
Pedro Pablo Rubens. 1637. Óleo sobre lienzo. 200 x 345. Palacio Pitti. Florencia
Foto: Wikimmedia

Esta obra, conocida también como “las consecuencias de la guerra”, es una clara representación de sus ideas sobre el sinsentido de la guerra y las nefastas consecuencias de las que asolaron todo el continente europeo durante el siglo XVII.

Rubens la pintó para el palacio del duque Fernando II de Toscana, de la Casa de Médici, y hoy puede contemplarse en la galería del Palazzo Pitti.

La obra es de grandes dimensiones e incluye numerosos personajes y figuras alegóricas, entre nubes paños al viento y estructuras arquitectónicas.

A la izquierda representa a una mujer vestida de negro que representa a Europa, que con los brazos extendidos es una alegoría de la destrucción que estaban sufriendo los países del continente con motivo de la guerra de los 30 años.

La escena se sitúa delante de una representación del templo de Jano de época romana, un santuario que en tiempos de paz permanecía cerrado. La puerta abierta nos indica que estamos en tiempo de guerra.

La figura central, un hombre con armadura de legionario romano que porta espada y escudo se identifica como Marte -Dios de la guerra-, que es agarrado por Venus -diosa del amor que también se relaciona con la paz– en un intento de ésta por detener su avance hacia los nubarrones de guerra de la parte de le derecha.

Marte derriba a varios personajes, que no son sino alegorías simbolizan lo que la guerra se lleva por delante, a los que atropella en su avance: la armonía es representada como una mujer con un arpa, la madre y el niño representan la fecundidad y la caridad y el arquitecto, en la esquina inferior derecha, simulando la destrucción de los edificios que ocurre en las guerras.

El personaje con la antorcha es Alecto, acompañado de sendas representaciones de la peste y el hambre, consecuencias inevitables de la guerra.

Para Rubens esta obra es una via de escape, como el mismo expresó en vida, ante la barbarie y la miseria a la que la guerra de los 30 años había llevado a todo el continente, y que años después sirvió a Pablo Picasso para componer el que es considerado el alegato universal de los horrores y el sinsentido de la guerra: El Guernica.