Lady Godiva es una de las obras más famosas y reonocidas del pintor prerrafaelita inglés John Collier.

Representa a Lady Godiva, una dama del siglo XI conocida en la época por su belleza y cuyo nombre se traduce como regalo de Dios.

Lady Godiva estaba casada con un despiadado señor feudal: Leofric, Conde de Chester, Mercia y señor de Conventry.

Cuenta la leyenda que el Conde exprimía a impuestos a sus vasallos, algo que conmovía a Lady Godiva, especialmente en épocas de carestía. Por este motivo le pidió a su marido que rebajara los impuestos, a lo que el Conde respondió que sólo lo haría si ella estaba dispuesta a pasearse a caballo por Coventry completamente desnuda.

Ella había pactado previamente con los vecinos de Conventry que ellos permanecían en el interior de sus casas con las ventanas cerradas para no ruborizarla.

El día marcado Lady Godiva se paseó a lomos de su caballo completamente desnuda tapándose únicamente con su pelo. Tras dar el paseo convenido con su esposo, éste accedió a rebajar los impuestos.

John Collier retrata a Lady Godiva en pleno paseo por las calles desiertas de Coventry, justo al pasar por delante de la puerta del monasterio que ella y su esposo construyeron en la localidad.

Para representar ese sentimiento de rubor y vergüenza Collier la pinta mirando hacia abajo, con los hombros caídos y procurando utilizar su cabello para cubrir su desnudez. No obstante su cuerpo se presenta inusualmente relajado, seguramente por la certeza de que no estaba siendo vista por nadie.

Según la leyenda el sastre de la localidad, Peeping Tom (Tom el mirón) no pudo resistirse y la miró por un agujero de la persiana, quedando ciego como castigo por su traición.

Collier, al que siempre se asocia con el movimiento Prerrafaelita de pintores como Waterhouse, Millais o Rossetti es reconocido también como retratista e ilustrador de novelas.

Sus obras de estilo más prerrafaelita escandalizaron a la sociedad de la época por representar figuras femeninas delicadas y con una belleza idealizada que, junto a su desnudez y erotismo, provocaban escándalo y admiración a quienes las contemplaban.

John Collier. 1898. Óleo sobre lienzo. Herbert Art Gallery and Museum. Coventry | Fuente de la fotografía: Wikimmedia