El mito de Apolo y Dafne que esculpió Bernini es uno de los más conocidos de toda la mitología griega. Cuenta la leyenda que Apolo y Eros compitieron en el lanzamiento de flechas.

La arrogancia de Apolo le costó una dura venganza de Eros, que lanzó una flecha de oro a Apolo que le provocó el amor descontrolado hacia Dafne, a quién a su vez arrojó una flecha de plomo que provocaba el efecto contrario: el rechazo amoroso.

Dafne huye de Apolo que la persigue sin descanso, lo que hizo que pidiera ayuda a su padre, Peneo,  que decidió convertirla en árbol, concretamente en un laurel.

Cuando Apolo consigue atraparla ella está en plena transformación . Su piel se estaba volviendo corteza de árbol, sus brazos se transformaban en ramas y sus pies echaban raíces en el suelo. Apolo, enamorado de Dafne y totalmente desconsolado y triste ante su desgracia hace que el laurel tenga siempre las hojas verdes.

Bernini representa el momento exacto en el que Dafne se está transformando en laurel, congelando la escena en un instante de gran emoción, pues aún se distingue la postura de huída de Dafne y el momento en el que Apolo le da alcance.

Bernini compone un conjunto escultórico de gran complejidad que requiere de girar a su alrededor para poder ver a todas las figuras completamente, ya que según la posición desde la que lo hagamos hará determinadas partes de las mismas que no se podrán apreciar adecuadamente.

Una de las principales influencias que tuvo el artista a la hora de componer esta obra fue la escultura helenística, por la teatralidad de las obras de esta época y la expresividad y movimiento de las figuras representadas, que consigue a través de marcados contrastes, tal como se aprecia en la posición de huída de Dafne frente al movimiento delicado y contenido de Apolo en el momento de atrapar a la ninfa., o en las diferentes expresiones de sus rostros: ella gritando de horror y él perplejo y contenido en la expresión de su rostro.

En la composición Bernini fue bastante innovador, ya que incluye a las figuras en torno a una línea diagonal muy marcada que otorga gran dinamismo al conjunto y que contrasta con la cercanía de las figuras con las que equilibra y da estabilidad al conjunto.

Esta obra se corresponde con su primera época, cuando empezó a trabajar para el cardenal Borghese recién llegado a Roma desde su Nápoles natal. Esta obra se corresponde con esta época de su producción, caracterizada por su gusto por la individualización psicológica de los personajes y  su capacidad para captar el instante.

Gian Lorenzo Bernini. 1625. Mármol. 243 cm de altura. Galería Borghese. Roma | Fuente de la fotografía: Wikimmedia