La bacanal de Tiziano
Tiziano Vecellio. 1526. Óleo sobre lienzo. 175 x 193 Museo del Prado. Madrid | Foto: Wikimmedia

Esta obra de Tiziano formaba un conjunto que fue encargado por el duque de Ferrara para la decoración de la llamada sala de Alabastro de su castillo. Le acompañaban otras dos obras: “la ofrenda a Venus” del Museo del Prado y “Baco y Ariadna” de la National Gallery de Londres.

La obra representa un tema mitológico, una bacanal organizada por el dios del vino, Baco, que tuvo lugar en la isla de los Andrios en Grecia y que está inspirada en la obra literaria de Filostrato.

Tiziano se centra en el placer sensual de la fiesta debido a la influencia del vino que manaba del río por influencia de Baco y que provoca que se despierten las pasiones en los personajes que parecen perder el sentido y que se arremolinan en la parte inferior del cuadro, incluyendo una figura femenina completamente desnuda identificada con Ariadna, diosa relacionada con el dios del vino.

El artista nos presenta a los personajes en diferentes posturas y actitudes, ajenos a la mirada del espectador, con quienes no establecen contacto visual alguno.

Unos beben vino, otros cantan y bailan, mientras otros hablan y ríen en medio de la fiesta. Bajo los personajes, en la parte inferior un trozo de una partitura de Adriaen Willaert tiene una leyenda escrita que dice lo siguiente:

Quién bebe y no vuelve a beber, no sabe lo que es beber

Al fondo, un paisaje marino en el que vemos un barco que se acerca a la isla en el que viaja el dios Baco para unirse a la celebración.

Tiziano pinta a una de sus amantes, Violante, identificada por las violetas que adornan su cabello y que sirvió al pintor para firmar el cuadro en el encaje del escote de la muchacha.

La composición de la obra sigue un esquema rítmico en torno a una diagonal que parte de la esquina inferior izquierda y que termina en el sileno tumbado que vemos en el fondo del cuadro, a la derecha.

Todo en el cuadro nos remite a la tradición de la pintura veneciana en la que ante todo se hace una exaltación de la luz, el color gracias a la pincelada cargada de pintura, y sobre todo al movimiento de la composición, que en este caso Tiziano consiguió gracias a esa línea diagonal que influye en todas las figuras menos el cuerpo desnudo de Ariadna.

Tiziano Vecellio. 1526. Óleo sobre lienzo. 175 x 193 Museo del Prado. Madrid | Foto: Wikimmedia

Vídeo “el sonido de la pintura”