Domenikos Theotokopoulos
El Greco. 1579. Óleo sobre lienzo. 285 x 177. Sacristía de la Catedral de Toledo
Foto: Wikimmedia

Este cuadro es, junto al Entierro del Conde Orgaz, una de las dos obras de Domenikos Theotokopoulos, El Greco, que todo visitante de Toledo tiene la oportunidad de volver a admirar tras la restauración a la que ha sido sometida en los talleres de restauración del Museo del Prado, para su mejor lucimiento en 2014, año en el que se celebra el 400 aniversario del fallecimiento del pintor.

La obra está fechada hacia 1579, tres años después de que El Greco viniera a España para trabajar en la decoración del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Fue encargada por el cabildo de la Catedral de Toledo para decorar la sacristía, donde actualmente es contemplada por los numerosos visitantes que se agolpan durante su visita a la Catedral.

El Greco inmortaliza el momento en el que Jesús es despojado de sus ropas antes de comenzar las estaciones de Pasión portando la cruz. La figura de Cristo, en el centro del lienzo, se muestra impasible ante los acontecimientos con una expresión de serenidad y resignación mirando hacia el cielo.

Un numero indefinido de figuras rodean a Cristo, entre las que distinguimos a un hombre con sombrero rojo que le apunta acusadoramente. Otro hombre vestido de verde sujeta a Jesús con una cuerda atada a una de sus muñecas mientras con la otra mano comienza a desnudarlo.

Debajo de éste un hombre con una túnica amarilla agujerea la base de la cruz para insertar el clavo que le clavarían en los píes de Cristo, que El Greco se preocupó en representar muy cerca del madero que está perforando este personaje.

En un primer momento la obra no satisfizo al cabildo, que no aceptó que El Greco colocara figuras por encima de Cristo, restándole importancia jerárquica en el interior del cuadro, ni tampoco que colocara a las tres Marías en la esquina inferior izquierda (la Virgen, María Cleofás y María Magdalena), algo que al no constar en los evangelios canónicos fue considerado impropio.

Este grupo de figuras, que fue lo más controvertido estuvo a punto de ser eliminado, aunque finalmente se mantuvo. Técnicamente están integradas en la composición formando un escorzo que sirve al artista para dotar de sentido “ascendente” a la composición en dirección a la cabeza de Cristo

Las desavenencias con el cabildo le supusieron uno de los muchos pleitos que mantuvo con sus patronos por diferencias en cuanto a la materialización de los encargos que le efectuaban.

En la parte inferior derecha, al lado de la base de la cruz firmó el cuadro en una hoja de papel en la que dejó escrito en caracteres griegos: “Doménikos Theoto [Kópulos]Krès Ep[oíei]”.

El Greco. 1579. Óleo sobre lienzo. 285 x 177. Sacristía de la Catedral de Toledo
Foto: Wikimmedia