Isabel de Baviera
Franz Xaver interhalter. 1864. Óleo sobre lienzo. Palacio Hofburg. Viena

Isabel de Baviera, emperatriz de Austria y popularmente conocida como Sissí, es la protagonista de este conocido cuadro del pintor aleman Franz Xaver Winterhalter.

Pintado en otoño de 1864 durante un viaje del artista a Viena hace pareja con otro retrato que hizo del emperador de Austria-Hungría y marido de Sissí, Francisco José I.

El artista, muy conocido en los círculos aristocráticos de la Europa de mediados del siglo XIX, supo ganarse el favor de los ricos y poderosos representándolos con un gusto refinado que aprendió durante su estancia en Italia, donde aprendió a combinar su técnica depurada como retratista con una sabia mezcla en dosis exactas de ostentación y protocolo oficial con la moda imperante en el París de mediados del siglo XIX.

Tras pintar a la corte de Bélgica fue nombrado pintor de la corte del Rey Luis Felipe de Francia, para quién hizo numerosos retratos de todos los miembros de la familia real, que le sirvió para ganarse la reputación de especialista en retratos dinásticos y aristocráticos.

Criticado por los círculos artísticos por su excesiva actividad como retratista, no dejaría de cultivar este género a lo largo de su carrera, lo que le reportó una importante fortuna personal y una gran posición económica desde la que le resultaba sencillo conseguir encargos de los ricos y poderosos, entre los que se encontraba nada menos que la emperatriz Eugenia o la reina Victoria de Inglaterra, quién llegó a encargarle más de 100 retratos.

Los retratos de Winterhalter destacan por su intimismo y por la suntuosidad de los atuendos de los personajes representados, siempre a la última moda con las creaciones más novedosas de los principales modistos de París.

En este caso apreciamos su maestría al incluir los abalorios de diamantes en el pelo, lo que añade una textura sedosa a las brillantes piedras, aportándoles calidez. Winterhalter centraba sus esfuerzos tanto en la ejecución de sus rostros como en la del atuendo que llevaban los personajes, lo que resultaba una imagen de gran elegancia y refinamiento.

Es un artista difícil de clasificar, y aunque apreciamos su influencia neoclásica y su evolución hacia postulados que algunos estudiosos han calificado como neo-rococó, en realidad sus retratos no fueron valorados por la crítica hasta hace pocos años en los que se ha revelado como un maestro dentro de la retratística europea del siglo XIX.