Escultura del enano Seneb y su familia del Museo de El Cairo
Dinastía IV. Necrópolis de Saqara

Esta pequeña escultura que se conserva en el Museo Arqueológico de El Cairo es desde nuestro punto de vista una de las esculturas más interesantes del Antiguo Egipto.

Formalmente diferente a la estatuaria e imaginería egipcia, la escultura del enano Seneb y su familia tiene un encanto especial que la diferencia de otros ejemplos similares. Representa a un importante funcionario de la corte del Faraón junto a los miembros de su familia: su mujer y sus dos hijos.

Como Seneb era un enano el artista tuvo que innovar y nos lo presenta en una postura diferente a la de su mujer, que lo acompaña y que está sentada en un banco con las piernas apoyadas en el suelo. Debido al tamaño de sus piernas el escultor lo representa sentado con las piernas cruzadas en lo alto del banco. Es la postura que solían adoptar los escribas para hacer los jeroglíficos en los papiros.

Para evitar dejar un espacio vacío al lado de las piernas de su mujer y no dejar evidente su defecto físico, el escultor esculpe dos autorrelieves de sus hijos.

Seneb es representado con sus manos apoyadas en el pecho, lo que junto a su rostro tranquilo le otorga una gran serenidad.

La mujer de Seneb, Senetefes, es representada con una túnica blanca, que delatan su condición de miembro de la nobleza. La mujer sonríe de forma sutil en señal de orgullo por ser representada con sus hijos y su marido, al que agarra de un brazo en una postura que delata una interrelación entre los representados y una cercanía que resulta muy “cálida” y propia para una representación familiar.

Los hijos los representa desnudos y de pie, en una postura muy hierática y rodeados de un marco de jeroglíficos. Ambos niños se representan con un dedo en la boca aludiendo a su condición infantil.

Esta representación huye de la idealización típica de todas las artes plásticas en el Antiguo Egipto, a excepción de las obras de la época de Tell el Amarna, algunos ejemplos de Ushebti (pequeñas esculturas que representan escenas de la vida cotidiana) y esculturas como esta de Seneb y su familia.

A diferencia de otros ejemplos de la época sus perfiles carecen de la policromía propia de las estatuas de ese periodo y nos los muestra vestidos de una forma muy íntima, como si estuvieran en su casa, alejados de su vida diaria en la corte del Faraón y los templos donde ambos ejercían sacerdocio, él en los rituales de culto funerario del Faraón y ella en los templos de Hathor y Neftis.

La obra, como tantos ejemplos de la estatuaria egipcia se enmarca en un cubo para evitar salientes y rupturas, manteniendo características como la frontalidad o la simetría, rota en parte por la sustitución de las piernas de Seneb pr las figuras pedestres de sus hijos.

Esta obra comparte sala en el Museo de El Cairo con algunas de las obras más notables del Imperio Antiguo y es una de las creaciones más célebres de la época de las pirámides.