Cripta con la tumba del rey Pacal y su sarcófago de piedra cubierto con la lápida
Lápida de Pacal. Templo de las inscripciones de Palenque. 683 d.c. Fotografía: Wikimmedia

Esta lápida se corresponde con la que tapaba la tumba del rey Pakal, que se encontró en el interior del templo de las inscripciones de Palenque.

La primera peculiaridad que presenta esa lápida, y la tumba en general, es que su tamaño en relación con el espacio en el que está ubicada obligó a los antiguos mayas a construir la cripta antes de que se diera por terminado el edificio.

Esta lápida rectangular de 2,8 metros de largo por 2,2 de anchura y 4 toneladas de peso cubría un sarcófago cuyo perímetro seguía la silueta del difunto. La posición de la tumba respecto al edificio, en el centro de la pirámide, coincide con la posición de la cueva descubierta en una posición similar en la pirámide del sol de Teotihuacán, algo que conecta estas culturas y sus costumbres y que ayudó mucho a los investigadores a entender e interpretar la simbología de los relieves de la lápida de la tumba de Pacal.

Tallados en la lápida se representan numerosos símbolos de la cosmogonía maya sobre la muerte de los hombres
Relieve de la lápida de Pacal. 683 d.c. Fotografía: Wikimmedia

Cuando se descubrió la tumba fue necesario utilizar gatos hidráulicos para levantar la losa. Cuando se descubrió se encontró una lápida secundaria con forma de pez o de útero, que albergaba los huesos de Pakal cubiertos de cinabrio y múltiples teselas y cuentas de jade.

Para acceder a la cámara mortuoria hay que descender unas escaleras por el interior de la pirámide que fue rellenada con piedras, conchas, ofrendas de jade y piezas cerámicas. Desde el interior de la cámara que alberga la tumba distinguimos un conducto o respiradero que sube hasta la parte superior del templo y que según la mitología maya servía para el paso de la serpiente desde el mundo de los muertos al de los vivos.

La lápida es considerada como una de las obras de arte más extraordinarias del periodo clásico maya.

A lo largo de toda su superficie se tallaron relieves cuyas interpretaciones han dado lugar a numerosas teorías, hasta una que compara al rey pacal –situado en el centro de la representación- en un astronauta a punto de despegar.

Más allá de interpretaciones poco rigurosas, pero muy rentables periodísticamente hablando, los expertos se decantan por interpretarlo como una representación de la muerte del rey Pacal, un importante monarca que goberno Palenque durante 65 años en la que de la época de más esplendor de la ciudad.

El artista de Palenque colocó el cuerpo de Pacal en el centro de la representación. De su vientre, situado en dirección al cielo, sale una Ceiba sagrada que se eleva hacia el cielo, en cuya parte superior un pájaro sagrado culmina la escena por arriba mientras las raíces del soberano se meten en el inframundo, cuyas fauces se abren por debajo del rey como queriendo engullirle.

Contrariamente a lo que pueda parecer por su morfología y por albergar esta tumba el templo de las inscripciones de Palenque no está concebido como monumento funerario, sino más bien como base para construir el templo.