Susana y los viejos de José Ribera es uno de los cuadros tenebristas de más reciente atribución al pintor de Xátiva
José Ribera. 1615. öleo sobre lienzo. Colección particular. 139 x 179 cm. Fotografía: Wikimmedia Commons

Susana y los viejos es una de las últimas obras atribuidas al pintor valenciano del siglo XVII, José Ribera, más conocido como el Spagnoletto.

La obras pertenece a una colección particular y estuvo atribuida hasta hace pocos años al pintor italiano Pietro Paolini.

El tema de la obra hace referencia a un episodio del antiguo testamento (Daniel, XIII, 4) en el que se pretende representar la virtud y que fue muy popular en los silgos XVI y XVII.

La historia se remonta a la antigua Babilonia, donde la esposa de un judío es sorprendida por dos viejos mientras tomaba un baño completamente desnuda. Los viejos eran nada más y nada menos que dos jueces que al ser rechazadas sus popuestas deshonestas por la joven deciden acusarla de adulterio y la condenan a muerte.

En esta historia la intervención del profeta Daniel es crucial para el desenlace de la historia, ya que es capaz de demostrar la falsedad de las acusaciones lazadas por los jueces, que serán finalmente condenados a muerte.

Ribera representa el instante en el que Susana, en reacción al acoso de los viejos, pide auxilio en voz alta intentando liberarse de los viejos lascivos.

Susana es representada desnuda cubriéndose con un suntuoso paño que ciñe a sus caderas, mientras con su mano y su pelo intenta cubrir el resto de su desnudez.

Es la figura que recibe toda la iluminación lateral del cuadro, que permite moldear su cuerpo y que el pintor representó extremadamente blanco, casi marmóreo, dada su condición y clase social.

Los viejos emergen del fondo y los sitúa en la parte superior, utilizando para ellos una técnica muy tenebrista, en la que el claroscuro le permite con muy poquitos tonos de luz, componer sus fisionomías, vulgares y siniestras, mas propias de un mendigo o alguien de muy poca condición social que de un juez.

Ambos personajes extienden sus manos como prolongación de sus miradas lascivas como intentando tocar y poseer a Susana, a la que provocan una mirada de terror y angustia presente en el tono general de la escena.

A la derecha de Susana una fuente representa en un bajorelieve juicio de susana. Sobre la fuente un torso masculino desnudo y de espaldas y que se identifica con un sátiro en alusión al pecado de la lujuria.

Este tipo de elementos escultóricos o arquitectónicos de carácter decorativo son muy extraños en la obra de Ribera y por eso para algunos autores serían añadidos posteriores de la obra que se hicieron para hacer más comprensible la historia.