Evelyn de Morgan es una pintora prerrafaelita que pintaba temas mitológicos
Evelyn de Morgan. 1896. Óleo sobre lienzo. 99 x 168 cm. The Morgan Foundation. Fotografía: Wikimmedia Commons

Esta obra de Evelyn de Morgan es un buen ejemplo de su obra pues ya desde sus inicios se decantó por las representaciones mitológicas dotadas de cierto simbolismo, desde su primera obra conocida y que le dio la fama y el reconocimiento: “Ariadna en Naxos”.

Evelyn Pickering perteneció a una familia de clase media que recelaba de su afición por la pintura y porque quisiera dedicarse profesionalemente a ella. Sin embargo gracias a las visitas que hizo a un tío suyo que vivía en Florencia pudo conocer de primera mano algunas de las principales obras del Renacimiento italiano que más tarde tanto inspirarían su obra. Se sintió especialmente atraída por la pintura de Sandro Boticelli.

Su matrimonio con el ceramista William de Morgan, uno de los socios de William Morris, fundador del movimiento arts and crafts, le sirvió para colaborar en la invención de una nueva técnica pictórica utilizando glicerina para conseguir las tonalidades claras y brillantes de sus cuadros.

Evelyn de Morgan estuvo muy relacionada con el ambiente artístico de la época, tanto por su amistad con William Morris y su mujer (amante de Dante Gabriel Rossetti), a la que le pintó un retrato en 1904, como por su admiración por la pintura de uno de sus mejores amigos: Edward Burne Jones.

Su pintura está muy influenciada por las vertiente más romántica de la pintura prerrafaelita y estilísticamente destaca por la precisión y detallismo de sus cuadros, el colorido cálido y el gusto por los temas mitológicos, el folklore o las leyendas populares.

En este cuadro representa a Boreas, el dios del frío viento invernal, en el momento en el que rapta a Oritia, hija de Erecteo.

Representa a Boreas imberbe y con alas en la espalda y los tobillos sosteniendo entre sus brazos a la diosa ateniense Oritia mientras se la lleva a Tracia.

Oritia era según la mitología griega, hija de Erecteo y de Praxitea, reyes de Atenas. Ante el enamoramieno de Boreas de la hija de Erecteo el rey Ateniense se negó por su mal recuerdo de Tracia y por el frío que hacía en la región.

La negativa de Erecteo enfureció a Boreas y provocóo que se levantaran torbellinos de frío aire y aprovechó el momento y la confusión para raptar a Oritia y casarse con ella en Tracia. De la unión nacieron Zetes, Calais, Cleopara y Quíone.

Para los griegos la figura de Boreas lejos de crear animadversión se convirtió en protectora, especialmente cuando la gente de Atenas, amenazada por Jerjes, rezó al dios que provocó vientos que hundieron numerosos barcos militares persas que le dificultaron la invasión del país heleno.