El juramento de los horaciosEstamos ante una de las obras más conocidas del genio francés del neoclasicismo: Jacques Louis David.

El tema principal del cuadro es en parte una de las claves de su popularidad pues el autor se sirve de contraponer dos sentimientos muy diferentes para generar tensión dramática: de una parte el sentimiento del deber por la patria representado en los hombres que se disponen a coger sus espadas para luchar y de otra el de los sentimientos que se desencadenan al tener que luchar contra miembros de su propia familia.

La historia cuenta que dos familias, una de Roma (horacios) y otra de Alba Longa (curiacios), sentían gran amistad.

Ambas ciudades entran en una larga guerra y tienen que pactar un modo de resolverla: designar a tres campeones que luchen entre sí para decidir la suerte de ambas ciudades.

La suerte quiere que sean los trillizos de ambas familias quienes luchen entre sí. Los Horacios vencen aunque Horacio, el mayor de los tres, pierde a sus dos hermanos en la lucha, además de perder el favor de una hermana, que estaba casada con uno de los miembros de la familia rival al que mató.

Esta obra fue materializada por David durante su segundo viaje a Roma, que provocó en su pintura un giro hacia un clasicismo desde el punto de vista técnico que nos recuerda a Rafael e incluso en las propias raíces del clasicismo de época antigua.

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Sin embargo la evolución en su pintura tuvo otras causas de índole social, como el cambio de mentalidad y en el gusto estético de la pintura como reacción a los temas frívolos y cortesanos del Rococó, que algunos autores extrapolan también a los acontecimientos políticos y sociales de la Francia prerrevolucionaria.

Con esta obra pretende exaltar el patriotismo de los individuos por una idea: la colectividad de la nación. Un concepto nuevo que será el germen de los enfrentamientos armados y conflictos internos que tendrán lugar en la geografía Europea durante todo el siglo XIX.

Las figuras huyen del naturalismo y dinamismo del barroco y buscan en su inspiración clásica asemejarse a esculturas de formas contundentes y perfectamente definidas, algo que el artista logra con gran maestría.

La teatralidad de la escena busca ahondar en el carácter moralizante de la obra y lo consigue contraponiendo los gestos y las posturas rotundas de los hombres representando valores coomo la determinación y el sacrificio frente a las posturas más curvilíneas y melancólicas de las mujeres que buscan representar sentimientos como la tristeza.

En esta pintura de Jaques Louis David vemos claramente el predominio del dibujo sobre el color, en lo que es una de las características que más lo separarán de épocas precedentes. Su pincelada es muy lisa, casi indefinida, lo que contrastará mucho con la pincelada suelta y dinámica más propia de la pintura Barroca y Rococó.

Podríamos dividir el cuadro en tres partes claramente diferenciadas por su composición. Tres grupos perfectamente equilibrados bajo un marco arquitectónico definido por un arco de medio punto, otro aspecto que alejará la obra de los presupuestos estéticos que triunfaron en el Barroco para acercarse más a los que se desarrollaron durante el Renacimiento.

El equilibrio de la línea y el color así como la iluminación, con la que busca reforzar la sensación escultórica de las figuras, o la perspectiva lineal que define el espacio en la que se integran todas las figuras son otros intentos que buscan alejarse de la pintura barroca.