Obra del artista japonés Tensh? Sh?bun, uno de los principales exponentes de la pintura del periodo Muromachi
Tensho Shubun. 1446. Tinta negra sobre papel. 135 x 84 cm. Museo Nacional de Tokio. | Fotografía: Wikimmedia Commons

Esta obra del monje zen y artista Tensho Shubun es una de de las principales obras del autor y un ejemplo muy ilustrativo de la pintura del periodo Muromachi en Japón. Es considerada uno de los tesoros nacionales y se conserva en el Museo Nacional de arte de Tokio.

Su formación como pintor transcurrió entre Japón y Corea, desde donde vuelve a Japón y se establece en la capital de la época, Kioto, donde trabaja como pintor de la corte del emperador.

Aprendió del maestro de la pintura monocroma Josetsu, al que superó gracias a su maestría en el dominio de la tinta china aguada para conseguir tonalidades e introducir la perspectiva en las obras.

Especializado en la pintura monocroma a base de tinta de color negro sobre papel con la técnica conocida como sumi-e, fue su principal precursor y el responsable de su promoción y generalización en el país gracias a su posición como director de pintores de la corte.

En la pintura japonesa de esta época no importa lo representado, sino lo evocado entre el título del cuadro y el paisaje del cuadro.

La intención del artista no es dibujar a ese sabio leyendo, ni la ermita, ni siquiera el bosque de bambú. Todos estos elementos están dibujados, así como el contexto de la escena en un paisaje montañoso.

//pagead2.googlesyndication.com/pagead/js/adsbygoogle.js //

Como monje budista zen que es, lo que pretende es que el espectador se convierta en ese sabio y que adopte una actitud de mirada contemplativa de la obra intentando escudriñarla e incitando a la reflexión y la meditación propia de un monje sabio en un entorno natural como éste.

Inspirado en la filosofía budista la vida contemplativa de los monjes buscaba la reflexión y la inspiración tras una fusión con la naturaleza, que es uno de los motivos recurrentes del arte japonés. Para conseguirlo se sirve de su maestría en la composición y la perspectiva conseguida a través de distintas tonalidades en la tinta, que se consigue utilizando mayor o menor cantidad de agua.

A diferencia de lo que haríamos en el arte occidental que resaltaríamos el tema principal de la obra, el sabio leyendo, Tensho Shubunse centra en otros aspectos como árboles y montañas, que representa en primer plano.

Casi difuminados vemos en un plano secundario paisajes montañosos al fondo y lo que parece ser una construcción humana entre el bosque de bambúes (símbolo del verano, la honestidad y la fuerza), donde se supone que estará el sabio leyendo.

Representa todos los elementos gracias a simples y rápidos trazos que, sin detallismo, evocan perfectamente, árboles, montañas, nubes, bambúes o la ermita que parece emerger casi confundiéndose con el fondo, y que consigue gracias a la disolución de la tinta con mayor o menor cantidad de agua para conseguir diferentes intensidades de color que a mayor intensidad representa los primeros planos y vicebersa.

Tensho Shubun ilustra perfectamente los logros del arte Japonés que, tras periodos de adopción de influencias, en este caso de la pintura a la tinta china de los maestros chinos, es capaz de asimilarlo y crear un estilo propio adaptado al gusto de Japón que enseguida fue adoptado como estilo nacional y que fue sucedido por pintores como Kano Masanobu fundador de la escuela Kano, de la que surgieron las principales figuras del conocido como siglo de oro de la pintura japonesa.