Giussepe Pelliza da Volpedo
Giussepe Pellizza da Volpedo. 1901. Óleo sobre lienzo. 293 x 545. Museo de arte italiano del siglo XX. Milán | Fotografía: Wikimedia Commons

En estos días convulsos en lo que a la actualidad política y social se refiere os traemos un cuadro del artista italiano Giuseppe Pellizza da Volpedo, popularizado al aparecer como inicio de la película Novecento de Bernardo Bertolucci, de cuyo inicio podríamos extraer una “foto” de familia similar a la del cuadro, formal e ideológicamente.

Pintado en 1901 tras más de tres años de trabajo es uno de esos cuadros icónicos que se utilizan para significar no sólo temáticas como la representada sino épocas y movimientos que trascienden el aspecto plástico de la obra.

Volpedo no fue un gran pintor, ni por la obra realizada ni por su capacidad técnica bastante limitada. Sin embargo supo resolver esta obra con gran acierto.

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La obra hay que entenderla en el contexto social posterior a la unificación de los estados italianos en 1870 (que “refunda” Roma como capital del país). En esta época se produce un fenómeno que se conoce como “desilusión postunitaria”, acentuada por la crisis económica y social que sufrió Italia en el cambio de siglo.

Formal y estéticamente el cuadro se enmarca dentro de la corriente liderada por Giacomo Balla y que en italia seconocida como divisionismo italiano, heredera del puntillismo francés en cuanto a su concepción.

El título del cuadro nos habla bastante sobre la temática política y social de la obra, en la que busca representar ese nuevo estamento social, el proletariado o clase trabajadora, que todavía no tiene cabida ni peso específico en la sociedad emanada tras la caída del Antiguo Régimen como consecuencia de la Revolución Francesa.

Giussepe Pellizza da Volpedo representa un grupo de campesinos que debido a la escasez de oportunidades de trabajo en el campo, las sucesivas malas cosechas y la menor necesidad de factor trabajo derivada de la mecanización de la agricultura se trasladan a las ciudades en busca de un trabajo en la creciente industria que florece en las periferias de las grandes urbes.

El mayor logro de la obra es conseguir dar la sensación de movimiento de la masa de campesinos. No tanto el movimiento físico en sí, sino más bien el concepto de masa social que avanza hacia el espectador -que podría identificarse con la sociedad del momento- de forma ininterrumpida a “conquistarle” e integrarse con el.

¿Su objetivo? Conseguir que se consolide el derecho al trabajo de las personas.

Los personajes representados se corresponden con campesinos de todo tipo, hombres y mujeres, liderado por un grupo de dos hombres que a su vez son perseguidos por una mujer descalza con un bebe en sus brazos que parece estar comiendose el puño simbolizando el hambre.

Tras estos personajes que encabezan la marcha un nutrido grupo de personas que avanzan hacia su destino sin mirar atrás, efecto que consigue representando a todas las figuras mirando hacia el frente al tiempo que avanza hacia delante.

Para el artista era muy importante representar la dignidad de las figuras, motivo por el cual no centra la atención en la miseria de los campesinos y sí en la serenidad de sus rostros, que representa la determinación decidida de avanzar hacia un futuro mejor, que se conseguirá gracias al esfuerzo y a la unión entre todos ellos.