Retablo de la Catedral de Palencia
Juan de Flandes. 1509. Óleo sobre tabla. 123 x 169 cm. Museo del Prado | Fotografía: Wikimmedia Commons

Esta obra qe representa la crucifixión, la más conocida del pintor hispano-flamenco Juan de Flandes, fue realizada que entre 1509 y 1518 para el retablo mayor de la catedral de Palencia, una de las ciudades en que Juan de Flandes estuvo activo tras la muerte de la reina Isabel la Católica, al servicio de la cual consiguió la fama y consideración como pintor que le permitió aceptar encargos importantes hasta su muerte.

La tabla es la escena principal del retablo, del que ocupa su parte principal. Estaba flanqueada por una representación del Camino del Calvario y un Santo Entierro de Cristo. La estructura escultórica del retablo, obra de Felipe Bigarny, ya estaba concluida cuando se encargó la obra al maestro hispano-flamenco.

Juan de Flandes representa la escena de la crucifixión desde un punto de vista muy bajo que recuerda composiciones de época renacentista con perspectivas muy marcadas por las líneas verticales de las cruz, la lanza del soldado y algunos elementos arquitectónicos que le dan al conjunto un aire que recuerda a algunas obras del Cuatrocento italiano y que incrementan la sensación de verticalidad debido al formato apaisado de la tabla.

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Juan de Flandes intenta centrar el interés sobre la figura de Cristo situándolo en el centro y colocando en torno a el un semicírculo de figuras entre las que hay un soldado, la Virgen María a la izquierda y unos personajes a caballo a la derecha de María Magdalena, entre otros.

Este recurso muy original se suma a la calida de la representación, tanto en las figuras como en los detalles y calidades materiales de lo que representa, con un importante énfasis en la representación de las emociones individualizadas de cada personaje, algo que en la pintura de la época era excepcional, como lo es el detallismo de determinados objetos que sitúa sobre la roca que sitúa en primer plano delante de la cruz.

En primer plano sitúa sobre esta roca una serie de elementos simbólicos: un frasco de ungüento que alude a la redención del hombre, unas piedras preciosas que simbolizan el Paraíso al que se accede gracias al sacrificio de Jesús, o la calavera y los huesos que nos hacen referencia a la crucifixión de Jesús en el Gólgota.

Esta riqueza compositiva que incluye, figuras, paisaje y naturaleza muerta representada en estos objetos que sitúa sobre la roca delante de la cruz, unidos a la calidad técnica de la obra hacen de esta tabla una de las obras maestras de la pintura hispanoflamenca del siglo XVI.

La obra ha sido aceptada por el Estado como dación en pago de impuestos de la empresa Ferrovial, procedente de una colección particular, por un valor de 7 millones de euros. Actualmente se expone en el Museo del Prado.