Tintoretto
Tintoretto. 1550. Óleo sobre lienzo. 157 x 100 cm. National Gallery de Londres | fotografía: Wikimmedia commons

Con motivo de la celebración del día de San Jorge os proponemos otra obra que trata el tema de la leyenda de la lucha del santo con el dragón.

El año pasado comentamos un San Jorge de Rafael que ejemplificaba perfectamente la pintura renacentista del genio del Renacimiento. Este año vamos a comentar una obra sobre San Jorge pero vamos a “avanzar” en la historia del arte unos años y nos vamos a desplazar a uno de los centros de arte más importantes de la segunda mitad del siglo XVI: Venecia.

Esta obra del pintor italiano Tintoretto muestra la escena de San Jorge de una manera muy original.

En lugar de situar en primer plano al héroe luchando contra el dragón desde lo alto de su caballo y nos lo muestra en el fondo del cuadro, reservando el primer plano para situar a la princesa que huye aterrada de la escena.

La representación de la princesa le sirve al pintor para demostrar su dominio del color y la técnica veneciana de representación de las telas al viento que forman una diagonal opuesta a la diagonal que forma la lanza de San Jorge clavándose en el dragón y que produce una sensación de movimiento en zigzag muy dinámica y típica de la época manierista.

La mujer corre hacia el espectador mientras gira su cabeza hacia atrás y dirige la mirada del espectador hacia la escena de San Jorge matando al dragón.

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Esta leyenda de Jacopo de la Vorágine es una de las más populares y nos remite al Santo jorge de Capadocia, que vino a salvar a la población del sometimiento a que tenía el dragón a una población.

El dragón anidó en la fuente que abastecía de agua a la ciudad y sólo permitía obtener agua de la misma a cambio de un sacrificio humano diario, que el pintor representa en el hombre muerto situado al lado de la escena de San Jorge matando al Dragón.

La escena tuvo lugar el día que fue seleccionada una princesa como víctima por el dragón, lo que desencadenó la lucha del oficial romano (San Jorge) con el mismo y el salvamento de la princesa.

Esta escena muy usual en la historia del arte ha sido tradicionalmente vista como un símbolo de la lucha entre el bien y el mal de la que siempre sale victorioso el bien.

Al fondo del cuadro un paisaje con una perspectiva aérea perfectamente ejecutada con un cielo del que “emerge” Dios Padre bendiciendo la victoria sobre el dragón y que cuenta la leyenda dorada de Jacopo de la Vorágine que sirvió para que, tras los acontecimientos, los habitantes de la ciudad abrazaran el cristianismo.