Hermes de Olimpia
Praxiteles. Siglo IV. Museo de Olimpia | Fotografía: Wikimmedia Commons

También conocido como el Hermes de Olimpia, por encontrarse en el museo de Olimpia, es un grupo escultórico del siglo IV a.c. atribuido al artista Praxiteles.

Los estudiosos han señalado ciertos aspectos formales que diferencian esta escultura del artista de otras suyas más famosas, y que han llevado a muchos a apuntar que quizá esta atribución es errónea y que estaríamos ante una escultura algo más reciente, de época helenística, por tener una anatomía, una composición y un realismo en las expresiones y las figuras que lo alejan de la idealización que caracterizó a la estatuaria griega del periodo clásico.

Frente a estas teorías otros se decantan por atribuir esta obra a la época final de la producción del artista.

Más allá de debates historiográficos y atribuciones, lo cierto es que nos encontramos ante una de las esculturas más logradas y de mayor belleza de la producción escultórica griega.

Fue encontrada entre las ruinas del templo de Hera durante unas excavaciones realizadas por un equipo alemán. El equipo dirigido por Ernst Curtius lo buscó allí donde el historiador y geógrafo Griego Pausanias dejó escrito que la vió durante uno de sus viajes en el siglo II a.c. y que describió en su obra “descripción de Grecia, V, 17, 3W [«las que he enumerado son de marfil y oro, y algún tiempo después ofrendaron otras en el Hereon: un Hermes de piedra que lleva a Dioniso niño y es obra de Praxíteles»].

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Escultura del periodo clásico de praxitelesLa obra fue esculpida en mármol de Mármol de Paros y representa al dios griego Hermes apoyado en el tronco de un árbol y sosteniendo al niño dionisos (dios del vino) con el brazo izquierdo.

Por la composición y la forma en que se relacionan las figuras se la compara con la obra de Cefisodoto el Viejo, “Irene portando a Pluto”, que puede contemplarse en la Gliptoteca de Múnich y que por sus similitudes pudo servir a Praxiteles de inspiración.

El grupo escultórico se caracteriza por el naturalismo y realismo de la anatomía de las figuras en lo que es un despliegue de virtuosismo técnico al alcance de uno de los mejores escultores de la grecia clásica.

La característica curva praxiteliana que perfila el lateral del cuerpo del personaje principal está presente en Hermes. Esta curva es una de las características formales más evidentes del artista y que consigue representando al hombre apoyando el peso del cuerpo en una de las dos piernas (contraposto), quedando la otra más libre y que genera una gran tensión y movimiento en la representación de las figuras humanas.

El pie derecho de Hermes, calzando unas sandalias, está unido a un trozo de zócalo. La cadera del mismo personaje se une al tronco del árbol mediante un puente.

En detalles como las sandalias o el cabello se han conservado restos de la policromía o la preparación de la superficie para aplicar joyas, piedras preciosas o incluso oro, que sabemos que completaban la decoración de la obra y que no se han conservado hasta nuestros días.

Otro elemento característico es el pulimentado de la superficie de la obra, recurso con el que crea una sutil transición entre las zonas de luz y sombra. Este pulimentado no se aprecia en la espalda que tiene marcas de los golpes del cincel.

El hecho de que Dionisos aparezca junto a Hermes viene de la mitología, en la que nos cuenta que Zeus da la custodia de Dionisos a Hermes para protegerlo de Hera. Este lo llevó al país de Nisa, donde fue criado y educado por las ninfas.