llanto por la muerte de cristo
Giotto. 1306. Pintura al fresco. Capilla Scrovegni | Fotografía: wikimmedia commons

Esta pintura del genio italiano del Trecento, Giotto, es una de las escenas del programa iconográfico que el artista pintó para el interior de la capilla de los Scrovegni de Padua.

Realizada al fresco entre 1305 y 1306 ocupa la parte central de la pared izquierda de la capilla.

La obra sirve para ilustrar en las paredes de la iglesia el Evangelio según san Juan, 19, 38-42: “ Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, aunque en secreto por miedo a los judíos, pidió a Pilato autorización para retirar el cuerpo de Jesús. Pilato se lo concedió. Fueron, pues, y retiraron su cuerpo. Fue también Nicodemo – aquel que anteriormente había ido a verle de noche – con una mezcla de mirra y áloe de unas cien libras. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en vendas con los aromas, conforme a la costumbre judía de sepultar. En el lugar donde había sido crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el que nadie todavía había sido depositado. Allí, pues, porque era el día de la Preparación de los judíos y el sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús”

La escena se desarrolla con una composición que se articula alrededor del cuerpo de Cristo muerto descendido de la cruz y colocado en posición yacente, en el suelo y sostenido por su madre y las mujeres que lo “encierran” en un círculo formado por el volumen de los cuerpos y que ayuda a incrementar la sensación espacial de la escena inferior.

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Representa una escena en la que el verdadero protagonista es el dolor. Dolor en torno al cuerpo desnudo de Jesús expresado por las personas que lloran su muerte, e incluso por los ángeles del cielo, que también muestran su duelo por la muerte del mesías.

Esta expresión exajerada del dolor es lo que hace del cuadro un ejemplo excepcional por el naturalismo con el que representa esos rostros dolientes y el sufrimiento de las figuras, anticipando un cierto naturalismo y realismo que sitúa a las figuras de Giotto en la modernidad de la pintura de finales de la edad media.

Giotto individualiza a los personajes mostrando diferentes gestos de dolor y posturas, como la de María Magdalena, que sentada en el suelo coge por los pies al muerto.

La composición se enmarca en un paisaje árido con montañas rocosas que incrementan la sensación de desolación de la escena.

Dentro de todas las escenas que pintó Giotto en esta capilla esta es la única que tiene este tono, lo que para muchos estudiosos ayuda aún más a incrementar la sensación de sufrimiento de las figuras que forman parte de esta escena.

La capilla Scrovegni de Padua fue construida en el centro del antiguo anfiteatro de la ciudad en la que numerosos cristianos fueron martirizados. En su interior contamos 38 escenas pintadas por el artista del trecento.

En estas pinturas Giotto rompe definitivamente con la estética “bizantinizante” de la pintura italiana precedente, incluida la de su maestro Cimabue, aunque mantiene elementos heredados de esta pintura, como es su dibujo es firme con contorno y formas perfectamente delimitados y da prioridad a la representación de la figura humana, que pinta macizas y con un sentido plástico y volumétrico de la misma.