Esta obra del artista italiano Simone Martini y que puede verse en la Biblioteca Ambrosiana de Milán no es su mejor obra, ni tampoco la más conocida.

Se trata de un raro ejemplo de su producción artística en la que nos demuestra su capacidad técnica para ilustrar un códice, el Codex Virgilianus, que hizo por encargo de Petrarca.

Simone Martini es junto a Giotto uno de los mayores exponentes de la pintura del Trecento italiano, pero en el centro artístico que era por aquel entonces la ciudad de Siena. En esta ciudad se congregaron grandes artistas que desarrollarían el estilo Gótico Internacional, como Duccio, los hermanos Lorenzetti o el cuñado del propio Simone Martini, Lippo Memmi.

En su obra podemos apreciar la impronta del estilo sienés, con el gusto por los fondos dorados o el amaneramiento de las figuras, que es claramente visible en la obra que nos ocupa. Su dominio del color y el gusto por la caligrafía le capacitaron para ilustrar esta obra literaria con la maestría que demuestra en las diferentes ilustraciones.

En esta página muestra con gran detalle elementos tomados de la naturaleza que sirven de marco espacial a la escena en la que el poeta (Virgilio) está acostado mirando hacia el cielo en busca de inspiración, tal como demuestra el hecho de pintarlos con la pluma y el libro en la mano.

El resto de personajes de la escena, un soldado, un pastor y un agricultor hace referencia a los temas épicos, pastoral y bucólico cantados por el poeta en el libro.

La obra miniada fue realizada por el artista durante su estancia en Avignon al final de su vida, durante la que realizó numerosos encargos para el papado. Entre esos encargos estaría la ilustración de este códice por encargo de Petrarca, que también vivió estos años en Avignon en la corte de Benedicto XII.

Publio Virgilio Marón fue el poeta romano que escribió la Eneida y que se hizo especialmente conocido por ser el guia de Dante Alighieri a través del infierno y el purgatorio en la Divina Comedia.