En la #píldoradearte anterior vimos un cuadro que trata el mismo tema que el que hoy nos ocupa pero que a simple vista parece tratarse de algo completamente distinto.

Apenas separan 50 años a estas obras y ya vemos que se trata de concepciones temáticas y estéticas diametralmente opuestas en una representación que pretende capturar un mismo acontecimiento.

El autor es Paul Delaroche, quién se inspiró en las cinco versiones del cuadro de Jacques Louis David sobre el cruce de los Alpes por parte del ejército de Napoleón en la primavera de 1800.

A simple vista las diferencia son evidentes. Mientras el Napoleón de David es un héroe, un líder militar que guía a sus hombres por los difíciles pasos de las montañas que atraviesan los Alpes, el “Bonaparte” de Delaroche es una persona que muestra evidentes signos de la pesadez de la marcha y las dificultades de un viaje largo, peligroso y frío de un ejército compuesto por 40.000 hombres, incluyendo artillería pesada.

La gama cromática de azules que inunda la obra pretende dar idea del frío que debían pasar durante los cinco días que duraba la marcha, a pesar de realizarse con buen tiempo.

El corcel en corbeta del cuadro de David es sustituido en la obra de Delaroche por una mula, ajustandose a la realidad de los acontecimientos, ya que está documentado el paso en una caravana de mulas que cargaban con útiles de guerra y con los soldados.

El realismo que impregna la obra es en parte debido al propio encargo que se hizo de la misma, aunque algunos autores han querido ver en esta representación una interpretación subjetiva del pintor, que lo retrata así para representar el fracaso de Napoleón Bonaparte.

No en esta guerra en concreto, sino en su carrera política y militar que terminó con el líder francés derrotado y exiliado en la isla de Santa Elena. Para estos autores esta imagen sería una metáfora del viaje de Napoleón hacia el exilio.

Desde el punto de vista realista, el atuendo y la escena pudo ser bastante precisa dadas las investigaciones que hizo el propio artista sobre el atuendo del ejército y del propio Napoleón durante la campaña de Italia que empezó con el cruce de los Alpes por el paso de San Bernardo.

El encargo de la obra pretendío precisamente que esto fuera así, pues el promotor de la obra, Arthur George, Tercer Earl de Onslow, pidió a Delaroche una representación más realista del acontecimiento histórico para lo que proporcionó al pintor toda la información y sus colecciones de objetos, cartas y escritos de la época Napoleónica.