Tras el parón con motivo de las vacaciones retomamos las píldoras de arte con una de las obras que tuvimos la oportunidad de contemplar en uno de nuestros viajes vacacionales.

Se trata de un sombrero ceremonial de oro datado en torno al siglo X a.c. y que se encuentra expuesto en el Neues Museum de Berlin.

De este tipo de sombreros ceremoniales se han conservado muy pocos ejemplares aunque todos ellos tienen la misma finalidad o uso de carácter astronómico. La preocupación del hombre por el devenir de los días, las noches y las estaciones le hacía contemplar el cielo y tratar de aprehenderlo y representar su funcionamiento en objetos como éste.

El sombrero está realizado con 480 gramos de oro repujado (85/90 %), plata (10 %) y algo de bronce y estaño. Cuenta con 19 franjas de decoraciones concéntricas de círculos (soles) y lunas que se cree que pueden representar un ciclo como el que describió Metón varios siglos más tarde.

Este sombrero permite seguir con sus señales más de doscientos meses solares y lunares.

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Toda la decoración es intencionada, no existiendo nada representado que tenga objetivo decorativo. Las marcas que aparecen en la cubierta son de oro fino y están dispuestas de forma que representan la duración del día y la noche. A estas señales se contraponen las de la luna, cuyas señales se relacionan con las semanas y los meses.

Un sombrero como este sería propiedad sin duda de quién pudiera leerlo e interpretarlo, lo que nos da una idea del poder que esta persona tendría en la comunidad.

Un poder que no está basado en la fuerza bruta ni en la capacidad de someter a otros pueblos, sino al conocimiento y la capacidad intelectual, lo que nos da idea de lo avanzado de estas comunidades humanas.Si la interpretación es correcta los astrónomos celtas que diseñaron este sombrero se adelantaron en más de 500 años a los descubrimientos de los ciclos asronómicos de Metón.

Además de representar el poder del propietario tenía una función elemental para la subsistencia de la época, ya que se conocía la importancia de las lunas en la fecundidad, la siembra de semillas (siembra en luna llena y cosecha en menguante) y el control y flujo de las mareas, tan importantes para la navegación.