Situada en el transepto de la catedral, al lado del mausoleo de la derecha (mirando hacia el altar), fue materializada en 1562 por el artista italiano Marco da Agrate.

San Bartolomé desollado es de las obras más llamativas y admiradas del interior del Duomo.

Representa a San Bartolomé portando un libro en la mano izquierda y cubriendo su desnudez con lo que aparentemente es una túnica.

Al menos es lo que parece si vemos la imagen frontalmente porque si miramos en la parte trasera descubriremos que lo que parece su ropa es su propia piel, arrancada durante su martirio y en la que reconoceremos perfectamente su rostro y la piel de los pies y las manos.

En este momento es cuando entendemos el aspecto de la figura, que no parece un esqueleto pero tampoco una persona normal. Esto es porque en realidad se trata de la visión del cuerpo humano sin la piel, como si se tratara de un modelo anatómico humano en el que se representan todos los músculos del cuerpo.

La representación es muy naturalista y detallada en la musculatura, el sistema circulatorio, las falanges de las manos, etc.

En el rostro de San Bartolomé podemos ver una representación del dolor contenido del santo durante su martirio. Una mirada que resulta fría y distante respecto al espectador, ya que aunque se dirige al mismo mira al infinito entornando sus ojos apretados por el sufrimiento que le causó su tormento.

El escultor lo pinta en una postura carente de tensión, mostrándo un marcado contraposto en el que la figura se apoya en una pierna mientras tiene la otra relajada, algo que contrasta con la expresión de dolor del personaje.

Marco da Agrate fue un escultor descendiente de una familia de escultores sometidos a las normas de los gremios de Milán, lo que les valió recibir numerosos encargos de la familia Sforza en Lombardía.

Una obra inquietante y muy interesante que no deja indiferente a ninguno de los visitantes de la Catedral, que admiran curiosos una obra en la que el escultor se permitó la licencia de incluir una inscripción en su base: “NON ME PRAXITELES SED MARCO FINXIT AGRAT”, que se traduciría como no me hizo praxíteles sino Marco da Agrate.