Estamos ante una de las tres versiones de esta magnífica obra, considerada como una de las principales del artista veneciano más destacado del romanticismo italiano: Francesco Hayez.

La temática de la obra es claramente heredera de la tradición de la pintura del romanticismo, en la que los sentimientos naturales y puros, como en este caso el amor, se convierten en el tema principal de la obra.

Hayez fue un poco más allá de un simple beso y pinta a los amantes, ataviados con indumentarias inspiradas en época medieval, un rasgo muy “romántico”, rodeándose con los brazos haciendo una torsión muy dinámica que le otorga gran sensualidad a la composición.

El pintor intentó representar la tensión sexual de la escena vistiendo a ambos personajes de colores muy vivos pero de gamas completamente opuestas.

El azul de la mujer, frío como el hielo, contrasta con los tonos cálidos de la ropa del hombre, cuyas piernas vestidas de rojo parecen querer “envolver” a su amante y que tienen significado más allá de su color, pues simbolizan los colores de las banderas de Francia e Italia, representando así la alianza entre ambos tras los acuerdos de Plombières con los que sellaron su alianza contra el imperio Austro-Húngaro.

Il bacio de 1861
Francesco Hayez. 1861. Óleo sobre lienzo. 112 x 90 cm. Pinacoteca Brera. Milán | Fotografía: Wikimmedia Commons

Un aspecto destacado de la obra es el hecho de ocultar los rostros de ambos personajes, que ajenos a lo que pasa a su alrededor no se percatan de algunas sombras acechantes que emergen del fondo del cuadro y que crean cierta tensión a la obra.

La técnica pictórica es muy preciosista y virtuosa, que lo acerca a pintores de la talla de Ingres, por el acabado tan perfecto que daba a las composiciones, perfectamente equilibradas en color, composición y luminosidad.

Las otras dos versiones de la obra se encuentran en manos privadas, una de ellas a los descendientes de la hermana de la modelo que le sirvió para pintar a la mujer Carolina Zuchi. En este caso sustituyó el encaje de la manga de la mujer por un velo blanco arrojado a los pies de los dos amantes.

En la última versión, fechada hacia 1861, la mujer ya no lleva un traje azul. Ahora viste de blanco para simbolizar que una Italia unificada ya no necesita a Francia para construir su gran nación y entre los dos representan los colores de la bandera Italiana, símbolo de la unión fructífera de los estados italianos en una gran nación.

Independientemente del aspecto histórico que pueda representar esta obra, las razones del éxito de esta obra tenemos que buscarlas en la calidad de la ejecución y el realismo de la imagen representada, sin olvidar el atractivo que tiene el tema universal de la obra: la fuerza del amor.