Hoy es el cuarto aniversario de nuestro blog de arte. Cuatro años en los que no hemos dejado de crecer en visitantes y en los que hemos alacnzado niveles de visitas a nuestras páginas que no hubiéramos imaginado cuando publicamos la primera píldora el 2 de mayo de 2012.

A todos los que habéis venido a visitarnos en algún momento, nuestro más sincero agradecimiento por haberos acercado a esta página a conocer nuestra visión del arte.

Inauguramos este quinto año de andadura del blog con esta obra del dibujante Gustave Doré.

Esta ilustración fue la portada de la edición de la que dicen es la novela más universal de todos los tiempos: El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes.

Aprovechando los actos por el 400 aniversario de la muerte de Cervantes del novelista hemos querido hacer nuestro particular homenaje a esta obra de la literatura universal con uno de los mejores ejemplos en los que un artista plástico la utilizó como motivo.

La librería L. Hachette y Cia en Paris le encargó a Gustave Doré la ilustración de la primera edición francesa de la obra en 1863.

Doré realizó un total de 377 ilustraciones mediante la técnica del grabado al aguafuerte.

Para documentarse, y antes de iniciar los trabajos, Gustave Doré hizo un largo viaje por España con el fin de inspirarse en los paisajes y lugares que retrató Cervantes en su obra.

Sabemos que este viaje impactó mucho en el artista, que supo además de representar con bastante fidelidad los paisajes españoles, representar la locura de Don Quijote a través de los cielos de las escenas y las lunas a las que el Hidalgo “hablaba” en sus delirios.

Doré idealiza al personaje de la novela y lo representa abusando de lo gestual y expresivo para proyecar una imagen de don Quijote lo más parecida a cómo lo retrató en la novela su autor.

En esta portada dibuja a Don Quijote leyendo una de las muchas novelas de caballería que fueron el motivo de su locura y lo que le llevó a comenzar la aventura que se relata en la novela.

Vemos a don Quijote leyendo sentado en una silla sosteniendo el libro con una mano y levantando la otra haciendo un gesto que simula una acción de combate que seguramente está leyendo en ese momento y que le sirve para enfatizar la pasión con la que nuestro protagonista leía este tipo de libros.

Doré representó en esta estampa toda la iconografía de la obra a modo de resumen. Princesas, villanos, dragones y seres más o menos monstruosos o imaginados se aparecen en el fondo del cuadro como si de una ensoñación se tratara, de una forma parecida a como Goya en su grabado “los sueños de la razón producen monstruos“, que sin duda sirvió a Doré de inspiración.

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