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Artes decorativas

Busto de Nefertiti

Aketaton
Tutmés. 1370-1330 a.c. Imperio Nuevo. Museo Egipcio de Berlín
Foto: Wikimmedia

De entre las innumerables piezas artísticas del Antiguo Egipto esta es, junto al tesoro de Tutankamon, una de las más conocidas y admiradas, además de la joya del Museo Egipcio de Berlín.

El mito de la reina Nefertiti, la belleza de la obra y los misterios de la época más interesante del Antiguo Egipto, la de la Revolución de Tell El Amarna del emperador Aketaton -su marido-, lo han convertido en un icono del arte de esta época.

El busto, de apenas 50 cm de altura y realizado en caliza cubierta de yeso policromado, fue encontrado en 1912 ligeramente deteriorado (de ahí la falta de la incrustación del ojo izquierdo y la oreja descascarillada).

Está realizado en dos partes: el núcleo de piedra caliza tiene tallado un rostro de la reina que no se corresponde con lo que vemos al exterior. Una capa de yeso policromado sirvió al escultor Tutmés para “corregir” esos defectos físicos y concebir esta magnífica escultura.

Uno de los aspectos formales que más llaman la atención es un hecho insólito en una cultura como la egipcia que mantuvo durante 3.000 años las mismas concepciones estéticas invariables. En esta época se abandonan en parte las representaciones simbólicas y se buscan representaciones artísticas más realistas y naturales, una tendencia que sólo veremos en el arte de esta época.

La tez de la reina es de una tonalidad suave y su expresión está a medio camino entre el hieratismo tradicional de las representaciones del Antiguo Egipto y lo que sería un retrato realista. Aunque las facciones del rostro son de cierta dureza, la sonrisa incipiente y la mirada ayudan a dulcificar el aspecto que suscita la figura en el espectador.

Mucho se ha hablado del porqué de la belleza de este busto. Algunos autores la han explicado basándose en la simetría y la proporción casi exacta de las diferentes partes en que se divide la figura: la tiara, el rostro y el pectoral.

Si nos fijamos en el volumen de la figura vemos que se estrecha desde el pectoral hacia el rostro y vuelve a ensancharse desde la mitad de éste hacia la tiara, recurso del que se sirve el artista para centrar la atención en lo realmente importante: el rostro de Nefertiti.

La tez de Nefertiti es de color ocre suave aplicado sobre una superficie pulida hasta el extremo que nos da la sensación de que la reina tenía un cutis perfecto.

Algunos detalles en las facciones y los detalles, como las cejas perfectamente simétricas que “abren” la mirada, los ojos remarcados por el kohl -maquillaje a base de sulfuro de plomo-, la perfección de las proporciones de la nariz y los labios carnosos y sensuales, contribuyen a generar una imagen cuya belleza no tiene parangón en todo el arte egipcio.

Mosaico de Justiniano y Teodora en San Vital de Ravena

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Mosaicos de San Vital de Ravenna. Italia. 547
Foto: Wikimmedia

Estos dos mosaicos se encuentran en la Iglesia de San Vital de Ravena, Italia, que se finalizó en el año 547 d.c.

En el interior de esta iglesia se conserva uno de los conjuntos de mosaicos bizantinos más destacados, en el que apreciamos la maestría y la perfección que alcanzaban los mosaicos bizantinos.

Entre todo el programa iconográfico destaca el mosaico del ábise de la cabecera, en el que se representó a Jesucristo con dos ángeles, San Vital y el obispo Eclesio.

Bajo este mosaico nos encontramos con los mosaicos de Justiniano y su esposa Teodora con sus respectivos séquitos.

Bajo este mosaico se encuentran otros dos: los de los emperadores Justiniano y Teodora con su séquito y corte respectivamente, realizando una ofrenda al templo. Justiniano una patena y Teodora un cáliz.

El emperador, que pisa con su pie al general Belisario como símbolo de jerarquía, se distingue de todos los demás por el color púrpura de su manto, la corona (poder terrenal) y el nimbo (poder espiritual) que rodea su cabeza, simbolizando que ostentaba ambos poderes.

Los personajes que acompañan a Justiniano son caballeros de confianza, asesores, generales y ministros, todos ellos elegantes y portando objetos de oro ricamente decorados con piedras preciosas: una cruz, una Biblia y un incensario.

Además de a Justiniano reconocemos a Maximiano, cuya túnica queda recogida por una fíbula, lo que significaba que era una persona importante. Las figuras están representadas de frente, sin perspectiva alguna y de forma que parecen levitar por encima del suelo.

Teodora y su corte observan el camino de la emperatriz desde el palacio imperial hasta Santa Sofía. Las cortinas, compuestas por diversidad de telas de gran variedad cromática, simbolizan el interior del edificio. Aunque se supone que Teodor aera una mujer humilde, aparece decorada con multitud de joyas y suntuosos ropajes en los que están representados los reyes magos.

En el mosaico de Teodora y su corte se observa el camino que hace ésta desde Santa Sofía al palacio imperial. Los interiores se representan con las cortinas, las cuales tienen una variedad cromática y de las telas.

Se supone que Teodora era una mujer humilde, pero en el mosaico va decorada con joyas. En el vestido de Teodora se representan los Tres Reyes Magos, como símbolo de ser ellos (los emperadores) los reyes del Imperio que también llevan objetos como regalo.

Es el único retrato que conservamos del emperador y su esposa y sin duda una de las obras cumbre de los maestros musivarios Bizaninos.

La dama de ibiza

Tanit
S. III a.c. Necrópolis de Puig des Molins. Museo Arqueológico Nacional. Madrid
Foto: dalbera

Esta pequeña figura de terracota cocida de 47 centímetros de altura es uno de los tesoros del Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

La Dama de Ibiza data del siglo III a.c. y fue encontrada en la necrópolis púnica de Puig des Molins, en el barrio de Dalt Vila, en la ciudad de Ibiza.

Esta figura femenina de cuerpo entero responde a un tipo de cerámica muy popular en época de dominación cartaginesa de la isla: “las damas”.

Representa a una diosa cartaginesa, Tanit, consorte de Baal y patrona de Cartago.

En la antigua Ibiza toda la población de la isla rendía culto a la diosa Tanit, que poco a poco se convirtió en la diosa protectora de la isla. Dentro de la mitología cartagiesa, Tanit fue una de las deidades más importantes y que más se extendió en otras culturas del Mediterráneo.

Tanit era la Diosa del amor, la fertilidad, la vida, la prosperidad, la cosecha, la muerte y la luna. Para los cartagineses tenía una importancia doble, ya que además de su significado astral era la encargada de custodiar uno de sus enclaves más prósperos e importantes: la isla de Ibiza.

En este caso se trata de una figura excepcional, por la profusa decoración que presenta en su vestimenta y por una cavidad que tiene en la parte posterior, que supuestamente serviría para guardar reliquias, ofrendas y las cenizas funerarias.

Dama de ibiza (detalle)
Foto: dalbera

Destaca sobre todo la decoración de su vestuario y el gran número de joyas que adornan el cuello y la cabeza de la diosa.

En la base del vestido presenta una efigie de Gorgona-medusa, ese monstruo del inframundo que, con cabellos de serpiente y ojos rojos, dejaba petrificado a todo aquel que osara mirarla a los ojos.

La colocación de esta efigie tiene un objetivo protector para la Dama de Ibiza, y para la persona que fuera enterrada con esta figura como ajuar funerario.

Máscara funeraria de Agamenón

clitemnestra

Descubierta en 1876 por el arqueçologo Heinrich Schlieman, y falsamente atribuida al rey griego Agamenón, se trata de una máscara funeraria de oro repujado que se data hacia el año 1500 a.c.

La falsa atribución a Agamenón viene precisamente de su datación, que es 300 años anterior a la época en la que vivió este legendario rey griego.

En un primero momento Heinrich Schlieman identificó Micenas con el reino de los Atridas, al que pertenecían héroes como el rey Atreo y sus hijos: Menelao y Agamenón.

Máscaras funerarias Foto: pobladores
Máscaras funerarias
Foto: pobladores

La máscara fue encontrada en una fosa conocida como círculo A y que contenía 18 individuos con sus respectivos ajuares funerarios y ofrendas de animales. Este enterramiento se ha atribuido a la familia de uno o varios jefes guerreros, que se corresponderían con aquellos presentados con máscaras.

En los ajuares encontramos todo tipo de objetos de diferentes formas y materiales, tanto micénicos como importados de otros lugares. Se han contabilizado 15 kg de oro entre todas las piezas encontradas.

Las máscaras funerarias encontradas en estas fosas son las mejores piezas encontradas en esos enterramientos. Son obras singulares que intentaban representar los rasgos individuales del retratado, al que sirven como símbolo de heroización.

Además de las máscaras, dagas o cuchillos damasquinados, también encontramos coronas, espadas y otros objetos suntuarios como joyas y piedras preciosas de oro repujado, muchos de ellos de origen cretense.

Las máscaras se realizaron mediante le técnica del repujado de una delgada lámina de oro. El personaje es representado con una gruesa barba alrededor del rostro esbozada mediante líneas suaves ondeadas que simulan el vello. Los ojos almendrados y cerrados resaltan de entre todos los rasgos faciales.

El delineado del rostro presenta cierto grosor, repujado de manera convexa, mientras que los trazos del vello son suaves y hundidos.

La obra muestra un naturalismo significativo e individualizado, a pesar de la simplificación de los rasgos físicos, gracias a los contrastes de luz y sombra producidos por el metal, que además otorgan un efecto singular a la obra.

Cerámica erótica Mochica (felación)

Erotica
Cerámica Mochica. H 700 d.c.
Foto:Wikimmedia

La cerámica de la cultura Mochica, que se desarrolló en el actual territorio de Perú hasta el año 700 de nuestra era, es la cerámica de mejor calidad de entre todas las antiguas culturas precolombinas, además de ser sólo comparable con la cerámica Griega.

Coito
Coito vaginal
Foto: Pactito

Formalmente son muy fácilmente reconocibles porque la mayoría son cerámicas de tipo globular, es decir, que presentan un asa-estribo en la parte posterior, en el que se coloca un caño cilíndrico que tenía como función garantizar la circulación de aire por el interior ,y así evitar que se vertiera el agua.

Los artesanos mochicas dieron prioridad a la decoración modelada frente a la pictórica, convirtiéndose en auténticos escultores en cerámica.

Dentro de la extensísima producción cerámica del pueblo Moche hay dos grandes apartados: los vasos-retrato y la cerámica erótica.

Como ya habréis adivinado nuestra píldora de hoy se responde con este segundo apartado.

La factura de la vasija es de gran realismo y naturalismo en la escena sexual. Sabemos por los estudios de los arqueólogos que los mochicas poseían una líbido desenfrenada y que estas cerámicas podían cumplir, además de su función como vasija para contener agua y mantenerla fresca, una función didáctica y moralizante con la que mostrar a los jóvenes los peligros de realizar determinadas prácticas sexuales.

Falo
Cerámica fálica
Foto: Pactito

Dentro de la cerámica erótica distinguimos 5 tipos según la iconografía representada: coito vaginal, coito anal, coito bucal, masturbación y representaciones genitales. Esta vasija es un buen ejemplo de la tipología coito bucal, con un fuerte contenido erótico y un manifiesto culto fálico que practicaba el pueblo Mochica.

En la mayoría de los casos el líquido del interior fluye hacia el exterior por el aparato sexual del hombre o la mujer, según el caso.

Como no podía ser de otra manera los misioneros españoles no admitieron la existencia de estos objetos cerámicos y los destruyeron masivamente. Se ha contabilizado que ha llegado hasta nosotros sólo un 2 % del total de la cerámica erótica Moche.

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