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Cultura Inca, el imperio de Machu Picchu

cultura inca

Los indios incas crearon un gran y extenso imperio en lo alto de las escarpadas montañas de los Andes de Sudamérica. El término Inka significa «gobernante» o «señor» en Quechua, el idioma principal del Imperio Inca. Se usaba para referirse a la clase dirigente del imperio, pero los españoles, que conquistaron y destruyeron su civilización en el siglo XVI, lo usaron para referirse a todo su imperio. Construyeron miles de kilómetros de caminos y conectaron los picos de las montañas con puentes. Todos en el imperio estaban bien alimentados y nadie se quedó sin hogar. Sin embargo, los indios incas nunca inventaron la rueda. Nunca inventaron un sistema de escritura. Pero aunque su imperio sólo duró unos 100 años, los indios incas crearon un sistema de gobierno, una historia, un comercio y una economía, además de cuentos y leyendas e historias sobre sus numerosos dioses y diosas. Y no solo eso, tenían costumbres muy extrañas, como veremos más adelante, incluso llegaron a pavimentar sus ciudades con oro. Ven con nosotros a conocer a los Hijos del Sol. ¡Bienvenidos al Imperio Inca!

Momentos clave del imperio incaico

Cuando los españoles llegaron a la costa oeste de Sudamérica en el siglo XVI, una gran parte de la región estaba gobernada por el poderoso y sofisticado Imperio Inca. El Imperio había controlado la mayoría del territorio desde principios del siglo XV y el centro del Imperio Inca era la ciudad de Cusco.

El Imperio Pre-Inca

2500 a.C. – En esta época la gente de la región comenzó a realizar los primeros cultivos. Plantaron patatas, maíz y algodón entre otros. También comenzaron a organizarse en aldeas.

900 a.C. – La civilización Chavín comienza a formarse en las tierras altas del norte de los Andes.

850 a.C. – Los Chavín construyen la ciudad y el templo de Chavin de Huantar. Se encuentra a unos 160 kilómetros al norte de lo que hoy sería Lima, la capital de Perú.

700 a.C. – La civilización Paracas empieza a tomar forma.

200 a.C. – La civilización Chavín se derrumba.

100 d.C. – La civilización Nazca comienza a florecer. Los Nazca son conocidos por sus complejos textiles y cerámicas. También son famosos por las Líneas de Nazca dibujadas en el suelo del desierto. Estas líneas forman las siluetas de grandes animales y demás cuando se ven desde el aire.

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200 d.C. – La civilización Paracas llega a su fín.

600 d.C. – La civilización Huari comienza a formarse en la zona.

800 d.C. – La civilización Nazca conoce sus últimos días.

1000 d.C. – Muchas más culturas se empiezan a formar en la zona durante este tiempo, incluyendo a los Chimú.

1200 d.C. – Los Chimú construyen su capital, Chan Chan.

El Imperio Inca

1200 d.C. – La tribu Inca, liderada por Manco Cápac, fundó la ciudad de Cusco o Cuzco en la región del Valle del Cuzco.

1200 d.C. a 1400 d.C. – Los incas viven en la ciudad – estado de Cuzco. Durante este período de tiempo no intentan expandir su área de control y se asientan allí.

1438 d.C. – Pacha Kutiy Inqa Yupanki, más conocido como Pachacútec, se convierte en el líder de los Incas. Comienza a conquistar las tribus cercanas y a expandir el control del Imperio Inca. Reorganiza el gobierno en el Tahuantinsuyo, que es el nombre originario del Imperio inca, que significa «cuatro Regiones». Especificando, «Tahua» o «tawa» significa un grupo de 4 elementos y «suyo» o «susyu» significa región, área o provincia. También construye la ciudad de Machu Picchu.

1471 d.C. – Tupac Inca Yupanqui, hijo de Pachacuti, se convierte en emperador. Él expandirá enormemente el Imperio Inca.

1476 d.C. – El Emperador Tupac derrota al Imperio Chuma y sus tierras pasan a formar parte del Imperio Inca.

1493 d.C. – Huayna Cápac, hijo de Tupac, se convierte en emperador. El Imperio Inca alcanzará su máximo apogeo bajo el reinado de Huayna Cápac.

Decadencia y caída del Imperio Inca

1525 d.C. – El emperador Huayna Cápac muere por una plaga. Probablemente fue viruela traída por los conquistadores españoles. Una gran parte de la población Inca morirá de viruela y otras enfermedades en los próximos años.

1525 d.C. – Los hijos del emperador Huayna, Atahualpa y Huascar, luchan por la corona. El Imperio Inca lucha en una guerra civil durante los siguientes cinco años.

1532 d.C. – Atahualpa derrota a Huascar y se convierte en el emperador. Al mismo tiempo, el conquistador español Francisco Pizarro llega a Perú. Pizarro captura a Atahualpa y le pide un rescate.

1533 d.C. – Los españoles ejecutan a Atahualpa e instalan a Manco Inca como emperador.

1535 d.C. – Francisco Pizarro funda la ciudad de Lima, Perú y la nombra capital de la región.

1537 d.C. – Manco Inca huye a Vilcabamba y forma un gobierno incaico separado de los españoles.

1541 d.C. – Francisco Pizarro es asesinado.

1572 d.C. – Los españoles ejecutan al último de los emperadores Incas, Tupac Amaru, señalando el fin del Imperio Inca.

La religión y la mitología inca

Los Incas adoraban a muchos dioses y diosas. Creían que en cada cima de cada montaña vivía un dios distinto, e incluso llegaron a pensar que la propia montaña era el dios en sí misma. Todos los Incas tenían una o más estatuillas en sus casas que albergaban en su interior un pequeño espíritu que las cuidaba y mantenía fuera de sus hogares a los malos espíritus. Sabían que los pequeños dioses se encontraban en cada rincón de todo cuanto veían, por ello les dedicaban rezos todos los días. Alrededor de una vez al mes, los sacerdotes celebraban una gran fiesta. Era un festival, organizado por el gobierno, en honor a los dioses. Algunos de estos festivales podían durar más de un día, de hecho en esos días la gente común no trabajaba y se consideraban días festivos.

Los incas creían en los presagios y signos y en el poder de los sueños, por lo que no es de extrañar que una de las profesiones más demandadas y valoradas fuera la de hechicero.

El Inca realizaba sacrificios en cada festival, pero sólo sacrificaban a seres humanos si iba a ocurrir algo realmente grande, como por ejemplo, una guerra. La sociedad incaica creía en una vida después de la muerte, es por ello que momificaban a sus muertos, e incluso durante algunos festivales, llevaban consigo los cuerpos momificados.

A principios de junio, los incas celebraban su festival más importante del año, el festival del Sol. La gente creía que el propio Sol era el que celebraba este festival. Todo el mundo se vestía con sus mejores ropajes y se divertía y bailaba. Para esta festividad era necesario que todos los nobles acudieran a Cusco, y todos ellos eran recibidos por el Inca de Sapa, que hacía las veces de anfitrión. El Inca de Sapa no sólo era el jefe de gobierno, también era un dios, un descendiente directo del dios del sol, Inti. Este era el festival que cada año salvaba el mundo y mantenía al sol feliz. 

Este festival de adoración al sol duraba nueve días, pero era en el cuarto día cuando los incas llevaban a cabo un rito muy característico. En este día, todos los habitantes del imperio extendían sus brazos al sol y lanzaban besos, para asegurarse de que el sol supiera lo agradecidos que estaban por concederles luz, calor y alimento.

Dioses de la mitología inca

El dios más importante para los antiguos incas era Viracocha. Fue la primera de las deidades creadoras, responsable de diseñar y crear los cielos. A partir de su propia forma, estableció el sol, la luna, los planetas y las estrellas. Cuando ordenó al sol que se moviera sobre el cielo, se creó el tiempo mismo, permitiendo el surgimiento de la civilización. Se le representó llevando el sol como una corona, con rayos en sus manos, y lágrimas descendiendo de sus ojos como lluvia.

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La segunda deidad más importante del panteón inca fue Inti. Era el dios del sol, y no se sabe si era hermano de Viracocha o su hijo. Trajo luz y calor a las tierras, y se le conoció como «el que daba de la vida». Más tarde envió a sus hijos a la tierra para iniciar la civilización Inca. Inti y su hermana, Mama Killa (diosa de la luna) eran considerados generalmente como deidades benevolentes.

Cuniraya era un Dios de la Luna masculino, asociado con la creación de la vida. La leyenda dice que mientras vagaba por la tierra, surgieron las primeras plantas y animales. Mantenía el dominio sobre la agricultura, y ayudaba a los agricultores a regar sus campos. Una vez introdujo su esperma en el fruto del árbol de lúcuma y lo dejó caer al suelo para que fue comido por Cahuillaca, una hermosa diosa virgen. Cahuillaca quedó embarazada y huyó avergonzada. Cuniraya fue a buscarla a ella y a su hijo, pero tristemente, cuando los encontró, ambos se habían convertido en piedra.

Kon fue el primer hijo de Inti y Mama Killa. Era fuerte y flexible, lo que le permitió moverse rápidamente por las llanuras de Perú. Kon se sentía solo, así que creó la primera raza humana. Los puso en una tierra agradable y fértil, y les dio grano que pudieran cosechar, y frutos que maduraban rápidamente. Sus creaciones no necesitaban nada más.

Durante el gobierno de estos primeros dioses, las creaciones humanas de Kon se volvieron perezosas y malvadas, así que Kon las castigó con la sequía. Sólo les daría agua si trabajaban lo suficiente para ganarse su favor. El régimen tiránico de Kon pronto llegó a su fin con la aparición de su hermano Pachacamac (hijo de Inti).

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Pachacamac fue conocido como el «Creador del Mundo», e inmediatamente desafió a su hermano Kon. Después de una tremenda lucha, Pachacamac logró expulsar a Kon de la tierra. El se convirtió en el nuevo dios del Perú, y lo rediseñó como un paraíso. Sin embargo, no le gustaban tanto las creaciones mortales de Kon y los convirtió en monos. En su lugar, creó una nueva raza humana (los antepasados del Inca). Y a cambio, estas personas hicieron de Pachacamac su deidad suprema.

Tras el destronamiento de Kon, se necesitaba un nuevo dios que dominara la lluvia. Este papel fue otorgado a Illapu, quien usó el poder de la tormenta para fertilizar las tierras. Los incas creían que la Vía Láctea era un río celestial, donde la hermana de Illapu almacenaba una gran jarra de agua. Cuando Illapu golpeaba la jarra con un rayo, creaba el sonido de un trueno y liberaba una lluvia celestial. Se le representó como un hombre con ropas brillantes, llevando un garrote y piedras.

Catequil era otro dios de la tormenta, vinculado específicamente a los rayos. La leyenda dice que creó los rayos golpeando las nubes con su lanza sagrada y un poderoso garrote. Era venerado como una deidad del clima, que podía adivinar el futuro. Catequil fue vinculado a un mito sobre los gemelos Apocatequil y Piguerao. Muchos incas creen que Apocatequil no era más que el dios del rayo con forma humana.

La historia cuenta que los hermanos gemelos, Apocatequil y Piguero, fueron concebidos por una mujer que tuvo relaciones sexuales con un dios del cielo. Se llamaba Cautaguan, y dio a luz a sus hijos en dos huevos. Cerca de su nacimiento, la diosa fue asesinada por sus hermanos (los Guachimines). Una vez que sus hijos salieron del cascarón, revivieron a su madre, y se vengaron de sus tíos lanzándoles rayos.

Apocatequil se convirtió en el líder prominente del Imperio Inca, y sirvió como el sacerdote principal de la deidad lunar, Cuniraya. Para mantener feliz a Apocatequil, el pueblo inca construyó numerosas estatuas de su noble y las colocaron en las cimas de las montañas.

Debajo de estas montañas vivía Urcaguary, una deidad chthonica, que residía sobre tesoros subterráneos (metales preciosos y joyas). Los protegía de codiciosos intrusos que intentaran robarlos. A menudo se le representaba como una gran serpiente con la cornamenta de un ciervo, y una cola enrollada con cadenas de oro. 

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Para aquellos que desearan asegurar su camino hacia la riqueza, siempre estaba la posibilidad de rezar al dios Ekkeko. Era el símbolo de la abundancia, llamado por sus seguidores para conseguir suerte y la prosperidad. Los antiguos incas hacían muñecos que lo representaban y los rodeaban con una versión en miniatura de sus deseos (mascotas, tesoros, comida, etc.). Se creía que esto ayudaba a manifestar lo que sus corazones deseaban.

Otro Dios venerado por su prosperidad era Urcuchillay. Este dios – bestia era venerado por los pastores incas, y se encargaba de velar por los rebaños de Perú. Se le rezaba por su bienestar y para alejarlos de la muerte. Urcuchillay a menudo traía buena fortuna a sus seguidores. Se decía que poseía un abrigo brillante y multicolor, un símbolo de vida y maravilla.

Sin embargo, la vida y la prosperidad no podían durar para siempre, ya que todos los caminos conducen a la tumba. Este último escalón de la vida Inca estaba dominado por Supay, el dios de la muerte. Vivía en Ukhu Pacha (el inframundo), con un ejército de demonios. Los mineros también le rezaban por una entrada segura en el inframundo, cuando iban en busca de tesoros. Ukhu Pacha no era un lugar tan terrible, ya que estaba ligado al vientre de la madre tierra (Pachamama). Se creía que las aguas subterráneas del «Ukhu Pacha» tenían cualidades rejuvenecedoras, y se las vinculaba a la salud y a la prosperidad del pueblo Inca.

Singularidades de la sociedad inca

Hogares y el Ayllu

La gente común no vivía en la ciudad (excepto los artesanos). La gente común vivía y trabajaba en pequeños grupos o comunidades. Cada comunidad se llamaba ayllu.

En un ayllu, todas las personas estaban relacionadas; tenían un antepasado común. Cada ayllu estaba compuesto por unas 12 personas. Su familia real podría ser mayor, pero fueron agrupados por el gobierno en un ayllu específico y no podían hacer nada en contra de ello. A cada ayllu se le asignaba una parcela de tierra que debían cultivar juntos. 

Cada grupo o ayllu vivía en una cabaña en su campo y la mayoría de estas eran de una sola habitación. Algunas eran de piedra y otras de caña, ocasionalmente tenían un piso superior, no había ventanas y no había otra forma de salir que no fuera por la puerta principal. La puerta estaba cubierta sólo por un trozo de cuero o tela tejida. Los techos eran de paja y no había chimeneas. No había muebles. La gente se sentaba y dormía sobre esteras o pieles de animales. Las chozas eran bastante austeras y se usaban para dormir. Si el inspector del pueblo decidía que el clima hacía imposible trabajar productivamente ese día, se aseguraban de que toda la gente estuviera en sus chozas sólo cuando tenían que estar y pasaran allí el mínimo tiempo posible. Si alguien era encontrado en su casa cuando debía estar trabajando, lo mataban.

A los artesanos se les asignaron casas en la ciudad. No eran casas espectaculares, pero su calidad era mucho mayor que las cabañas de los granjeros y agricultores descritas anteriormente. La mayoría de los artesanos tenían casas de dos pisos, algunos incluso tenían casas de tres pisos. Normalmente tenían una o dos ventanas. El gobierno proporcionaba a los artesanos y a su familia comida, ropa, otras necesidades y materias primas para sus artesanías. Esta era su paga por las artesanías que producían. Los artesanos no cobraban de ninguna otra manera. No tenían que preocuparse de nada excepto de producir sus artesanías, ya fueran armas, telas, ladrillos, joyas u otras obras de arte. Eran plebeyos y trabajaban muy duro, pero los bienes que producían eran importantes para la nobleza. Así que se les trataba con más respeto que a los granjeros y agricultores.

Los nobles vivían una vida de lujo. Vivían en las ciudades y sus casas se construían alrededor de la plaza central. La plaza estaba rodeada de templos y edificios del gobierno, y también de casas para sacerdotes y nobles. Los nobles decoraban sus puertas con oro y plata. Las casas tenían techos inclinados y puertas para reforzarlos. Los Incas fueron, como ya veremos más adelante, grandísimos constructores.

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No había muebles en estas u otras casas incas. En su lugar, había una serie de nichos dispuestos en las paredes que hacían las veces de asientos.

El Inca de Sapa vivía en un palacio cuyas paredes estaban cubiertas de oro. Había hermosos objetos colgados y arte brillante, y la cerámica estaba recubierta de oro y plata. Algunos de los palacios tenían baños de piedra, aún así y por grande que fuera el lujo de estos palacios, tampoco había muebles. Después de su muerte, el cuerpo del Inca de Sapa era momificado y en lugar de darle sepultura, permanecía en su palacio. Su familia y todos sus sirvientes debían permanecer en el palacio con él, para atenderlo si necesitaba algo. Vivían una vida de lujos e iban al mercado a conversar y comprar. Y su dieta diaria se componía de los mejores alimentos del imperio. Cabe resaltar que se construía un nuevo palacio para cada nuevo Inca de Sapa y su familia, por lo que las ciudades tenían varios palacios, pero sólo uno albergaba a un Inca de Sapa vivo.

Comida

Nadie pasaba hambre en el imperio Inca, incluso los plebeyos, que comían poca carne, comían bien. Esto se debía principalmente a que los incas cultivaban más de lo que necesitaban, esto les permitía mantener grandes cantidades de productos secados y almacenados, y de esta forma evitaron satisfactoriamente las hambrunas en el imperio. 

Los Incas fueron los primeros en cultivar patatas y aunque había muchos cultivos, los tres grandes eran el maíz, las patatas y la quinoa – las semillas de la quinoa se utilizaban para hacer cereales, harina y sopas. Además de estos tres, sembraron tomates, aguacates, pimientos, fresas, cacahuetes, calabazas, boniatos, judías, piñas, plátanos, especias y cacao para hacer chocolate. Los antiguos incas también tenían granjas de abejas. 

Debido a que vivían en lo alto de los Andes, donde a menudo hacía frío, era fácil secar la comida. Primero, la dejaban afuera para que se congelara, luego la pisoteaban hasta que la mayor parte del agua estaba fuera y, por último, la dejaban al sol para que se terminara de secar.

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 Los incas inventaron la agricultura en terrazas ya que vivían en las montañas, y las partes de tierra plana eran muy poco comunes. Así que simplemente excavaron terrenos planos artificiales construyendo escalones para cultivar y sembrar en las laderas de las montañas, algo que era genial para la irrigación. En lugar de que el agua de lluvia corriera por la ladera de la montaña, los incas la canalizaban a través de cada escalón, y también construyeron acueductos para llevar el agua allá donde necesitaban. El pueblo inca era un pueblo de grandes agricultores, con soluciones inteligentes para todos los problemas agrícolas que se le iban planteando.

Ropa

En el Imperio Inca la ropa era muy importante, ya que con ella, cada uno le decía a los demás su posición en la sociedad. Por ejemplo, sólo los Incas de Sapa podían usar un sombrero especial hecho de oro y plumas. Llevaba joyas de oro pesado y tapones para los oídos de oro extremadamente pesados. Sus ropas estaban bordadas y cubiertas de joyas. Sus zapatillas estaban hechas de piel o de la tela más fina. El Inca de Sapa sólo usaba un único traje cada día y una vez que se quitaba la ropa, se quemaba. El Inca de Sapa mantenía a muchos tejedores ocupados haciéndole un nuevo traje para cada día. Es importante recordar que el Inca de Sapa no era sólo un gobernante, sino que creía que era un descendiente directo del dios del sol, y eso le convertía en un dios.

La familia real estaba compuesta por las esposas e hijos de los Incas de Sapa. La nobleza estaba compuesta por parientes, por sangre o por matrimonio, de los Incas de Sapa y sus esposas e hijos.

Como el Inca de Sapa, la realeza y los nobles usaban ropas coloridas, pero no tan coloridas como el Inca de Sapa, no si deseaban seguir con vida. Como el Inca de Sapa, se les permitía usar plumas en su ropa, y a veces ropa realmente hecha de plumas. A diferencia de los incas de Sapa, la mayoría usaba un traje más de una vez, aunque algunos trataron de disfrazarlo con cambios en el bordado, las plumas, las bandas para el cabello y las joyas.

Los ricos y los pobres se vestían de la misma manera, aunque no con las mismas telas. Los plebeyos no usaban plumas y sus telas estaban hechas de fibras vegetales y tenían una textura algo áspera. Pero en esencia, el estilo de la ropa de los ricos y pobres era muy similar.

Los hombres llevaban una túnica sin mangas. Cuando hacía frío, también llevaban una capa y sandalias.

Las mujeres llevaban vestidos de una sola pieza que llegaban hasta los tobillos y se ataban a la cintura. Cuando hacía frío, las mujeres llevaban chales sujetos por un alfiler en la parte delantera.

Tanto los hombres como las mujeres de todas las clases sociales añadían bordados de colores a su ropa. Al pueblo Inca le encantaba usar los colores brillantes que se encontraban en la naturaleza, en los pájaros y las flores a su alrededor, en sus diseños y tejidos.

A medida que el Imperio Inca se expandió, a la gente de las tribus conquistadas se la reorganizaba en un pueblo o una unidad, y a cada pueblo se le asignaban diseños de ropa únicos, por lo que estos serían los únicos diseños de ropas que se les permitía usar. Los Incas no permitían que la gente se moviera libremente. Podían ir a un festival, pero aún así debían regresar a su aldea o unidad asignada inmediatamente después. Los inspectores incas usaban los diseños y colores de la ropa para asegurarse de que la gente estaba en el lugar correcto. El castigo era rápido y muy severo para aquellos que no obedecían esta ley, es decir, lo pagaban con la vida.

Joyería

Los Incas amaban todo lo que brillaba. Todos los incas, desde el Inca de Sapa hasta el más humilde campesino usaban joyas, pero la realeza y la nobleza tenían joyas hechas de oro y gemas, mientras que la gente común usaba joyas de cobre, plata y muy raramente  oro. Todos llevaban muchas joyas: anillos, collares, pulseras y alfileres, y el uso de estas hacía más feliz a la gente.

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La joya más interesante era el pendiente, y estos eran iguales para todos los nobles. Los hombres se perforaban las orejas cuando tenían entre 12 y 14 años y todos los hombres llevaban pendientes muy pesados, diseñados para cambiar la forma de sus lóbulos. Para cuando tenían 20 años más o menos, los lóbulos de las orejas estaban tan deformados y estirados, que se apoyaban en los hombros. Esto era una moda en la cultura inca y aunque nos parezca extraño, los lóbulos colgantes de las orejas nunca pasaron de moda en el imperio andino.

Peinados

Los hombres se cortaban el pelo corto por delante y lo mantenían algo más largo por detrás, lo suficiente para llevarlo recogido o sujetarlo con una banda tejida.

Las mujeres llevaban el pelo largo con la raya en medio del cabello. La única vez que se cortaban el pelo era en el duelo por la muerte de su marido, como señal de respeto. Una vez que les crecía el pelo, era el momento de volver a casarse.

Cuando un noble era sólo un niño pequeño, se le ataba una tabla a su cabeza, esto obligaba a que la parte superior de su cabeza creciera en vertical. Este era el símbolo de la nobleza y la realeza.

Aunque los hombres de la realeza llevaban el pelo corto por delante y más largo por detrás, como los hombres comunes, cada familia noble tenía un peinado distintivo para los hombres.

El pueblo Inca podía reconocer fácilmente quién era un plebeyo y quién un noble simplemente por su peinado o por la forma de su cabeza.

El matrimonio

No había cortejo en el Imperio Inca, puesto que todos los matrimonios eran arreglados. Un joven podía pedir a sus padres que hablaran con los padres de una chica que le llamara la atención, y una vez al año, el jefe de la aldea o pueblo ponía en fila a todos los jóvenes solteros (20 años) y a todas las jóvenes solteras (16 años) para formar las parejas.

Si más de un hombre quería casarse con la misma chica, los padres de cada hijo debían exponer las razones por las que su hijo debería ser el elegido como marido. El jefe del pueblo o ciudad tomaba la decisión final.

Según la ley inca, si un hombre no se casaba a los 20 años, se seleccionaba una esposa para él

Era de la misma forma la ley en la sociedad incaica la que marcaba que los hombres de baja cuna (no reales) sólo podían tener una esposa. Pero la gente normalmente se casaba a modo de prueba. Después de un par de años, al final del período de prueba, la mujer podía volver a casa con sus padres si lo deseaba, o bien el marido podía enviarla a casa si no era feliz.

Los matrimonios no eran románticos, eran más bien un negocio. El trabajo de una esposa era tener y cuidar los niños, mantener la casa, los animales y recoger comida.

Una vez hecha la selección, comenzaban los planes de boda, y aunque no era un acto romántico, la ceremonia de la boda sí tenía algo de romance, además de fiesta y celebración.

En las familias nobles, la familia del novio construía un hogar para la nueva pareja. En la de los plebeyos, inmediatamente después de la boda, la esposa se mudaba con la familia de su marido. Los plebeyos, al día siguiente de la boda, debían seguir con su trabajo habitual.

Los niños 

Sólo los hijos de los nobles (y de la familia real) iban a la escuela. Los hijos de los plebeyos aprendían de sus padres y madres a cultivar, cocinar, coser y limpiar.

En los primeros días del Imperio Inca, si nacías en una familia de agricultores, era muy difícil que salieras de allí, excepto algunas niñas que podían ser elegidas para servir en los templos, o algunas que podrían ser elegidas para trabajar como sirvientas en casas nobles. Los artesanos talentosos a veces podían mudarse a las familias de artesanos o tener un hogar propio en la ciudad. Pero, en su mayoría, si nacían en una familia de agricultores, seguían siéndolo toda tu vida.

A medida que el imperio crecía, los nobles se dieron cuenta de que había un gran problema, no habían muchos nobles, y casi todos en el Imperio Inca eran plebeyos. Eso dejó vacantes en el gobierno, y a medida que el imperio se expandía, habría más trabajos en la  administración y en el servicio civil que nobles para llenarlos.

Por lo tanto, los nobles comenzaron a realizar un sistema de pruebas. Tanto los niños como las niñas eran examinados mediante una especie de prueba de coeficiente intelectual, y los que pasaban el examen eran enviados a la escuela, siendo solo los graduados los que se convertirían en nobles, en nobles menores, pero nobles. Servían como funcionarios, recaudaban impuestos, dirigían pueblos y llevaban a cabo otras tareas para el gobierno, pero aún así, casi todos en el Imperio Inca seguían siendo agricultores.

En las comunidades agrícolas, cuando los chicos cumplían 14 años, había una ceremonia colectiva una vez al año en cada comunidad. En esta ceremonia, cada niño recibía el nombre de un hombre, se ponía un paño de recámara que su madre había hecho, y se unía a los hombres del pueblo en un simple festín. Las chicas tenían una ceremonia similar, pero se les daba un vestido bordado, un nombre de mujer, y cada una tenía su propia fiesta. No había educación formal para los niños de la granja, aprendían de sus madres y padres y comenzaban a trabajar a una edad muy temprana, a los 3 años. En realidad, aunque era muy duro, estos niños estaban mejor con sus padres en el campo que si se hubieran quedado solos en esas sombrías chozas.

El Sapa Inca

El Inca de Sapa era muy poderoso, era dueño de todo y era el jefe de gobierno. Él hacía las leyes y su palabra era definitiva.

Un Inca de Sapa tenía muchas esposas y muchos hijos. El trabajo de sus esposas era recoger cualquier cosa que se le cayera, incluyendo un pelo de su cabeza. Todo en el Sapa Inca era sagrado y tenía que ser guardado y manejado con cuidado.

Cada vez que el Inca de Sapa salía de su palacio, su cara se cubría con una tela translúcida, ya que era demasiado importante para ser visto por cualquier persona. Dondequiera que el Inca de Sapa iba, también iba una corte completa de cientos de sirvientes y asistentes y nobles.

Algunos Incas de Sapa tenían hasta 100 niños. Antes de que un Inca de Sapa muriera, elegía al siguiente Inca entre sus hijos. El hijo mayor no era era el que tenía derecho al trono como en otras culturas, sino que cada hijo tenía que demostrar que era el más digno, y solo el Inca de Sapa podía decidir quién era el más digno

La realeza y la nobleza

Era fácil saber si alguien era de la realeza o de la nobleza por la forma de su cabeza o por su peinado, como hemos explicado anteriormente. 

Todos los nobles vivían una vida de lujos y podían poseer tierras, pero no tenían que cultivarlas ellos mismos, ni pagar impuestos, los plebeyos hacían ese trabajo. 

Algunos nobles tenían trabajos en el gobierno, pero la mayoría de los nobles pasaban su tiempo tratando de verse cada vez más atractivos, y tratando de pensar en formas de entretener al Inca de Sapa y su familia.

Los plebeyos

La gente común no tenía libertad, ya que por la ley Inca, no podían ni viajar por los caminos, ni malgastar su tiempo en cosas ociosas. Tenían algo de tiempo cada día para bañarse, comer y dormir, y el resto del tiempo, tenían que estar trabajando. Cabe recordar que la gente común, como hemos explicado anteriormente, vivía y trabajaba en pequeños grupos o unidades. 

El emperador era el dueño legítimo y controlaba todas las tierras y cada grupo trabajaba una parcela de tierra que les daba un funcionario del gobierno. Ese oficial les dejaba conservar algo de comida para poder alimentarse, y el resto se la daba a los nobles y al emperador.

Había un impuesto sobre los alimentos que la gente común guardaba. Pero los Incas no usaban dinero. Este «impuesto» se pagaba en mano de obra. Cuando los granjeros no estaban cultivando, se dedicaban a la minería, a arreglar los caminos (la única vez que podían caminar por los caminos), o a construir algo. Muchas eran las leyes que mantenían a los plebeyos estrictamente controlados, como por ejemplo, si un hombre no se casaba a los veinte años, se seleccionaba una esposa para él, y tenía que casarse con ella. Los bebés se dejaban solos todo el día, por ley, porque el cuidado de los bebés que lloraban les quitaba tiempo en el trabajo. La única formación que recibían los niños de la gente común era la de hacer un trabajo. El trabajo que les asignaban de niños era su trabajo de por vida.

Profesiones especializadas

La mayoría de las personas en el imperio Inca eran agricultores. Su vida era muy dura, razón por la cual algunas personas escaparon de las granjas. Los funcionarios del gobierno decidían quién tendría qué trabajo, pero lo cierto es que en el imperio inca había algunos trabajos que les liberaban de la agricultura y de sus pesadas y agotadoras labores. Uno de estos trabajos era el de funcionario del gobierno. La mayoría de esos puestos eran ocupados por los nobles, pero ocasionalmente un plebeyo podía ser nombrado funcionario del gobierno si otro lo ayudaba a conseguirlo.

La mayoría de los trabajos que te liberaban de la agricultura eran el de guerrero, pastor, pescador, artesano, tejedor, hechicero y mujeres elegidas.

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Los hechiceros no eran sacerdotes. Eran plebeyos que podían curar enfermedades, predecir el futuro y hacer otras cosas mágicas. Las mujeres elegidas por los hechiceros eran las más bellas entre las jóvenes. Algunas de ellas eran sacrificadas y arrojadas desde la cima de una montaña como ofrenda a los dioses, y otras trabajaban como sirvientas de los nobles, los sacerdotes, e incluso del emperador.

Las tejedoras y tejedores del imperio inca eran increíbles, y aunque eran plebeyos, eran muy respetados. Tejían plumas en algunas telas y hacían telas de lana que eran tan suaves que parecían hechas de seda. Tanto los hombres como las mujeres podían ser tejedores en la cultura inca. Eran los tejedores los que se encargaban de elaborar las cuerdas retorcidas que se usaban para construir sus famosos puentes colgantes, entre otras fabricaciones. Crearon diseños únicos, muchos de los cuales todavía se usan hoy en día. 

El arte de los incas

Aunque estuvieron influenciados por el arte y las técnicas de la civilización Chimú, los Incas crearon su propio estilo distintivo que fue un símbolo claramente reconocible del gran dominio imperial que estos ejercían en todo su territorio. El arte inca se ve mejor en la metalurgia muy pulida (en oro – considerado el sudor del sol, en plata – considerado las lágrimas de la luna, y en cobre), en la cerámica y en los textiles, siendo estos últimos considerados los más prestigiosos por los propios incas. Los diseños a menudo utilizan formas geométricas, son técnicamente logrados y estandarizados. El damero se destaca como un diseño muy popular. Una de las razones de la repetición de los diseños fue que la cerámica y los textiles se producían a menudo para el estado como un impuesto, por lo que las obras de arte eran representativas de comunidades específicas y su patrimonio cultural. Así como hoy en día las monedas y los sellos reflejan la historia de una nación, también las obras de arte andinas ofrecían motivos reconocibles que representaban a las comunidades específicas que las hacían o los diseños impuestos por la clase dirigente incaica que ordenaba su fabricación.

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Las obras que utilizaban metales preciosos como discos, joyas, figuras y objetos cotidianos se hacían exclusivamente para los nobles incas, e incluso algunos textiles estaban restringidos para su uso exclusivo, de forma que para un campesino o artesano era impensable vestirlos. Los bienes hechos con la suave lana de vicuña estaban igualmente restringidos, y sólo el gobernante inca podía poseer rebaños de vicuñas. La cerámica tenía un uso más amplio, y la forma más común era la urpu, una vasija bulbosa con un cuello largo y dos pequeñas asas bajo la olla que se utilizaba para almacenar el maíz. Es notable que la decoración de la cerámica, los textiles y la escultura arquitectónica de los incas, a diferencia de otras muchas culturas, no solían incluir representaciones de ellos mismos, de sus rituales o de imágenes andinas

Los incas produjeron ropajes, cerámicas y esculturas en metal técnicamente superiores a cualquier cultura andina anterior, y ello a pesar de la dura competencia de maestros metalúrgicos como los expertos artesanos de la civilización Moche. Así como los incas impusieron un dominio político sobre sus súbditos conquistados, también con el arte impusieron formas y diseños incas estándar. Pero es de gran importancia resaltar que  permitieron que las tradiciones locales se mantuvieran vivas de alguna forma, ya que les concedieron la oportunidad de elaborar objetos con los colores y proporciones más comunes en su tribu. Artistas talentosos como los de Chan Chan o la zona del Titicaca y mujeres particularmente hábiles en el tejido fueron llevados a Cuzco para que pudieran trabajar los mejores materiales y fabricar grandiosos objetos para los gobernantes incas.

La arquitectura inca

Los Incas eran maestros en el arte de la minería, y construyeron grandes edificios, muros y fortificaciones usando bloques finamente trabajados – ya sea regulares o poligonales – que encajaban entre sí con tanta precisión que no se necesitaba mortero para unirlos. Con un énfasis en las líneas limpias, las formas trapezoidales y la incorporación de características naturales en estos edificios, han resistido fácilmente a los poderosos terremotos que a menudo azotan la región. La distintiva forma trapezoidal inclinada y la fina mampostería de los edificios incas no solo tenía fines claramente estéticos, sino que también fueron utilizadas como símbolo reconocible de la dominación inca por todo el imperio

Uno de los edificios incas más comunes eran los almacenes, también llamados qullqa. Construidos en piedra y bien ventilados, eran redondos para almacenar maíz o cuadrados para patatas y tubérculos. La kallanka era un salón muy grande usado para las reuniones de la comunidad. Entre los edificios más modestos se encuentra la kancha, un grupo de pequeños edificios de una sola habitación y rectangulares (wasi y masma) con techos de paja construidos alrededor de un patio cerrado por un alto muro. 

La kancha era un rasgo arquitectónico típico de las ciudades incaicas, y la idea se exportó también a las regiones conquistadas. El aterrazamiento para maximizar la superficie de tierra para la agricultura (especialmente para el maíz) era otra práctica inca, que exportaban a cualquier rincón por donde se extendieran sus dominios. Estas terrazas a menudo incluían canales, ya que los incas eran expertos en desviar el agua, transportarla a grandes distancias, canalizarla bajo tierra y crear espectaculares manantiales y fuentes.

Las mercancías se transportaban a través del imperio por caminos construidos a tal efecto utilizando llamas y porteadores (no había vehículos con ruedas). La red de caminos incaicos cubría más de 40.000 km y, además de permitir el fácil movimiento de los ejércitos, los administradores y el comercio de mercancías, era también un símbolo visual muy poderoso de la autoridad incaica sobre su imperio. Los caminos tenían estaciones de descanso a lo largo de su recorrido, y también había un sistema de relevo de corredores (chasquis) que llevaban mensajes de un asentamiento a otro.

Machu Picchu

La ciudad está situada a 2.450 m sobre el nivel del mar en los Andes peruanos. En una zona conocida como el Vilcabamba, que una vez estuvo densamente cubierta de bosques y llena de serpientes venenosas. El gobernante inca Pachacútec fue el responsable de la construcción de Machu Picchu.

A mediados del siglo XV la ciudad debe haber estado ya en pie en la montaña llamada hoy «Pico Viejo» – traducido literalmente del nombre original quechua de Machu Picchu. Sí, es el nombre del pico, no el de la ciudad. Los Incas podían observar lo que está pasando abajo en el Valle del Urubamba, donde el río del mismo nombre corre alrededor de la montaña.

La ubicación estratégica aumenta la protección de la ciudad: los incas podían observar las potenciales fuerzas enemigas moviéndose abajo en el valle, pero los de abajo no podían ver que hay una ciudad en la cima.

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La ciudad de Machu Picchu se conoce más a menudo como «ciudadela«, esto hace que lo primero que se nos venga a la cabeza sea una especie de fortaleza, y es justamente lo que Machu Picchu no es. No fue construida para fines militares, pero tiene una ubicación muy bien defendible. Podría ser un buen lugar de observación, un refugio, pero en ningún caso una ciudad militar. Su aislamiento y la forma en que fue planeada y construida refleja claramente un uso civil.

El arqueólogo americano Gary Ziegler dice que Machu Picchu era un santuario religioso de los Incas y que incluso su construcción y levantamiento permanecieron en secreto para otros muchos ciudadanos del Imperio inca.

Técnicas de construcción

La meseta en la que se construyó la ciudad fue también el lugar de donde se extrajeron los materiales para su construcción. La cantera de roca todavía se puede encontrar en la ciudad de Machu Picchu. Por lo tanto, podemos pensar que los Incas no tuvieron grandes dificultades para construir los bloques de piedra y por supuesto, no tuvieron que transportarlos hasta allí.

La mayoría de los bloques de construcción son más bien pequeños, a diferencia de lo que ocurre en el caso de otras edificaciones como las de Ollantaytambo y Sacsayhuamán.

Según los especialistas en la materia, alrededor de unas 5.000 personas debieron trabajar para construir Machu Picchu. Pero sólo podía albergar entre 750 y 1.000 habitantes y uno de los hallazgos más sorprendentes es que sólo se encontraron unos 200 esqueletos, por lo que no podemos evitar hacernos preguntas como, ¿Han encontrado todos los cuerpos?¿Dónde están el resto de cadáveres?¿Quién vivió allí realmente?

Se construyeron unos 140 edificios. La mayoría eran casas, y solo algunos eran templos. También hay almacenes e incluso una caseta de vigilancia a las afueras de la ciudad.

Los Incas usaron la técnica de la piedra seca para construir la ciudad. No se usó ningún tipo de mortero, los ladrillos de piedra eran puestos juntos unos con otros sin ningún material para unirlos.

Todas las rocas utilizadas se partieron y recortaron perfectamente y los ladrillos se unieron como un gran rompecabezas. Algunos de los ladrillos están tan unidos que no se puede ni siquiera poner un cuchillo entre ellos. 

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Las rocas fueron probablemente cortadas con la llamada técnica de las cuñas de madera con la que se taladraban agujeros en las rocas y se insertaban cuñas de madera húmedas en ellas. Después de eso los constructores debían esperar hasta que las cuñas de madera húmedas se congelaran. Por lo que el hielo, que tiene un volumen mayor que el agua, forzaba la roca y creaba fisuras en ella hasta partirla. 

Pero la técnica de las cuñas de madera no puede explicar la suavidad y la perfecta rectitud de los ladrillos. Tampoco sabemos cómo hacían las mediciones y los cálculos, pero como podemos observar en la imagen, estos rozaban la perfección. Ni escribían, ni conocían la rueda, pero se las arreglaron para construir ciudades enormemente complejas.

Los materiales de construcción

Las pesadas piedras de granito son los materiales primarios. Son extremadamente difíciles de cortar, incluso con la tecnología actual. El corte de granito es una operación difícil incluso con equipos modernos y pueden pasar horas para realizar un buen corte.

Los edificios de Machu Picchu

Entre las 140 viviendas, se encuentran principalmente casas, varios templos, depósitos de alimentos, fuentes de agua, una caseta de vigilancia e incluso una cárcel.

Los escalones de piedra de Machu Picchu suelen estar completamente tallados en una sola pieza de granito. No se sabe por qué los Incas eligieron esta compleja forma de construir las escaleras, pero si miramos esto con ojos del presente, podemos observar que fue una gran idea en términos de durabilidad. Ya que las escaleras incaicas de Machu Picchu han resistido perfectamente el paso del tiempo, por la sencilla razón de que no se usaron otros componentes para su construcción. Machu Picchu tiene más de 100 escaleras y algunas de ellas tienen más de 100 escalones. 

Los techos de los edificios han desaparecido debido, entre otras cosas, a que estaban hechos de pasto y ramas y los especialistas no trabajaron en su reconstrucción. 

Los acueductos, el sistema de irrigación de Machu Picchu

Los acueductos y sistemas de irrigación de los Incas tienen aproximadamente 600 años y muchas de las instalaciones siguen funcionando, esto es una prueba irrefutable de su ingenio y destreza en la construcción. También las de Machu Picchu siguen en funcionamiento. Por supuesto, en la actualidad estos sistemas están bajo la atenta mirada de un equipo de mantenimiento que realiza con eficiencia su trabajo para demostrar a los turistas cómo se usaban en el pasado.

La mayoría de los acueductos están construidos con el mínimo número de componentes para reducir la adherencia, minimizando así las fugas de agua. El cauce del agua está básicamente tallado en estos bloques de roca.

El agua potable, el agua de baño e incluso el agua para el riego de las terrazas agrícolas están garantizados por el excelente funcionamiento del ingenioso sistema de vías fluviales incaicas.

En Machu Picchu el agua es muy abundante, y podremos encontrar fuentes llamadas «pacchas» y canales de agua interconectados que se unen y forman estanques, prueba también de su increíble creatividad.

Los distritos y sectores de Machu Picchu

Lo que llamamos distritos son las partes de la ciudad de Machu Picchu. Y, lo que llamamos sectores son las 2 partes principales de Machu Picchu: la urbana y la agrícola.

El sector urbano es la ciudad misma, y el agrícola contiene la caseta de vigilancia y las terrazas agrícolas.  El sector urbano comprende las siguientes 3 partes principales: El Distrito Popular, el Distrito Sagrado y el último es el Distrito de los Sacerdotes y la Nobleza

Características del diseño de Machu Picchu

Las características de las ciudades incas son los bloques y ladrillos asimétricos con los que se unen los muros, los muros rectos, los caminos, el trazado urbano bien pensado y la presencia de la «pata«, que es una zona plana similar a un parque en el centro de las principales ciudades incas. Los muros de los edificios están ligeramente inclinados y la base es más ancha que las partes superiores. Esta técnica también era común en el caso de los edificios medievales europeos.

Machu Picchu tiene una forma de pájaro. Los especialistas han llegado a la conclusión de que los Incas lo construyeron de tal manera que se asemeja a la forma de un cóndor aunque podría ser una coincidencia. La estrecha zona en la cima del «Viejo Pico» no permitía construcciones extensas y puede ser que de ahí provenga esa forma tan inusual.

El Huayna Picchu (Waynapicchu) o «Pico Joven» es el pico en la cima del alto acantilado que puede verse en la mayoría de las fotografías de Machu Picchu. 

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Ese pico también contiene edificios y escaleras. El acceso a esa área está limitado a sólo unos pocos cientos de personas diariamente. Desde el Huayna Picchu se puede disfrutar de unas vistas espectaculares de Machu Picchu.

Mayores hitos alcanzados por los incas

Los Incas fueron grandes arquitectos e ingenieros, y construyeron algunas de las estructuras más maravillosas y renombradas de cualquier civilización. Un ejemplo destacado de su extraordinaria capacidad de ingeniería es, como acabamos de describir, Machu Picchu, que fue votado como una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo. Los incas construyeron avanzados acueductos y sistemas de drenaje, así como el sistema de carreteras más extenso de la América precolombina. Conozcamos más sobre las mayores hazañas que logró la civilización Inca.

El mayor imperio de la américa precolombina

La cultura andina, se considera la primera civilización de América del Sur. Es una de las cinco civilizaciones del mundo consideradas por los estudiosos como «prístinas«, es decir, indígenas y no derivadas de otras civilizaciones. El pueblo incaico fue parte de la civilización andina. En su mayor extensión, el Imperio Inca incorporó grandes partes del actual Perú, Chile, Ecuador y Bolivia, así como el noroeste de Argentina y el suroeste de Colombia. Con una superficie de más de 2 millones de kilómetros cuadrados y una población de alrededor de 12 millones de personas, el Imperio Inca fue el mayor imperio de la América precolombina. Era comparable a los imperios históricos de Eurasia y quizás el mayor imperio del mundo a principios del siglo XVI.

Su arquitectura es legendaria

La arquitectura Inca es la más significativa y renombrada arquitectura precolombina, incluyendo algunas de las estructuras de piedra más finamente trabajadas de cualquier civilización antigua. Un famoso ejemplo de avanzada en el trabajo de la piedra Inca es la piedra de doce ángulos en Cuzco, Perú, que está bordeada por otras doce piedras.

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Otra característica impresionante de los edificios incas son las enormes piedras usadas en ellos, algunas de las cuales pesan más de 100 toneladas. Hay varias teorías acerca de cómo estas piedras masivas fueron transportadas y colocadas con tanta precisión. Sin embargo, no hay una explicación concreta y válida para los expertos. Ya que los incas vivían en una región propensa a los terremotos, sus edificios tienen una resistencia sísmica sin igual gracias a una alta estabilidad estática y dinámica, y a la ausencia de frecuencias resonantes y puntos de concentración de tensiones. Han demostrado ser resistentes a los terremotos durante más de 500 años.

Sus hazañas en ingeniería civil e hidráulica

Los Incas lograron tremendas hazañas en la ingeniería civil e hidráulica; y su comprensión de los campos se considera muy avanzada y completa. Construyeron impresionantes obras relacionadas con el agua, incluyendo canales, fuentes, acueductos y sistemas de drenaje. Uno de los acueductos incaicos que conducía desde las tierras altas hasta el mar tenía 579 km de largo y 4 m de profundidad. Algunos de los acueductos construidos por los Incas siguen en uso hoy en día, siglos después de su construcción. Tambomachay, que se encuentra cerca de la capital inca, Cuzco, consiste en una serie de acueductos, canales y cascadas que corren a través de las rocas en terrazas. Otros sitios donde se pueden ver impresionantes hazañas de la ingeniería hidráulica inca son Machu Picchu, Moray y Tipón.

Sistema de carreteras en terrenos escarpados

Para gobernar su enorme territorio, los gobernantes incas necesitaban una forma de conectar todas las partes de su imperio. Así que expandieron los caminos existentes para crear un elaborado sistema de carreteras que recorría alrededor de 40.000 kilómetros y proporcionaba acceso a más de 3.000.000 de kilómetros cuadrados de territorio. Constaba de dos carreteras principales: la ruta occidental que transcurría a lo largo de la costa y la ruta oriental que se encontraba tierra adentro a lo largo de la cordillera de los Andes. Carreteras más cortas uncían las dos rutas principales mencionadas. El sistema de caminos incaicos se construyó a través de uno de los terrenos más escarpados de la Tierra, que van desde el desierto costero hasta el altiplano y desde las cadenas montañosas hasta los valles profundos. Esto, junto con el hecho de que los caminos aún están en bastante buen estado después de siglos de uso, da testimonio de las extraordinarias habilidades de la ingeniería del pueblo Inca. El sistema de caminos del Inca es considerado como uno de los logros monumentales de la ingeniería en la historia. En 2014, se convirtió en Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Enviar mensajes a 240 kilómetros / día

El sistema de caminos Inca fue esencial para la cohesión política de su imperio y para la redistribución de los bienes dentro de él. Los caminos se utilizaban para enviar los recursos a otras partes del imperio que los necesitaban. Aparte de esto, proporcionaba una manera para que los ejércitos Incas se movieran rápidamente durante la batalla. Los Incas construyeron un número de estructuras a lo largo de sus caminos conocidas como tambos. Estos contenían suministros, servían de alojamiento para el personal del estado y se usaban para llevar registros. El Inca usaba un sistema de relevo que empleaba mensajeros conocidos como chasquis. Los chasquis eran ágiles, altamente entrenados y físicamente aptos. Un chasqui corría de un tambo a otro para transferir un mensaje o entregar pequeños artículos al siguiente chasqui; y este proceso se repetía. Se estima que los mensajes podían viajar 240 km por día a través del sistema de retransmisión inca.

Inventaron largos puentes colgantes de cuerdas 

Los Incas usaban varios medios para unir los caminos sobre los cauces de agua, de los cuales el más famoso es el puente de cuerda. El pueblo Inca inventó el puente colgante de cuerda de gran longitud. Aunque es cierto que los puentes colgantes se habían utilizado durante mucho tiempo y con anterioridad en las regiones montañosas de Asia, no se habían visto puentes de cuerda tan largos en ninguna otra civilización anterior. Los puentes de cuerda incaicos se construyeron tejiendo fibras naturales en hilos que a su vez eran trenzados en cuerdas aún más grandes. Como no había vehículos con ruedas, los puentes de cuerda funcionaban muy bien para el tráfico peatonal. Los puentes eran destruidos y reconstruidos anualmente por las aldeas locales para mantener su fuerza y fiabilidad. El último puente de cuerda inca que queda es el Q’iswa Chaka, o Q’eswachaka, que se extiende por el río Apurímac cerca de Huinchiri en el distrito de Quehue, en Perú.

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Los residentes de la región renuevan el puente anualmente para mantener su tradición viva, y las pruebas sugieren que Q’eshwachaka puede soportar más de 7000 Kg y se estima que los puentes de cuerda más fuertes de los Incas podrían haber soportado casi 100 toneladas. Los puentes de cuerda más largos de los Incas tenían una longitud de al menos 50 metros, lo que era más largo que cualquier puente en Europa hasta el momento.

Machu picchu, una de las 7 maravillas modernas del mundo

Los Incas construyeron muchas ciudades magníficas, la mayoría de las cuales fueron devastadas y destruidas por los españoles. Uno de los sitios Incas usados para escapar de los españoles fue Machu Picchu, que fue redescubierto en 1911. Está situado en la cresta de una montaña a 2.430 metros sobre el nivel del mar en el Valle del Cusco en Perú y se cree que fue construido como una ciudadela para el emperador inca Pachacútec. Machu Picchu es uno de los sitios más espectaculares no sólo de Sudamérica sino de todo el mundo, y es un ejemplo perfecto de la extraordinaria capacidad de ingeniería de los Incas. Contiene muchos monumentos de renombre, entre ellos la piedra Intihuatana, que está construida de tal manera que, en días concretos, el sol no proyecta sombra alguna; el Templo del Sol, cuyas ventanas, la roca y el sol se alinean con precisión en el solsticio de verano; y la Sala de las Tres Ventanas, que mira al amanecer y a la plaza principal de la fortaleza de Machu Picchu. En 1983, la UNESCO declaró Machu Picchu como Patrimonio de la Humanidad y en 2007 fue votada como una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo en una encuesta que reunió más de 100 millones de votos.

Dominaban la agricultura en terrazas y la usaban como parte de su sistema de drenaje.

La agricultura en terrazas es un método en el que un trozo de plano inclinado se corta en una serie de superficies planas parecidas a escalones, para una agricultura más eficaz. Los incas dominaban la agricultura en terrazas y un ejemplo de esto se puede ver en Machu Picchu. Los incas construyeron terrazas en Machu Picchu no sólo para crear tierras de cultivo sino también para evitar que su ciudad se deslizara debido a las excesivas precipitaciones de la región. El primer paso en la construcción de terrazas fue la construcción de muros de contención de piedra. Estos absorbían el calor del sol durante el día y lo irradiaban de nuevo por la noche, evitando así que las cosechas se congelaran por la noche. La capa inferior de la terraza consistía en grava y piedras más grandes; la central consistía en tierra arenosa; mientras que la superior contenía una rica capa de tierra vegetal sobre la que se cultivaban las cosechas. 

Incluso si caía mucha lluvia, el agua se movía hacia abajo a través de esta capa progresiva de materiales. Así, además de proporcionar alimentos, las terrazas también ayudaban a prevenir los deslizamientos de tierra y formaban parte de un sofisticado sistema de drenaje. El Inca también colocó alrededor de 130 drenajes en Machu Picchu para sacar el agua a través de las paredes y otras estructuras.

Lograr que los alimentos fueran más duraderos mediante la liofilización

Qullqa («depósito, almacén») es un término usado para denominar al almacén del pueblo  Inca. Los Qullqas se construyeron en decenas de miles a lo largo del imperio Inca, permitiéndoles almacenar más alimentos que cualquier otra civilización hasta ese momento. La razón de esto es probablemente la incertidumbre de la agricultura en la región. Los Qullqas se construyeron a lo largo de las carreteras y cerca de las ciudades y centros políticos. Proporcionaban alimentos y otros productos a los funcionarios y ejércitos incas en movimiento; a los trabajadores; y al público en general en casos de pérdida de cosechas y escasez de alimentos

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Entre los artículos almacenados en los depósitos incas estaban el Charqui, carne seca, y el Chuño, o patata liofilizada. Los incas aprovechaban las temperaturas heladas de la noche en los Andes para congelar variedades de patatas resistentes a las heladas y luego las exponían a la intensa luz del día. El Chuño era extremadamente duradero y se podía mantener en los almacenes hasta cuatro años. Se considera que los incas fueron los primeros en desarrollar la técnica de secado por congelación.

Su gestión del imperio y la economía de mercado interno

Los incas no utilizaban el dinero como unidad de intercambio o en los mercados para comerciar, aunque sí lo hacían con regiones exteriores. Los agricultores locales del imperio trabajaban la tierra, pero sólo se les permitía conservar una parte de los productos y las dos partes restantes se utilizaban para apoyar al gobierno inca y a los líderes religiosos. A todos los hombres adultos del imperio se les exigía que realizaran un servicio público obligatorio conocido como Mita. Las estructuras incaicas fueron hechas con la ayuda de la mano de obra de Mita. A cambio, el gobierno incaico proporcionaba seguridad, alimentos, vivienda, ropa, educación, fiestas ocasionales y ayuda técnica para aumentar la productividad agrícola. De hecho, se cree que las terrazas en el sitio inca de Moray son un campo de pruebas para determinar qué cultivos crecerían en qué condiciones para explotar más eficientemente las plantaciones. El sistema económico inca, que funcionaba sin una moneda y sin una economía de mercado interno, seguía teniendo mucho éxito en la expansión y el mantenimiento del enorme imperio. 

Declive de los incas y muerte de Pizarro

En 1532, el Imperio Inca cayó ante una fuerza española de sólo 168 hombres y 62 caballos. Francisco Pizarro y sus conquistadores aplastaron uno de los imperios más poderosos del mundo sin una sola baja española. Pizarro tenía cañones, pólvora y armaduras, pero los Incas superaban ampliamente a su pequeño ejército. La buena fortuna de Pizarro fue llegar a los Andes en el momento exacto en el que los Incas estaban azotados por una gran enfermedad y había grandes problemas debido a un liderazgo dividido.

Huayna Cápac fue el último de los tres grandes gobernantes incas. En 1520, marchó con un ejército hacia el norte para capturar tierras que ahora forman parte de Ecuador. El gobernante inca envió a su hijo, Atahualpa (at-a-WHAL-pa), para liderar una expedición a territorio enemigo, pero el joven fue emboscado y obligado a retirarse.

Huayna Cápac tomó el mando de su ejército para vengar la humillación de su hijo. Después de muchas largas y sangrientas batallas, Huayna Cápac sometió a sus enemigos. Disfrutando del clima de su recién conquistado territorio, el gobernante Inca ordenó que se construyera un nuevo palacio para él y su hijo.

El Inca de Sapa gobernó desde su palacio del norte durante cinco años, hasta que una gran sacudió su imperio. La evidencia moderna sugiere que la enfermedad era la viruela, una enfermedad europea llevada al sur por los comerciantes mucho antes de que el primer europeo llegara a territorio inca. La viruela se extendió rápidamente por las rutas comerciales del imperio.

Atahualpa no había resaltado mucho entre sus hermanos, así que cuando Huayna Cápac enfermó, pasó por encima de Atahualpa y nombró a otro hijo para reemplazarlo. Sin embargo, antes de que el gobernante muriera, la enfermedad también mató a su heredero.

Cuando los nobles incas de Cusco, la capital incaica, se enteraron de la muerte de Huayna Cápac, nombraron a otro hijo, Huáscar, para que fuera Sapa Inca. Atahualpa, que había estado viviendo con su padre en la capital del norte, se declaró a sí mismo como gobernante. Ambos hermanos tenían poderosos ejércitos. Huáscar comandaba el ejército real en Cusco, mientras que Atahualpa comandaba el ejército del norte utilizado para expandir el imperio. Los dos hijos de Huayna Cápac sumieron al imperio en una brutal guerra civil.

Atahualpa y Huáscar llamaron a los cuerpos momificados de los antiguos Incas de Sapa para que los ayudaran. Los incas creían que sus gobernantes eran descendientes vivos de Inti, el dios del sol y se llevaron a sus momias a la batalla para aconsejar a los generales.

La guerra civil pareció terminar en 1532 cuando el ejército de Atahualpa capturó a Huáscar. Huáscar vio como sus esposas, hijos y parientes eran ejecutados frente a sus ojos. Luego, mientras Atahualpa regresaba triunfante a Cusco como Sapa Inca, se corrió la voz de la llegada de hombres barbudos y pálidos montados sobre enormes animales.

El pueblo incaico no sabía de escritura, caballos o armas de metal, así que lo que pasó después tomó al imperio por sorpresa. Un sacerdote apareció ante Atahualpa y los Incas mientras Pizarro mantenía sus caballos y su cañón ocultos a la vista. El sacerdote le entregó a Atahualpa un libro sagrado, diciéndole al gobernante que era la palabra de Dios. El Inca de Sapa no entendía la escritura, así que tiró el libro al suelo. Cuando el libro cayó, Pizarro lanzó un brutal ataque sobre Atahualpa y sus gentes.

Soldados españoles a caballo empezaron a cargar mientras otros sacaban los cañones de su escondite y disparaban a la multitud. Los aterrorizados Incas se pisotearon unos a otros mientras intentaban huir. Pizarro agarró a Atahualpa y arrastró al Inca de Sapa entre la multitud como rehén.

Durante el tiempo que estuvo encarcelado, Atahualpa aprendió que los españoles valoraban mucho la plata y el oro, por lo que prometió llenar una habitación más grande que su prisión con oro y plata a cambio de su libertad. A su vez, el gobernante inca envió dos mensaje a sus generales. El primero era para matar a Huáscar, y el segundo era para despojar a Cusco de los metales de oro y plata y entregarlo a sus captores como rescate. El Inca de Sapa no había vivido en la ciudad durante muchos años, por lo que tenía poco apego a Cusco o a la gente que vivía allí. Durante los siguientes seis meses, los metales preciosos fueron transportados en carretas desde Cusco hasta el pequeño campamento de Pizarro. Los españoles fundieron el oro y la plata en lingotes y enviaron los metales preciosos a España.

Habiendo cumplido su promesa, Atahualpa esperaba ser liberado. Pero Pizarro temía que su conquista estuviera en peligro si el Inca de Sapa vivía, así que sometió a Atahualpa a un juicio por matar a Huáscar. Un tribunal de los soldados de Pizarro encontró al Inca de Sapa culpable. Cuando Atahualpa fue estrangulado, su cuerpo fue dejado para recordar a los Incas que su imperio había sido conquistado. Seguidamente marcharon a Cuzco para proceder a su saqueo.

El propio Cieza de León, un conquistador español, escribió sobre la gran sorpresa que los españoles experimentaron al llegar a Cuzco, fueron testigos oculares de la extravagante y meticulosa construcción de la ciudad de Cuzco. Los conquistadores quedaron atónitos al encontrar tal prueba de metalurgia superior y de una arquitectura finamente acabada. Templos, edificios, caminos pavimentados y elaborados jardines, todos brillaban con oro.

Según la propia observación de Cieza de León, las extremas riquezas y el experto trabajo en piedra del pueblo Inca eran increíbles: «En una de las casas, que era la más rica, estaba la figura del sol, muy grande y hecha de oro, muy ingeniosamente trabajada, y adornada con muchas piedras preciosas. Tenían también un jardín, cuyos terrones estaban hechos de trozos de oro fino; y estaba sembrado artificialmente con maíz dorado, los tallos, así como las hojas y mazorcas, eran de ese metal.

Además de todo esto, tenían más de veinte llamas de oro con sus corderos, y los pastores con sus hondas para cuidarlas de los ladrones, todos hechos del mismo metal. Había una gran cantidad de jarras de oro y plata, engastadas con esmeraldas; jarrones, ollas y toda clase de utensilios, todos de oro fino – me parece que he dicho lo suficiente para mostrar lo grandioso que era el lugar; así que no trataré más de la platería, de la chaquira (cuentas pequeñas muy valoradas para fabricar adornos), de las plumas de oro y otras cosas, que, si escribiera, no me creerían».

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Gran parte de la conquista se llevó a cabo sin batallas ni guerras, ya que el contacto inicial que los europeos hicieron en el Nuevo Mundo resultó en una enfermedad imparable. Las enfermedades infecciosas del Viejo Mundo dejaron su devastadora marca en las culturas indias del Nuevo Mundo. En particular, la viruela se propagó rápidamente por Panamá, erradicando poblaciones enteras. Una vez que la enfermedad cruzó los Andes, su propagación hacia el sur causó la pérdida de vidas más devastadora de América. 

En los años posteriores a la conquista, los únicos cronistas de la cultura incaica carecían de la objetividad y los intereses científicos necesarios para realizar relatos precisos. Además, todos se aferraban a una rígida creencia en la verdad literal de los registros bíblicos. Por lo tanto, muchos de los mitos y leyendas se consideraban repugnantes, ya sea como triviales o inmorales, y no llegaron a los anales de la civilización Inca.

Los mitos que sobrevivieron pueden haber sido distorsionados o rebajados por aquellos Incas que pretendían adaptar sus historias para los oídos de los cristianos españoles. No se podrá llegar a ninguna conclusión sobre este misterioso mito aparte de que es una cultura intrigante y complicada, cuya forma de comunicación, aunque subrepticia, es innatamente hermosa.

Con la ayuda de la enfermedad y el exitoso engaño inicial a Atahualpa, Pizarro adquirió grandes cantidades de oro incaico que le proporcionaron una gran fortuna en España. Los refuerzos para sus tropas llegaron rápidamente y su mera conquista de un solo pueblo inca pronto se convirtió en la consolidación de un imperio y su riqueza. La cultura, la religión y el idioma españoles reemplazaron rápidamente la vida incaica y sólo quedaron unos pocos restos de las costumbres incaicas de la cultura nativa.

Lo que queda del legado Inca es muy limitado, ya que los conquistadores saquearon todo lo que pudieron de los tesoros Incas y, al hacerlo, desmantelaron las muchas estructuras cuidadosamente construidas por los artesanos Incas que estaban adornadas con metales preciosos. Sorprendentemente, un último bastión del imperio Inca permaneció desconocido para los conquistadores españoles y no se encontró hasta que el explorador Hiram Bingham lo descubrió en 1911.

Había encontrado en Machu Picchu una ciudadela en la cima de una selva montañosa a lo largo del río Urubamba en Perú. Grandes escalones y terrazas con fuentes, alojamientos y santuarios flanquean los picos cubiertos de selva y vegetación que rodean el sitio. Era un lugar de culto al dios del sol, la mayor deidad del panteón inca.

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Manco Cápac, a quien nombramos anteriormente en este artículo, era el nombre del último de los gobernantes incas, e hijo de Huayna Cápac. Manco Cápac fue supuestamente coronado emperador en el 1534 por el conquistador español Francisco Pizarro, pero fue manejado como una marioneta. Escapó, levantó un enorme ejército, y en 1536 sitió Cuzco, la capital inca. La defensa fue comandada por Hernando Pizarro. Aunque los Incas ya habían aprendido algunas tácticas de guerra europeas, fueron superados por las ventajas técnicas y Manco Cápac no pudo evitar la derrota de su ejército. El heroico asedio, que prácticamente destruyó la ciudad, fue abandonado después de diez meses, pero durante los ocho años siguientes el nombre del Inca se convirtió en un terror en todo el Perú. Manco Cápac libró una sangrienta guerra de guerrillas contra los soldados y los colonos. Fue asesinado a traición en el año 1544, después de haber dado refugio a los partidarios derrotados de Diego de Almagro, que se habían rebelado contra Pizarro.

En el año 1541 la suerte se volvió contra Francisco Pizarro, y el conquistador recogió varios kilos de lo que había sembrado. Tras la caída de Cuzco en el 1533, Pizarro y su hermano quitaron a su rival, Diego de Almagro, gran parte del botín. Como compensación, Francisco le ofreció Chile, y el español se marchó con la esperanza de conquistar tierras y obtener oro. Regresó dos años después, sin haber encontrado fortuna, y ayudó a suprimir a Manco. Su disputa con los Pizarros llevó a una batalla entre sus facciones en Las Salinas el 26 de abril del año 1538. Capturado, el derrotado Almagro fue estrangulado por orden de Hernando. Francisco, ahora gobernador, más tarde despojó al hijo de Almagro, también llamado Diego, de sus tierras dejándolo en bancarrota.

El joven y amargado Almagro y sus socios conspiraron para asesinar a Francisco después de la misa del 16 de junio de 1541, pero Pizarro se enteró de su plan y se quedó en el palacio del gobernador. Mientras Pizarro, su hermanastro Francisco Martín de Alcántara y una veintena de personas más estaban cenando, los conspiradores invadieron el palacio. La mayoría de los invitados de Pizarro huyeron, pero unos pocos lucharon contra los intrusos, que eran unos 25 individuos. Mientras Pizarro luchaba por abrocharse el cinturón, sus defensores, incluyendo a Alcántara, fueron asesinados. Por su parte, Pizarro mató a dos atacantes y atravesó a un tercero. Fue cuando no se lo esperaba cuando fue apuñalado en la garganta y cayó al suelo, donde fue apuñalado varias veces hasta la muerte según los historiadores.

La esposa de Alcántara enterró a Pizarro y a Alcántara detrás de la catedral. Fue enterrado de nuevo bajo el altar principal en 1545, y luego trasladado a una capilla especial de la catedral el 4 de julio de 1606. 

En 1891, en el 350 aniversario de la muerte de Pizarro, un comité científico examinó los restos disecados que los funcionarios de la iglesia habían identificado como Pizarro. En su informe en American Anthropologist 7:1 (enero de 1894), concluyeron que el cráneo se ajustaba a la morfología craneal que entonces se consideraba típica de los criminales, resultado que confirmaba la identificación. Se construyó un sarcófago de vidrio, mármol y bronce para sostener la momia, que era venerada por los aficionados a la historia y los feligreses.

Pero en 1977, los trabajadores que limpiaban una cripta bajo el altar encontraron dos cajas de madera con huesos humanos. Una caja contenía los restos de dos niños; una mujer anciana; un hombre anciano, completo; y un hombre anciano, sin cabeza; y algunos fragmentos de una espada. La otra contenía una caja de plomo con una inscripción de 1661 que rezaba: “Aquí está el cráneo del marqués Don Francisco Pizarro que descubrió y ganó el Pirú y lo colocó bajo la corona de Castilla”. En ella había un cráneo que coincidía con los huesos postcraneales del hombre sin cabeza de la primera caja. Un historiador peruano, un antropólogo, dos radiólogos y dos antropólogos americanos estudiaron los restos. El hombre era un varón blanco de al menos 60 años de edad (se desconocía la edad exacta de Pizarro; los historiadores contemporáneos decían que tenía 63 o 65 años) y una altura de entre 1,65 y 1,80 metros. Había perdido la mayoría de sus molares superiores y muchos incisivos y muelas inferiores, tenía artritis en las vértebras, se había fracturado el cúbito derecho cuando era niño y había sufrido una fractura de nariz.

El examen de los restos indicó que los asesinos hicieron un trabajo minucioso. Hubo cuatro golpes de espada en el cuello, la sexta y la duodécima vértebras torácicas fueron melladas por golpes de espada, los brazos y las manos fueron heridos por cortes de espada (un corte en el húmero derecho y dos en el primer metacarpiano izquierdo; el quinto metacarpiano derecho había desaparecido por completo), una hoja de espada había cortado el arco cigomático derecho, una estocada penetró en la cuenca del ojo izquierdo, un estoque o daga atravesó el cuello hasta la base del cráneo, y un par de estocadas dañaron el esfenoidal izquierdo. La salvaje muerte que se le dio a este sujeto sugería que la venganza era un motivo bastante más probable que el simple asesinato o la muerte en la batalla.

cultura inca

Los científicos concluyeron que estos eran en efecto los restos de Francisco Pizarro. Los dos hijos podrían ser los hijos de Pizarro que murieron jóvenes, la anciana es posiblemente la esposa de Alcántara, y el otro anciano Alcántara. El cuerpo seco que durante mucho tiempo se pensó que era el de Pizarro no mostraba ningún signo de traumatismo como sería de esperar si fuera en realidad el cadáver del conquistador. Decidieron que este individuo fuera posiblemente un funcionario de la iglesia, y finalmente reemplazaron el cuerpo con los huesos del conquistador en el sarcófago de cristal.