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Cultura Moche, una civilización que tuvo un dramático final

Cultura Moche

Los “mochicas” o la cultura Moche, fue una civilización que tuvo un dramático final; fue una población del Perú que se desplegó en la Costa Norte o el “Valle del Río Moche” durante el siglo I y VI d.C. En este artículo te daremos a conocer una porción de su historia en torno a sus costumbres y forma de vida; la cual ha llegado a nuestras manos gracias a sus símbolos grabados en cerámica, así como otros hallazgos arqueológicos.

Aunque también se dedicaron a

Actividad Económica

la pesca, su principal actividad económica fue la agricultura; cultivaron: el maíz, la papa, la yuca, el camote, la calabaza y frutas tales como: la tuna, lúcuma, la chirimoya y la papaya. Construyeron grandes obras de ingeniería: “guachaques” o canales, para alimentar sus cultivos, pues sus tierras eran muy secas; además construyeron represas, a fin de irrigar las tierras en época de sequía.

Organización Social

En esta sociedad prevaleció la jerarquización; existía un líder llamado “señor”, un gobernante considerado una especie de semi – dios, pues su esencia era  mitad humana, mitad divina; eran adorados y reverenciados en todo momento a través de la inclinación a tierra por el pueblo: hombres, mujeres y niños.

Por debajo de este se encontraban las autoridades religiosas, los jefes militares y los nobles. El “señor” solía portar sus principales ornamentos: la corona, que simbolizaba el misterioso vuelo chamánico, el cetro de poder, una nariguera de oro y un collar de frutos de maní de oro y plata, que aludía al ciclo de la vida.

Expresiones Artísticas

Trabajaron ampliamente la cerámica, la cual se caracterizó por ser muy pictórica; las obras ornamentales y de uso ritual se fabricaban con arcilla en moldes; cuando se extraía la pieza se le retocaba, se le perfeccionaba y pulía; luego pasaba a hornos abiertos, para proceder a su quemado.

Los moches realizaron abundantes esculturas y pinturas donde dejaron ver su amplia expresividad y perfección en cuanto a acabados; sus esculturas evidencian lo “erótico-sexual” y los “órganos reproductores” exagerados intencionalmente. Así mismo, empleaban sus pinturas faciales y corporales para representar su estatus social y a qué clan pertenecían, o para ciertas ceremonias.

Costumbres

Desde la infancia los mochicas iban superando diversas iniciaciones que marcaban su futuro; el proceso comenzaba al final de su adolescencia, donde se celebraba una “carrera ritual”. A cada participante se le entregaba una bolsa con “pallares” o semillas, con las que los oráculos realizaban predicciones; al terminar su carrera sus adivinos leían sus pallares.

El vencedor pasaba a formar parte de la guardia personal del “señor”, lo que se ponía de manifiesto a través de una ceremonia en la que este le recordaba la lealtad y obediencia que debía ejercer para con él, y le confería una lanza en símbolo de que será de ahí en adelante un noble guerrero.

Ritos Religiosos

El “sanabrio” o sulfato de mercurio era empleado a menudo en las ceremonias religiosas para ungir a los cadáveres. Sus esculturas y vasijas decoradas con pincel fueron empleadas para dar culto a los muertos. La arqueología ha demostrado que en sus esculturas se reflejan las ceremonias funerarias y sus ceremonias rituales.

En sus restos arquitectónicos como la “guaca del sol”,  la “guaca de la luna” y en otros más, se encontraron pistas de haber sido un pueblo politeísta: pinturas murales que representan al dios: Ayapaé, en “guacarajada”, un dios castigador.

Actividades de Metalurgia

Se trabajaba desde la producción del metal hasta el tallado de ornamentos. Utilizaron el cobre intensivamente para fabricar herramientas, armas, y ornamentos. Extraían piedras de las minas, y las reducían a pequeños trozos para luego introducirlas en el horno. Los pequeños trozos de metal se fundían mezclados con el carbón en los hornos de barro, y avivaban el fuego soplando un palo de caña.

Lograron estampar y ensamblar imágenes, repujarlas, retocarlas y pulirlas; una de ellas fue la “masa de madera”, el arma principal de los moches, recubierta de cobre que pesaba aproximadamente 5 kilos. De forma sorprendente lograban soldar los metales, soplando una pipeta muy fina; así lograban concentrar la llama y elevar la temperatura lo suficiente como para poder soldar.

A partir del siglo VI comienza una cruda época de sequía, que llevó a que los cultivos fuesen insuficientes; lo que llevó a una hambruna y luego a la migración de la población, que condujo al fin inminente de la cultura Moche, una civilización que tuvo un dramático final. No obstante, es amplio el legado cultural de esta civilización: su iconografía, obras arquitectónicas hidráulicas tan avanzadas para su época y sus actividades metalúrgicas.