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Cultura Teotihuacana, la Cultura de los Dioses que Nunca se Olvidará

La “pirámide del sol”, la “calzada de los muertos”, la “pirámide de Quetzalcóhatl”; estos son tan solo algunos de los afamados restos arqueológicos de los que hoy constituyen las ruinas de un imperio olvidado: Tehotihuacán. En este artículo recopilaremos los aspectos de mayor relevancia de la cultura Teotihuacana, la cultura de los dioses que nunca se olvidará.

Su Origen

Tehotihuacán: “Ciudad de los dioses”, fue una ciudad prestigiosa que se erigió por agricultores al noreste del valle de México, a 400 kilómetros de la actual Ciudad de México, 400 años Antes de Cristo; abarcó 20 kilómetros de extensión; se dice además que su población llegó a más de 150 mil habitantes, por lo que se le llegó a considerar como una de las ciudades más grandes del mundo en aquel entonces.

Su Fama de Pueblo Militar

Hacia el año 650 de Nuestra Era, la cultura Tehotihuacana alcanza su máximo esplendor, al consolidarse como  uno de los pueblos más influyentes de mesoamérica. De acuerdo a los hallazgos, la base de su imperio la constituye su fuerza militar; pues su cultura guerrera influía en otros pueblos; prueba de ello son los relatos de sus conquistas, una de ellas en Tikal, hacia el año 378 de Nuestra Era; cuando derrocan a uno de los reyes mayas en lo que hoy por hoy se conoce como Guatemala, y otra en Honduras, en el año 426.

Su actividad Económica

Un Pueblo Agrícola

La base del imperio se forja a partir de la agricultura: maíz, frijol, amaranto, pimientos, tomates y calabazas; también recolectaban plantas tales como: las bayas de enebro, las verdolagas, juncos, nopales y algunas hierbas; domesticaron al pavo y al perro, posiblemente con fines alimenticios.

El Trueque

El comercio se manifiesta a través del trueque; no sólo allí, sino entre los otros pueblos de mesoamérica; sin embargo, el “obsidiana” o el “vidrio volcánico iztli” llegó a ser el santo grial de la cultura mesoamericana; empleando este material para las puntas de lanzas, cuchillos y otras armas, incluso fue considerado de alto valor religioso.

Su Asombrosa Arquitectura

La “pirámide de Quetzalcóhatl”

La “pirámide de Quetzalcóhatl” fue construida en varias fases alrededor del año 150 D.C; esta obra singular cuenta en su interior con varias construcciones asociadas a los ritos religiosos. A su alrededor se erigen unos muros para que se inundara la zona, simulando de esta manera el cosmos en la tierra.

La “Pirámide de la luna”

La “pirámide de la luna”, de 45 metros de cada lado, es la construcción más antigua de este recinto; fue construida a través de siete asombrosas fases constructivas, y fue dedicada a la diosa del agua.

La “Pirámide del sol”

La famosa “pirámide del sol”, cuya base perimetral es de 225 metros y de 63.4 metros de altura, es el mayor edificio de Tehotihuacán y la segunda más alta de Mesoamérica; consta de 5 cuerpos troncocónicos superpuestos, y se ubica en la zona Oriental de la “calzada de los muertos”. Existe un túnel en el interior de esta pirámide que posee una longitud de 108 kilómetros hasta el centro de ella.

Esta ciudadela cuenta además con un acueducto, para evitar inundaciones en la ciudad, especialmente en la zona religiosa o donde se encuentran las pirámides; de manera que el agua corriera y desembocara en el río.

La “Calzada de los Muertos”

La “Calzada de los muertos” alcanza una longitud de 2 kilómetros y constituye el eje norte – sur de este complejo; comienza en la plaza de la luna, frente a la “pirámide de la luna”, y se prolonga hacia el sur de la ciudadela, en las inmediaciones del cauce del río San Juan, con una anchura de 40 metros; en ella se despliegan toda una serie de edificaciones o “edificios”.

El “Palacio de Quetzalpapálotl”

El “palacio de Quetzalpapálotl” fue residencia de los sacerdotes principales; se encuentra en el ángulo Suereste de la Plaza de la luna, y se conforma de patio central y pórticos que marcan los accesos a la zona interior del palacio; sus columnas de piedra fueron talladas con representaciones de un animal mitológico con cabeza de ave y cuerpo de mariposa; de allí deriva el nombre del palacio en la voz náhualt: Quetzal(pájaro) y papálotl (Mariposa).

Sus cultos Religiosos

Sacrificios Humanos

En la “pirámide de Quetzalcóhatl” se hacían sacrificios humanos; también se encuentra una puerta que da al “inframundo” o el mictlán, que de acuerdo a las creencias, era un sitio donde iban los cuerpos de personas que eran de la alta jerarquía: coroneles o capitanes, quienes probablemente fueron enterrados vivos junto con sus armamentos de guerra.

En la “pirámide del sol”, “Chalchiuhitlicue” o “diosa de las aguas tranquilas”, según expertos, era una diosa que se ubicaba en la parte de arriba del templo, pero cuando se destruye la ciudad, a esta se le derriba. En su túnel interior se dice que se efectuaban ceremonias religiosas; y según los hallazgos arqueológicos, se descubrieron niños enterrados en sus esquinas, una práctica común en el culto al dios de la lluvia.

Datos de Interés

Un dato interesante es que las tres pirámides: la del sol, la luna y la “pirámide de Quetzalcóhatl” están alineadas de tal forma que emulan el cinturón de la constelación de Orión, al igual que lo hacen las tres pirámides de Egipto.

Existen muchas teorías sobre el fin de la cultura Tehotihuacana; algunos la atribuyen a la hambruna, otros a una conquista y destrucción de un pueblo superior; pero lo cierto es que esta colosal obra de ingeniería, con sus tres asombrosas pirámides, así como el resto del complejo arqueológico, convierten a la cultura Teotihuacana, la cultura de los dioses que nunca se olvidará, en un lugar verdaderamente mágico y especial.